E L ataque masivo a integrantes de las escuelas es una nueva forma de violencia incrementada en pleno siglo XXI; se trata de atacar indiscriminadamente a profesores y compañeros escolares, por agresores con el propósito de liberar energía negativa propia y disminuir su ansiedad ejecutando actos de ira, odio y venganza contra la sociedad. Ciertamente, son actos de desajustados emocionales, pero también reflejan otro más de los problemas sociales a los que nos enfrentamos y deberíamos conocer y atender las causas que los provocan.
Los conocedores del tema hablan del "contagio masivo", que tiene su origen en las familias disfuncionales, con la influencia de los medios de comunicación digital que generan sobre exposición a la violencia, disparando la agresividad de las personas que padecen disfunciones psicológicas Los estudiosos, han observado la relación con la imitación; luego de la masacre en la Escuela Secundaria de Columbine -en el año 1999-, en el estado de Colorado, EUA., repitiéndose Virginia, EUA -2007-, en Kerch, Crimea -2019-, luego en Jokela, -2018-, Kalajoki, Finlandia -2008-, etc. y recientemente en La Laguna, Ejido Unión, México -2026-.
Los gemelos que atacaron en la Escuela Secundaria General número 13, provocando la muerte de una profesora e hiriendo a maestros y alumnos, es la consecuencia de factores sociales/familiares que afectaron la ecuanimidad de los muchachos.Su comportamiento para social no es novedad; al parecer, uno de ellos tenía antecedentes de internamiento en un centro de rehabilitación de menores -Proceso 4/oct/26-.
La dra. Ariana García Martínez, psiquiatra y adictóloga, enterada del caso, expuso el cuadro clínico de tales tipos de personalidades, afirmando que presentan perfiles emocionales patológicos por factores psicosociales y del tipo hormonal. Siendo así, se trata de enfermos que requieren atención médico-psiquiátrica para tratarlos por sus patologías y defender a la sociedad en que se desenvuelven.
La literatura médica menciona sus características, entre ellas: el enojo extremo, la ira incontrolada y rencor crónico; comúnmente pertenecen a familias disfuncionales, ocasionalmente mononucleares y con antecedentes de haber sido agredidos física y/o emocionalmente.Las consecuencias se reflejan en su comportamiento anormal frente la sociedad, con personalidades neuróticas que les requiere la liberación de energía agresora. En los últimos años, los estudios de fármaco neurología han reflejado la frecuencia de relación entre la disfunción de neuro humores que, al disminuir o dejar de ser efectivos despiertan la agresividad. La manifestación clínica se refleja en causar daño físico, hasta la muerte de los agredidos; provocar temor y terror. Queda, como consecuencia, la inestabilidad social/escolar. De nuevo aparece -ya lo hemos dialogado- la mala influencia de los juegos digitales que promueven la violencia -como ejemplo: disparar para matar enemigos y ganar puntos- y ni que decir de aquellos influencers maliciosos que lucran con los retos lanzados, que involucran el peligro físico. Son casos: el "grooming" o ciber emboscadas, donde proponen secuestros y agresiones; el juego "copycat", que los anima a autolesionarse. Habría que profundizar sobre las causales del caso lagunero.
El tratamiento debe ser preventivo y educativo contra todo tipo de violencia, iniciando en casa, manifestado con el comportamiento responsable y respetuoso de los mayores ante sí como pareja y con los demás integrantes de la familia; asegurar que en las escuelas se prevengan los actos agresivos, no solo entre los estudiantes -el llamado bullyng-, además capacitar a directivos y maestros. Para ello, la Secretaría de Educación debe asegurar la capacitación de quienes trabajan en escuelas, para que sepan cómo actuar e ir más allá de "llenar la página" con programas como el "ABC de las Emociones".
También debe incluirse a los familiares y que entre todos creen un ambiente afectivo, conveniente para el desarrollo/maduración emocional de los menores. Los psicólogos escolares -generalmente mal capacitados- deben explorar ambientes familiares y cuando afecten a los estudiantes intervenir, escolarizando a todos los integrantes de la comunidad educativa.
Muchos de los casos están incluidos en las neurosis, que requieren tratamiento médico psiquiátrico/psicológico, terapias grupales y dado el caso: individual y con los familiares de los afectados. Los programas dirigidos a padres, sobre los temas de salud de los hijos, debieran ser obligatorios y aplicados por personas capacitadas ya que "un ciego no debe o puede guiar a otro ciego". Algunos casos -excepción- son catalogados como estados de psicosis y confirmando el diagnóstico certero, deben ser atendidos médicamente, a la brevedad, informando a sus familiares y orientarlos sobre las instituciones que pueden ayudarles ofreciéndoles apoyo.
