E Steban Villegas llega a su Cuarto nforme de gobierno en una condición difícil de ocultar: desgastado, golpeado por una agenda negativa y con una credibilidad cada vez más deteriorada. Lo que debería ser el momento para presumir resultados ocurre cuando la narrativa triunfalista parece haber perdido efecto.
Hasta hace unos días ni siquiera había señales claras de la campaña de promoción del informe. La comunicación llegó tarde y probablemente no fue casualidad. Primero había que pasar la visita de Claudia Sheinbaum y medir el impacto, lo que resultó contraproducente debido al abucheo que recibió el Gobernador frente a la Presidenta. El informe llega, así, con la necesidad de controlar daños.
También cambió el tono. Atrás quedó aquel "Nace un Gigante" del año pasado, un lema que alimentó críticas por la personalización de la comunicación gubernamental. Ahora aparece una fórmula mucho más sobria: "Tenemos memoria; tenemos futuro". Un mensaje que parece calculado. No obstante, cambiar el eslogan no cambia la realidad.
En ese contexto, Esteban difícilmente podrá presumir resultados acreditables, pues buena parte de las obras insignia de su narrativa son inversiones de la Federación. La presa Tunal II es una obra 100 por ciento financiada con recursos del Gobierno de México. Y Fermachem, presentada como una inversión de 28 mil millones de pesos, aún no se concreta y permanece rodeada de controversia por su instalación, particularmente por el impacto ambiental.
La Tarjeta Madre tampoco escapa al escrutinio. Fue una de las promesas más promocionadas durante la campaña y arrancó casi tres años después de iniciada su gestión. Además, lo hizo bajo un esquema distinto al planteado, ya que buena parte de los beneficios se canalizaron mediante despensas, seguros, vales y apoyos en especie, con una proporción mucho menor de recursos en efectivo.
En torno a este programa existen, además, dudas, señalamientos e incertidumbre por la opacidad, pues los recursos etiquetados para ese programa durante el año en que fue presupuestado no se ejercieron. No hay una explicación clara sobre su destino, por lo que difícilmente la Tarjeta Madre puede presentarse como un éxito.
El desgaste tampoco se limita a los resultados. Desde junio, los operativos federales, las versiones sobre investigaciones, el episodio relacionado con su visa y otros acontecimientos han colocado al mandatario duranguense bajo presión. A ello se suma el reciente abucheo en la Velaria, donde el rechazo a su administración hizo visible un malestar que ningún aparato pudo contener.
El descenso en la aprobación del Gobernador de Durango es una tendencia que influye en su desgaste. Las mediciones de algunas encuestadoras, en promedio, ubican su calificación a la baja desde el mes de marzo, cuando se ubicó en 51.3 por ciento, para caer a 44.3 por ciento en agosto. Este tipo de decadencia suele aparecer cuando un gobernador se acerca al final de su mandato; sin embargo, Esteban Villegas todavía no está en ese punto.
En teoría, el titular del Ejecutivo debería encontrarse en una etapa de fortaleza para sostener su proyecto y preparar el cierre de su administración. En lugar de eso, llega al Cuarto Informe en bajada. Cuando un mandatario pierde credibilidad, el problema deja de estar afuera. También afecta a su equipo, porque funcionarios y actores políticos empiezan a mirar hacia adelante y a calcular sus propias posibilidades.
En resumen, el Cuarto Informe de Esteban Villegas, más que un recuento de obras y cifras, será una prueba de credibilidad. El nuevo eslogan puede sonar más prudente que el anterior, pero la memoria también sirve para recordar promesas incumplidas y resultados sin sustento. En política, el futuro no se construye con frases rimbombantes, sino con confianza. Hoy, precisamente, esa es la pieza que más le hace falta al Gobernador de Durango.
EN LA BALANZA.- En Durango, apenas una de cada diez empresas cuenta con un seguro para enfrentar incendios, robos o daños climatológicos. El dato es contundente, pero el problema no parece ser el costo, sino la falta de prevención: de acuerdo con Amasfac, una póliza habría representado menos del 1% de las pérdidas registradas en el reciente incendio de una papelería. La pregunta es inevitable: ¿cuántos negocios tendrán que perderlo todo para entender que asegurar su patrimonio no es un gasto, sino una inversión para sobrevivir a una emergencia?
X: @Vic_Montenegro
Este amigo mío con el que tomo la copa -varias- los martes por la noche suele decir cosas que me sobresaltan, a mí, que por la edad ya no soy dado a sobresaltos.
Anoche, por ejemplo, declaró:
-El catolicismo cometió durante siglos pecado de soberbia. Postulaba: "Fuera de la Iglesia no hay salvación". Eso condenaba a perderse a miles de millones de seres humanos. No sé si tal postura era fruto de estupidez o de maldad, pero constituía doctrina establecida. Entiendo que ya no rige en los cánones católicos. Sin embargo, el antecedente nos autoriza a preguntar cuántas doctrinas de la Iglesia rigen hoy que mañana ya no regirán.
Procuro oponer algo a sus dictados, y le digo:
-Yo no pregunto.
-Naturalmente -responde él-. Tienes las certidumbres que la ignorancia da.
Ya no respondo.
¡Hasta mañana!...