Muy atrás quedó en el tiempo la escaramuza que se armó luego de que la Fiscalía General de Chihuahua desmanteló en El Pinal, municipio de Morelos, Chihuahua, un narcolaboratorio de fentanilo y tras un accidente carretero en el que uno de los nueve vehículos que integraban la caravana que se dio cita se desbarrancó para, posteriormente, incendiarse, dejó al descubierto la presencia de agentes de la CIA operando en territorio nacional.
En el vehículo en mención viajaban el director de la Agencia Estatal de Investigación de aquella entidad, Pedro Román Oseguera Cervantes, su escolta Manuel Méndez Montes y dos ciudadanos estadounidenses identificados como Richard Leiter Johnston III y John Dudley Black.
Como resultado de esto, la presidenta Sheinbaum enderezó un discurso soberanista y patriotero y apuntó en contra de la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos, por permitir la participación activa de agentes de la CIA en territorio mexicano. La mandataria estatal por su parte contrastó lo sucedido (el desmantelamiento de un narcolaboratorio) con el accionar de Rubén Rocha Moya y la aparente protección que le brinda el gobierno federal.
El intercambio declarativo entre las dos protagonistas fue escalando al grado que no faltó quien dijera que si capitalizaba el enfrentamiento Maru Campos podría convertirse en la cara visible de la oposición y hasta en una probable candidata presidencial. Para Sheinbaum, Campos actuó fuera de la ley. La mandataria chihuahense, por su parte, se decía perseguida y hostigada políticamente por el Estado.
El pasado sábado 17 de septiembre las dos protagonistas se encontraron en el aeropuerto de Cd. Juárez, a petición epistolar de la Gobernadora, aprovechando el marco de la visita presidencial a aquella entidad del norte de México. A pesar de que fue un encuentro de carácter privado, se puede inferir que acordaron el entregar al exfiscal de Chihuahua, César Jáuregui, para convertirlo en la encarnación de la "traición a la patria" a cambio, muy seguramente, de que Maru o no sea molestada, cuando concluya su periodo como gobernadora, o bien, que reciba algún beneficio, como el ser diputada plurinominal. También el caso da para especular si en las elecciones para elegir gobernador en Chihuahua en el 2027, la Gobernadora además entregue la plaza a la 4T.
Por lo pronto, Maru Campos dejó de ser la figura del panismo a nivel nacional y ya para algunos es una traidora. Entregó al que fuera su fiscal y amigo a cambio de su tranquilidad personal. La Presidenta, en cambio, encontró en la figura de Jáuregui el chivo expiatorio ideal con el que azuzará a propios y extraños ante amagos de negociaciones con agencias norteamericanas. Sí, como por ejemplo a la gobernadora morenista de Baja California, Marina del Pilar, quien a pesar de tener documentadas llamadas con agentes del FBI en donde ofrece colaborar a cambio de beneficios para su persona no fue acusada de traición a la patria.
Acusado originalmente por la Fiscalía de Chihuahua por uso indebido de funciones y coalición, César Jáuregui enfrenta ahora cargos por traición a la patria por parte de la FGR. Es un preso político de la 4T y pagará en el nuevo "palacio negro", como era conocida la prisión de Lecumberri, el penal de Almoloya.
Al parecer, la corcertacesión se vuelve a poner de moda para llegar a acuerdos cupulares y que todos salgan ganando.