No se trata de esperar al llamado "contagio masivo"; debemos actuar, coordinados por las autoridades. Recuerde que ya nos sucedió con el caso Cervantes, más recientemente el de Lasalle y, como en muchos otros problemas, las autoridades y nosotros pronto olvidamos ... hasta que pasa de nuevo. Queda en manos de las autoridades tomar la iniciativa responsable y actuar en la brevedad.
¿Esperamos o actuamos?
El hombre siente la vocación de las alturas. ¡Vaya manera sonorosa de empezar tu artículo, escritor! Parece frase de concurso de oratoria. (El orador: "Yo no soy un Demóstenes". Una voz desde la galería: "Sí has de ser, cabrón; lo que pasa es que te haces pendejo". ¿A qué tan altílocuo exordio? Es que mientras tomaba hoy mi café en la penumbra de la madrugada vinieron a mi memoria las caminatas que de joven hacía con mis amigos por el Cañón de San Lorenzo, bellísimo paraje de la sierra de Zapalinamé, nombrada así en homenaje al caudillo de aquellos "bravos bárbaros gallardos", los pobladores originarios de este suelo, que combatieron a los europeos y finalmente se acabaron, pero nunca se rindieron.
Ese lugar que digo es patrimonio natural protegido, pues la riqueza y variedad de su flora y su fauna lo hacen único. Ahí el pino, el madroño y el encino. Ahí el puma, el oso y el venado. El Cañón está al cuidado de un patronato formado por personas amantes de la naturaleza, que llevan a cabo una eficiente -y amorosa- tarea de conservación que los saltillenses aplaudimos y agradecemos. En tiempos de mi primera juventud subí con buenos camaradas al Picacho, la cumbre de más altura en la montaña, y escalé el Penitente, formación rocosa que figura la cabeza de un hombre alzando el rostro al cielo en actitud de súplica.
Alguna vez hice noche en los Aguajes, donde por la mañana vimos una majestuosa manada de briosos caballos salvajes. He aquí que las diluviales lluvias de estos días han alimentado los manantiales en los senos de la tierra, y el periódico Vanguardia, mi casa de trabajo en Saltillo, publicó una foto de la cascada que miré a los 20 años, y cuya agua, agua bendita, bebí como en eucaristía.
Nunca hay que perder el contacto con la tierra, pues de ella estamos hechos. (Desde luego ese contacto no ha de ser como el del tío de Pepito. La esposa del señor decía que su marido era muy realista; nunca despegaba los pies de la tierra. Preguntó Pepito: "¿Y entonces cómo se pone los calzones?"). La naturaleza es la tarjeta de presentación de Dios. Cuidemos de ella, para que ella cuide de nosotros. El ejemplo del patronato del Cañón de San Lorenzo debe ser imitado en todas partes.
La joven pasajera que ocupaba un asiento del autobús lucía un esplendente busto que sobresalía, exuberante, de la apretada blusa. De pie iba un señor que no podía apartar la vista de los dos ebúrneos hemisferios. Otro se dirigió a él en tono amenazante: "¿Qué está usted mirando?". "N-nada" -se turbó el señor. Le dijo el hombre: "Entonces hágase a un lado, para poder ver yo". (Deslumbrantes los versos de Ramón López Velarde cuando en "La suave patria" habla de "las cantadoras que en las ferias, con el bravío pecho empitonando la camisa, han hecha la lujuria y el ritmo de las horas").
El cliente del restorán Fibio, de carnes y mariscos, le dijo con enojo al camarero: "Esta carne tiene muchos nervios". "Se explica, señor -respondió el mesero-. Es la primera vez que se la van a comer". Eduardo Zamacois, escritor español, visitó la Ciudad de México en el pasado siglo, y se encantó con los nombre de las pulquerías: "La reforma de la Virgen", "Las glorias de Júpiter", "Los recuerdos del porvenir". Este último le sirvió a Elena Garro para titular su novela.
Un astroso sujeto llegó a una de esas pulquerías, y con tartajosa voz le pidió al encargado: "Deme tres litros de pulque". Preguntó el hombre: "¿Traes recipiente?". Respondió el individuo: "Con él está usted hablando". (Agua de las verdes matas, tú me tumbas, tú me matas, tú me haces andar a gatas").
FIN.