El gobernador de Durango, Esteban Villegas Villarreal, ha dejado en claro cuán importante es para él su carrera musical. Pese a las críticas y los señalamientos, el mandatario asegura que sus presentaciones no interfieren con sus obligaciones como jefe del Ejecutivo. Sin embargo, detrás de cada espectáculo, videoclip y producción musical hay todo un trabajo que demanda tiempo y recursos.
Gobernar implica asumir un compromiso moral que no se puede poner en pausa, aun cuando concluya una jornada de trabajo. Incluso, toda vez que la ley le otorgue algunas horas o hasta días libres, un gobernador tiene que serlo veinticuatro horas, siete días a la semana, los doce meses del año y cada uno de sus trecientos sesenta y cinco días completos. Así, hasta que concluya su mandato.
Cuando un gobernador combina el ejercicio del poder con sus pasiones personales, la discusión no debería centrarse en si tiene o no derecho a hacerlo, sino en las prioridades, los recursos involucrados y la transparencia con que se actúa. Y es que, mientras un mandatario puede elegir cuándo subir a un escenario y cantar, los problemas de su estado no esperan a que termine la función.
Tener una pasión no tendría por qué ser motivo de controversia. Sin embargo, no estamos hablando de un ciudadano común, sino de un gobernador, de recursos y de tiempo que, de alguna manera, se han destinado a una agenda paralela a la de su gobierno, con el único propósito de darle una imagen populachera al mandatario.
El problema es que esa afición se traduce en espectáculos que han ido adquiriendo mayor producción y logística y que, por supuesto, requieren más recursos, mientras Durango enfrenta serios problemas que demandan atención permanente. Las críticas en redes sociales no se limitan a su desempeño artístico, sino que también cuestionan sus prioridades.
Un espectáculo musical y ecuestre requiere sonido, iluminación, recinto y personal, además de traslados, alimentación, cuidado y atención veterinaria. Las estimaciones generales sitúan un montaje básico entre 150 y 350 mil pesos, y una producción mediana entre 600 mil y casi un millón de pesos. No son cifras comprobadas para los eventos de Esteban, pero permiten dimensionar los recursos que pueden requerir incluso montajes modestos.
Por supuesto, todo depende del nivel del artista. Cantantes de la talla de Pepe Aguilar, cuyo espectáculo incluye a su familia, suelen requerir inversiones mucho mayores para montar sus presentaciones. Basta recordar que, para su presentación en la Feria Villista de 2025, el reconocido cantante cobró 10 millones de pesos solo por presentarse en la Velaria.
Haciendo cálculos y sacando conjeturas, hay algo que no encaja. Y es que las cuentas no cuadran si revisamos el paquete mensual del salario para el mandatario estatal, el que asciende a 205 mil 861 pesos por mes, de los cuales 113 mil 286 son de remuneración base y 92 mil 575 en prestaciones. Una suma que no le alcanzaría para financiar de su bolsillo todo lo relacionado con la farándula. Además, el gobernador ha dicho que dona íntegramente su sueldo.
La cuestión es que no existe claridad sobre el origen de los recursos que Esteban Villegas invierte en su "pasión personal", ni sobre por qué intensificó su promoción ahora que es gobernador y no antes, cuando tuvo tiempo de sobra y menores responsabilidades como servidor público. Lo cierto es que hoy el mandatario peca de frivolidad mientras Durango enfrenta una crisis económica, descontento social y una situación de seguridad que pende de un delgado hilo.
EN LA BALANZA.- Durango no puede seguir tratando la salud mental como una asignatura pendiente ni conformarse con leyes y discursos mientras ocupa el quinto lugar nacional en tasa de muertes por autolesión, con 9.1 casos por cada 100 mil habitantes, muy por encima del promedio nacional, de acuerdo con datos del INEGI. La existencia de una ley y de un instituto especializado sirve de poco si no se acompaña de presupuesto suficiente, atención oportuna y programas preventivos eficaces. Detrás de cada cifra hay vidas y familias marcadas por una pérdida que pudo haber sido evitable. La pregunta no es cuántas veces las autoridades reconocerán la gravedad del problema, sino cuánto tiempo más tardarán en convertir ese reconocimiento en acciones y recursos concretos.
X: @Vic_Montenegro
La gente común -casi toda la gente es gente común- no se acerca al bosque llamado el Bosque Negro. Se dice que en él hay un ave cuyo canto hace que muera quien lo escucha.
Nadie ha comprobado la conseja. Todos aplican el refrán que dice; "Entre si es o no es, un mes". Ese proverbio enseña a ponderar detenidamente una cuestión antes de decidir sobre ella.
Me pregunto si será posible entrar al bosque llevando tapones en los oídos para no oír el trino mortal. Desde luego yo no estoy dispuesto a hacer el experimento. Me lo impide el instinto de conservación, gran inspirador de precauciones y prudencias. Que otro sea quien haga esa prueba, y que me cuente luego lo que vio, si es que vive para contarlo.
Mientras tanto, hay algo que me causa al mismo tiempo tristeza e inquietud. A la entrada del bosque hay una larga fila de hombres y mujeres que desean entrar a él.
¡Hasta mañana!...