
Colectivo Cuerda Floja llena el Teatro de la Juventud con 'Rayo'
La imaginación, la mitología y la tradición oral tomaron esta semana el escenario del Teatro de la Juventud “Rosaura Revueltas” con la presentación de “Rayo”, la nueva puesta en escena del Colectivo Cuerda Floja. La función reunió a un público familiar que respondió a la propuesta y ocupó prácticamente todo el espacio del recinto, en una jornada donde la compañía duranguense volvió a apostar por un teatro dirigido a las nuevas generaciones.
Basada en el cuento “Niño Rayo”, de la escritora Arely León Sánchez, la obra sigue a Rayo, un ser que habita entre las nubes en el mundo de quienes hacen llover y que llega accidentalmente a la Tierra en forma de recién nacida.
En este lugar es encontrada por Magdaleno y Soco, quienes la reciben como hija, mientras sus hermanos, los Tlaloques Atlaud y Atlix, emprenden una búsqueda para encontrarla antes de que Tláloc desate grandes inundaciones. La historia mezcla elementos de la cosmovisión mesoamericana con una narrativa sobre la pertenencia, la familia y la naturaleza.
MÁS QUE UNA ADAPTACIÓN
La propuesta, dirigida y adaptada por José Ángel Soto, se construye mediante actuación, música en vivo, máscaras, marionetas y percusiones, recursos que permiten crear un universo fantástico pensado para espectadores a partir de los siete años. Con una duración aproximada de 45 minutos, “Rayo” utiliza estos elementos para acercar al público infantil a una historia donde el agua y los fenómenos naturales tienen un papel fundamental.
De acuerdo con lo explicado por el propio José Ángel Soto, “Rayo” mantiene además una relación con otro de los montajes realizados por el colectivo, “El pozo de los mil demonios”, adaptación del texto de la dramaturga mexicana Maribel Carrasco.
Aunque se trata de historias diferentes, ambas propuestas encuentran un punto de conexión en el agua y en la manera en que la naturaleza puede convertirse en el centro de un conflicto y, al mismo tiempo, en un elemento cargado de significado.

CONEXIÓN ENTRE HISTORIAS
En “El pozo de los mil demonios”, la sequía funciona como una metáfora de la pérdida del líquido vital y de aquello que las personas necesitan recuperar para continuar adelante. La historia sigue a Jacinta, una niña que pierde su cántaro de agua y emprende una travesía fantástica en la que enfrenta distintos obstáculos, mientras el agua se convierte también en símbolo de vida, esperanza y responsabilidad frente al entorno.
Esa preocupación por la naturaleza adquiere en “Rayo” otra dimensión, ahora desde la lluvia y la mitología relacionada con quienes tienen el poder de hacerla llegar a la Tierra. Así, ambos montajes de Cuerda Floja encuentran un diálogo alrededor de un mismo elemento natural, pero lo exploran desde conflictos y universos escénicos distintos.
