La noticia sobre la muerte del actor y experto en artes marciales, Chuck Norris, acaparó la atención mundial. Figura icónica del cine de acción de los ochentas, Norris incrementó su popularidad gracias a la serie de televisión "Walker, Ranger de Texas" que duró 9 temporadas. En el verano de 1986 vino a Durango para filmar "El templo del sol (Firewalker)". Quienes tuvimos la suerte de conocerlo en persona pudimos constatar el carisma y la calidad de ser humano que poseía esta figura mundial.
Corría el año 1968 y Carlos Ray Norris, nombre verdadero del actor, era una figura del karate. Cinta negra, campeón del mundo, se presentó en Nueva York para hacer una exhibición. Ese día lo fue a ver el artemarcialista e histrión, Bruce Lee, que en aquel entonces trabajaba en la serie "El avispón verde". En 1972, Lee dirige su primera película, "El camino del Dragón", e invita a Norris para que aparezca en ella. Esa sería la primera experiencia actoral de Norris en el cine.
Ya en la década de los ochentas y de la mano de la casa productora Cannon Films, de quien fue actor exclusivo, alcanzó el éxito a nivel mundial con películas como "Prisioneros de guerra (1984)" y "Fuerza Delta (1986)". Como estas cintas fueron éxitos en taquilla, Norris se sintió con derecho de exigir participar en una película diferente a las anteriores. En aquel entonces historias del corte de "Dos bribones tras la esmeralda perdida" e "Indiana Jones" fueron muy populares y el actor norteamericano quería experimentar con una película de aventuras con pinceladas de humor.
Fue así que le escriben la historia para "Firewalker" y deciden filmar algunas escenas en locaciones naturales de Durango. El claquetazo inicial de la filmación se dio en los andenes de la Antigua Estación del Ferrocarril, de Durango. Fue todo un suceso. Además de la mega estrella hollywoodense, estaba el coprotagonista, Lou Gossett Jr., un actor afroamericano quien había ganado un Óscar a mejor actor de reparto por "Oficial y caballero (1982)", que participó en la taquillera cinta "Enemigo mío (1985)" y que en aquel entonces aparecía en una serie de tv que se transmitía por el Canal 5 de Televisa, "Los poderes de Matthew Star". De igual forma, participó ese día, como parte del elenco, la actriz Melodie Anderson, quien fue la protagonista de la película de culto de ciencia ficción "Flash Gordon (1980)".
Como parte del talento nacional que trabajó en esa producción se encontraba Álvaro Carcaño, actor habitual del programa infantil "Odisea Burbujas", Miguel Ángel Fuentes, que hacía una paradia de "Hulk, el hombre verde" en el programa "La carabina de Ambrosio", así como el stunt men o doble duranguense Vicente "Camay" Huerta. Ese día se filmaron una escena en los andenes y otra en el interior de un vagón del tren. Entre corte y corte Norris se mostró amable y sonriente, participando de buen ánimo al tema de firma de autógrafos, estrechando la mano de cuantos se acercaron a él y permitir una ocasional fotografía con los asistentes.
Es verdad, "El templo del sol" no es, ni de cerca, el largometraje más popular ni el mejor valorado por la crítica en la filmografía de Norris. Ni el oficio actoral de Gossett Jr., ni la gracia de Anderson, ni la amplia experiencia de su director, J. Lee Thompson, pudieron evitar que la cinta naufragara en la medianía. Quizá lo más rescatable sea la más que cumplidora fotografía del mexicano Alex Phillips Jr. Lo que sí nos dejó, a quienes tuvimos la fortuna de atestiguar esos momentos, fue la grata experiencia de ver y conocer en persona a esa gran personalidad.
Hasta siempre, Chuck.
L O sucedido en Lázaro Cárdenas, Michoacán, es una historia difícil de procesar, pero constituye un reflejo nítido de la violencia que atraviesa al país de extremo a extremo.
La mañana del 24 de marzo, un adolescente de 15 años, identificado como Osmer "N", asesinó a dos de sus maestras utilizando un fusil AR-15. El doble homicidio ocurrió en las instalaciones de la preparatoria Antón Makárenko, ubicada en la zona centro de dicho puerto.
Según los datos proporcionados por el fiscal de Michoacán, Carlos Torres Piña, el joven transportó el rifle de asalto en un estuche de guitarra con 67 cartuchos útiles, de los cuales detonó 27 para privar de la vida a las docentes, quienes nada pudieron hacer ante el brutal ataque.
El Fiscal abundó que, de acuerdo a lo observado en las grabaciones de las cámaras de seguridad, Osmer disparó de manera directa y sin mediar palabra. Una de las víctimas intentó refugiarse detrás de un escritorio, pero el esfuerzo fue en vano.
Minutos después de que la noticia trascendiera a nivel internacional, se difundieron videos que el menor presuntamente compartió en su cuenta de Instagram horas antes del crimen. En las imágenes se le observa con la misma vestimenta usada en la agresión mientras exhibe el arma, lo que sugiere una planeación previa. Esto obliga a la reflexión: si alguien hubiera prestado atención a dichas publicaciones, quizás esta tragedia se habría evitado.
Es preocupante que un adolescente pose libremente con un arma de fuego sin que nadie se alarme o denuncie. Ante la omisión, surge la interrogante inevitable: ¿dónde estaban los padres?
Son muchas las dudas que la autoridad deberá despejar; principalmente, cómo tuvo acceso a un arma de grueso calibre y cuáles fueron los factores psicosociales que incidieron en el joven para cometer tal atrocidad.
Asimismo, el caso reaviva el debate sobre si los menores de edad deben ser juzgados como adultos. Bajo el marco legal actual, Osmer podría enfrentar una pena máxima de apenas cinco años de reclusión, tiempo que resulta insuficiente ante la gravedad del acto y que no brinda consuelo a los deudos.
El caso de Osmer es, por desgracia, un nuevo llamado de alerta para los padres de familia, las autoridades y la sociedad en general sobre la urgencia de rescatar al país. No debemos resignarnos a vivir en una pesadilla permanente. Esto no debe repetirse.
Punto y aparte. A casi dos meses del fallecimiento del cantante Óscar Alvarado, quien murió tras ser herido de bala, la Fiscalía de Durango no ha aportado avances sustanciales sobre el presunto responsable.
Sonia Yadira de la Garza, fiscal del Estado, declaró ante los medios que ya se tenía identificado al autor de los disparos ocurridos la madrugada del 18 de enero de 2026, al exterior del bar Salón Monterrey, en la capital. Sin embargo, no hay noticias de capturas.
Como se ha documentado, Óscar fue agredido minutos después de participar en una riña contra Jesús Evodio, subsecretario Operativo de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado. Aunque este último se separó temporalmente del cargo para el deslinde de responsabilidades, ya se ha reintegrado a sus funciones.
Al parecer, el mando policial ha quedado libre de culpa; mientras tanto, persiste la incógnita: ¿quién asesinó a Óscar Alvarado y por qué?
Nos leemos en X: @citlazoe