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El ataque a Irán

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JES?S MENA V?ZQUEZ

Hace unas semanas, en estas mismas páginas, en el marco de la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro por parte de fuerzas de élite de los Estados Unidos, comenté lo que un analista político conservador de aquel país dijo hace tiempo: creía que, antes de terminar su segundo período presidencial, Trump visitaría Venezuela, Irán y Cuba libres de los gobiernos que tenían cuando el Presidente norteamericano cuando lo comenzó.

El expresidente Maduro está en una cárcel de los Estados Unidos esperando un juicio, mientras el gobierno de Trump llegó a un acuerdo con la cúpula del régimen chavista - madurista para que se siguiera en el poder siempre y cuando mantuvieran la gobernabilidad y cedieran a lo que EUA les demandara en cuanto al acceso a su petróleo, dejando la voluntad de los venezolanos ciudadanos respecto a un posible cambio de régimen en un segundo plano, por ahora.

Hace un par de días amanecimos con la noticia de que los Estados Unidos e Israel habían comenzado bombardeos en Irán, llamando a la población a cambiar al régimen teocrático, encabezado por musulmanes radicales, por uno más alineado con valores occidentales y respeto a los derechos humanos, especialmente de las mujeres.

El punto que quiero hacer en esta entrega no tiene que ver con las consecuencias geopolíticas de los ataques a Irán, que ha respondido lanzando sus propios misiles hacia Israel y otros países árabes y ha cerrado el paso a buques que transportan mercancías y petróleo por el estrecho de Ormuz, lo que traerá consecuencias de corto plazo en el precio del petróleo, por ejemplo.

Lo que quisiera resaltar en esta entrega es la forma en la que los Estados Unidos está tomando decisiones durante la Presidencia de Donald Trump, sin contrapesos a nivel internacional y con un objetivo puramente transaccional, no ideológico y como podría eso impactar, aún más, a nuestro país en el corto plazo.

Seguramente la apuesta del régimen mexicano, al menos en el corto plazo, es que mientras mantengan la gobernabilidad y cedan a las caóticas demandas del gobierno norteamericano, no habrá intervenciones militares o de agencias norteamericanas en suelo mexicano.

Claramente nadie está hablando -ni deseando- una invasión armada, sino del tipo de operaciones con mayor probabilidad de implementarse en territorio mexicano, de precisión con drones, misiles o pequeños equipos de fuerzas especiales, altamente entrenados y equipados para aprehender a quienes el gobierno mexicano no pueda -o no quiera- detener con fines de extradición.

El operativo para capturar a Nemesio Oseguera, "El Mencho", de acuerdo a la versión oficial, fue realizado por fuerzas especiales mexicanas apoyadas en inteligencia de nuestro país y de los Estados Unidos, y derivado de la presión del gobierno norteamericano al mexicano para obtener "resultados", obligándolo a romper los pactos no escritos que mantiene desde hace décadas, indistintamente del partido en el poder, con la delincuencia organizada.

Así, el gobierno mexicano tiene, por un lado al Presidente Trump y a su gabinete con la vista puesta en las elecciones de noviembre próximo que renovarán parte de su congreso, presionando al gobierno mexicano operaciones cada vez más contundentes en contra de los líderes de las organizaciones criminales y en contra de la clase política del nuevo régimen que supuestamente los ha protegido, amenazando con hacerlas ellos mismos si México no las realiza.

Y por el otro lado, el régimen mexicano tiene a los líderes de organizaciones criminales demandando a los funcionarios de los tres niveles de gobierno a respetar los acuerdos (obtenidos mediante sobornos) con ellos, y lo más importante, lo cual no depende del gobierno mexicano, no quieren sentirse vulnerables porque en el caso de que la inteligencia norteamericana los ubique y sus vidas pueden terminar en cualquier momento por un misil.

X: @jesusmenav

En el rancho del Potrero se anuncia ya la llegada de la primavera. A los manzanos, los ciruelos, los perales y los durazneros les aconsejo, sin embargo, que no saquen todavía las galas de sus frondas y sus flores. Una helada tardía se las puede marchitar. Esperen a que el nogal verdezca. Es el más sabio de los árboles, y conoce cuándo ya no hay peligro de que venga el frío.

En la antigua casona se alarga la tertulia de la noche. La conversación es tan sabrosa como fue la cena, y nadie quiere interrumpirla. Don Abundio habla de su mujer:

-Antes de casarse conmigo se dedicaba al oficio más antiguo del mundo.

Se produce un silencio estupefacto. El socarrón viejo continúa:

-Era pizcadora de manzana, como Eva.

Todos reímos, menos doña Rosa. Masculla con enojo:

-Viejo hablador.

Don Abundio figura con índice y pulgar el signo de la cruz, se lo lleva a los labios y jura:

-Por ésta.

¡Hasta mañana!...

Escrito en: gobierno, régimen, mexicano, Estados

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