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Las calles, los edificios antiguos y los paisajes de Durango han servido para contar historias que van mucho más allá de los duelos entre vaqueros. Entre las producciones realizadas en la entidad también hay relatos de posesiones, venganzas sobrenaturales y cultos siniestros.
Con Halloween cada vez más cerca, estas películas permiten organizar un maratón con una conexión local: algunos de los lugares que aparecen en pantalla están más cerca de lo que muchos espectadores imaginan.
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La lluvia del diablo
Estrenada en 1975, The Devil’s Rain, conocida también como La lluvia del diablo o Tormenta diabólica, llevó a Durango una historia de terror satánico dirigida por Robert Fuest.
Su reparto reunió a Ernest Borgnine, William Shatner y Tom Skerritt. La trama gira alrededor de una familia perseguida por un culto y de un objeto vinculado con las almas de sus víctimas.
El catálogo del American Film Institute registra que su rodaje se realizó en Durango entre enero y marzo de 1975. Es uno de los ejemplos de cómo los escenarios asociados con el western también sirvieron para construir ambientes de horror.
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El extraño hijo del sheriff
Dirigida por Fernando Durán Rojas, esta producción mezcla los pueblos del Viejo Oeste con una historia sobrenatural.
El argumento sigue a los hijos del sheriff, dos hermanos unidos al nacer. Después de una operación para separarlos, uno muere y su presencia desencadena una venganza.
Filmada en Durango, con Chupaderos entre sus locaciones, la cinta aprovecha un paisaje familiar para los seguidores del cine de vaqueros y lo transforma en el escenario de una amenaza que no puede resolverse con un duelo de pistolas.

La marca del demonio
Nuevo Ideal también tiene un lugar en esta lista. El Sistema de Información Cultural de la Secretaría de Cultura identifica al municipio duranguense y a la Ciudad de México como locaciones de esta película dirigida por Armando Casas.
Con Eduardo Noriega y Eivaut Rischen en el reparto, la historia entrelaza el pasado de un niño menonita con un sacerdote y una joven que enfrenta una posesión.
Parte del rodaje comenzó en las colonias menonitas de Nuevo Ideal durante 2017, incorporando al cine de terror un entorno distinto al de las habituales mansiones abandonadas.
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Karem, la posesión
Una de las conexiones más reconocibles está en la capital: el Museo de Arte Moderno Guillermo Ceniceros fue utilizado como locación de Karem, la posesión, de Henry Bedwell.
El inmueble, que anteriormente funcionó como funeraria, sirvió para representar la casa de la familia protagonista. La película se rodó en Durango durante 2019 y llegó a los cines en 2021.
Su historia fue presentada como inspirada en un supuesto caso de posesión ocurrido en el estado durante los años ochenta, aunque el propio director reconoció que la escasa información disponible abrió espacio para la ficción.
Así, un edificio dedicado al arte terminó convertido, frente a la cámara, en una casa donde comienza una pesadilla.
Estas cuatro películas ofrecen otra forma de mirar a Durango: reconocer una fachada, un paisaje o una calle mientras avanza la historia también es parte de la experiencia. Para quienes buscan qué ver este Halloween, la Tierra del Cine tiene sus propias opciones para apagar la luz y dejar que el miedo entre a casa.