Aunque esas palabras las hemos oído más de boca del Quijote a Sancho ("Cosas veredes, Sancho"), la verdad es que el origen se remonta al poema del "Cantar del Mío Cid", cuando Rodrigo Díaz de Vivar le dice al Rey Alfonso VI: "muchos males han venido por los reyes que se ausentan" y el Rey le contesta: "Cosas veredes, Mío Cid que farán fablar las piedras". Con esta expresión hoy señalamos con perplejidad o sorpresa cosas que ocurren a nuestro alrededor. ¡Lo que hay por ver!
Y hoy viene al caso con los eventos que sucedieron al concluir el invierno la semana pasada, eventos dificiles de comprender y dificil pensar que ya no se repetirán.
Escribo a continuación algunos de ellos en nigún orden específico, ni por su importancia, cronología, ni por su resultado, pero bien que nos afectaron y cambiaron, en ocasiones, nuestra percepción de la vida.
Inicio con: 1.-La lluvia causó un incendio, lluvias flamígeras. ¿Reímos, lloramos o qué hacemos? La semana pasada, una tormenta afectó un transformador en la refinería de Paraíso, Tabasco, y con todo el combustible ahí derramado, pues se incendiaron los alrededores.
2.- Un nuevo líder del crimen en México no necesita visa para entrar a los USA, pues es americano. ¿Para Ripley? Quién sabe qué procedimientos tendremos que reformar para actuar contra extranjeros con esas mañas.
3.- Reporta el Inegi que hay 42 millones de personas en el país a las que no les alcanza su ingreso por trabajo para comprar una canasta básica alimentaria de 2 mil pesos por mes, pero ya van dos barcos con papel del baño y alimentos para Cuba. Sí, hay que ayudar, no hay duda. Pobres de los cubanos, pero ¿y nuestras criaturas? Que nos manden al menos un camioncito de redilas a nuestros pobres municipios indígenas de las sierras del país, donde no hablan español y carecen de casi todo.
4.- El petroleo crudo nuestro a 99 dólares el barril ayer y nosotros apenas vendemos 350 mil barriles diarios. Por favor, si producimos casi 1 millón, pues a subir el monto de exportación, ¡pero ya!, y ganarnos unos pesos más para compensar la baja en ingresos por el subsidio a la gasolina y el diésel que hace el gobierno central para evitar "gasolinazos".
El Presupuesto de Ingresos considera el precio del petróleo, para sus cálculos, en 57 dólares por barril de petróleo. ¿Se imaginan ustedes 40 dólaritos más por barril? No nos caen mal. Además, con más dinero, le podríamos dar una vuelta a las temibles afirmaciones de Nostradamus, y confirmadas por los cálculos de The Economist, que afirman que un aumento del 10% en el precio del petróleo (y ya llevamos mas de 40% de aumento), presionará la inflación mundial en 0.10% y bajará en 0.15% el PIB terrícola.
5.- El dólar ya supera los 18 pesos de valor y ya están las líneas de los puentes en las fronteras populares hasta el "gorro", para comprar en las tiendas americanas. Apoyemos aquí el consumo, que participa con el 67% del PIB, ya después vajaremos a 12 meses sin intereses. Como si no entendiéramos que nadie sabe dónde estará nuestro barco en 12 meses. Aguas, pero ¡ahí se va!
6.- Las Chivas van por el campeonato precisamente cuando el América ni siquiera llegará a la Liguilla. Cosas veredes, Mío Cid.
Son algunos de los eventos de los que me acuerdo. Seguramente ustedes, amables lectores, conocen muchísimos más, pero aquí ya no hay mucho espacio.
Ojalá y ya en primavera, con más calorcito, el Mundial y sin la CNTE, que quiere ir a los partidos sin pagar, si no les aumentan el 100% de sus demandas, se mejore la percepción global del futuro.
Por cierto, el día 23, antier, se recordó el evento donde hace 32 años perdió la vida Luis Donaldo Colosio, un buen mexicano, economista, con ideas democráticas que lo llevaron a terminar antes su camino.
Luis Donaldo no era perfecto, pero fue mi prefecto, el encargado del internado de Monterrey donde estudiábamos y vivíamos Gabriel de la Parra, mi compañero de cuarto y yo. Con mucho cariño, un abrazo hasta el cielo.
Ánimo.
VARIACIONES OPUS 33 SOBRE EL TEMA DE DON JUAN
-Quiero sentir a qué saben tus besos. Eso le dijo al hidalgo sevillano aquella mujercita que de seguro no pasaba de los 17 años.
Don Juan era un seductor, pero era sobre todo un caballero, de modo que con palabras de cortesía se negó a obsequiar el deseo de la joven. Resistió la tentación de cortar aquella flor en capullo. Le dijo a la muchacha:
-Pídeme lo mismo dentro de 5 años.
Replicó ella, despechada:
-Dentro de 5 años tú ya no serás Don Juan.
Contestó el caballero:
-Don Juan nunca dejará de ser Don Juan.
¿Qué edad tiene ahora el hidalgo sevillano?
Ni siquiera él lo sabe.
Pero Don Juan sigue siendo Don Juan.
¡Hasta mañana!...