
Situación. Desde que se supo sobre su muerte, su familia pasó por diversas situaciones que no permitían la entrega de su cuerpo.
Durante años, la familia de Isaís había permanecido agustiada y realizando una búsqueda intensa para dar con su paradero, pues a tan solo días de haber viajado de Durango a Zacatecas, el joven desapareció.
No obstante, esto terminó el pasado lunes 30 de marzo, cuando el colectivo Madres Buscadoras de Durango informó que había entregado a su familia tras ser encontrado en una fosa común del vecino estado, sin embargo, su cuerpo estuvo ahí por seis años.
Isaís Soto Gurrola, de 20 años de edad y originario de Mezquital, Durango, salió de su hogar el 8 de noviembre de 2020 para trabajar en un campo agrícola de tomate y pepino en Zacatecas.
Su objetivo era trabajar, ahorrar y regresar, esperando ofrecerle a su familia mejores oportunidades de vida, sin embargo, ocho días después un presunto grupo armado había interrumpido su plan.
Pese a esto, su familia y la Fiscalía de Durango no fueron notificados del hallazgo, dejando que su cuerpo fuera a una fosa común del panteón forense de Fresnillo, donde estuvo casi seis años.
Al no tener respuestas sobre su localización, las Madres Buscadoras de Durango brindaron acompañamiento a su familia en abril de 2025, logrando ubicar la ficha del cuerpo en las redes sociales de la Fiscalía de Zacatecas.
Esto se se volvió un calvario para sus familiares; las fallas, las vueltas y la nula respuesta de la autoridad fueron exhibidas continuamente, mientras insistiía para que Isaís regresara a Durango.
Como resultado, el lunes 30 de marzo, se informó que la Fiscalía de Zacatecas había reconocido sus errores en este proceso, y tras casi seis años, entregaron el cuerpo del joven.
Se espera que para este fin de semana se lleve a cabo una ceremonia íntima en la que solo su familia estará presente para poder despedirse.