A Auditoría Superior de la Federación entregó a la Cámara de Diputados los informes correspondientes a la fiscalización de la Cuenta Pública 2024. Las cifras son demoledoras: más de 67 mil millones de pesos fueron observados inicialmente y, tras las recuperaciones realizadas, quedó un monto por aclarar superior a los 65 mil millones de pesos.El dato no es menor. Hablamos del último año completo del gobierno de López Obrador, y el 90 por ciento de las irregularidades detectadas se concentra en el gasto ejercido por estados y municipios, principalmente en rubros sensibles como salud, educación e infraestructura. Es decir, en los servicios más básicos que impactan directamente a la ciudadanía.
De los más de 67 mil millones observados, apenas se recuperaron poco más de 2 mil millones. Nada en comparación con el gran total, mientras el resto sigue en el limbo de procedimientos administrativos que rara vez terminan en sanciones ejemplares. La historia se repite siempre con cifras escandalosas, discursos de compromiso y, al final, una estela de impunidad.Durango no es la excepción, pues, en la entidad, la ASF realizó observaciones por más de 680 millones de pesos a 12 municipios. Encabeza la lista Gómez Palacio, con más de 192 millones observados; le sigue el municipio de Durango, con más de 173 millones; y en tercer lugar Cuencamé, con más de 123 millones de pesos.
Si bien el ejercicio fiscal 2024 corresponde todavía a las administraciones municipales anteriores y de otros gobernantes, como es el caso de Gómez Palacio, entonces gobernado por la priista Leticia Herrera, o Lerdo, bajo la gestión del también militante tricolor, Homero Martínez, en el caso de Durango capital la historia es muy distinta. Y es que el gobierno municipal de Durango fue encabezado por el mismo alcalde que hoy ocupa nuevamente el cargo tras reelegirse: José Antonio Ochoa Rodríguez o Toño Ochoa, como le gusta que lo llamen seguidores y detractores, y como seguramente querrá aparecer en propaganda y futuras boletas electorales. El dato de la Auditoría Superior de la Federación adquiere inevitablemente un matiz político, porque el alcalde panista no solo gobierna hoy nuevamente el municipio de la capital duranguense, sino que abiertamente aspira a convertirse en candidato de Acción Nacional a la gubernatura en el año 2028. En ese contexto, las observaciones por más de 173 millones de pesos no son un asunto menor ni un simple trámite contable, pues son señalamientos formales del máximo órgano de fiscalización del país sobre el uso de recursos federales.
Aunque, desde luego, toda observación pueda solventarse. El problema de Toño Ochoa no radica solo en el monto de los recursos observados, sino en la recurrencia de irregularidades generalizadas, deficiencias en comprobación del gasto, opacidad en contratos y una cuestionable utilización del dinero público. La fiscalización existe, pero la rendición de cuentas sigue siendo la gran deuda del Alcalde.
En un Durango golpeado por la crisis económica, con adeudos millonarios a proveedores y crecientes problemas de seguridad, resulta desconcertante que el gobernador Esteban Villegas dedique tiempo y estructura de promoción a relanzar su proyecto musical.
No se trata de cuestionar aficiones personales, sino de prioridades públicas. Persisten dudas sobre el posible uso de recursos públicos para las pasiones del mandatario. La imagen que proyecta es la de un gobierno más concentrado en la farándula que en los pendientes del estado. La investidura es una responsabilidad permanente que debe cuidar.
X: @Vic_Montenegro