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El hartazgo social como factor electoral

De Política y Cosas Peores

ARMANDO CAMORRA

As elecciones intermedias celebradas el pasado 3 de noviembre en Estados Unidos dejaron una lección política importante: el descontento social puede convertirse en un factor determinante en las urnas. Los demócratas consiguieron el control de ambas cámaras del Congreso, imponiéndose a los republicanos y representando un revés para el presidente Donald Trump. Entre los factores que explican el resultado destacan el incremento del costo de vida, la inconformidad económica y la percepción de que el gobierno no estaba respondiendo a las necesidades de la población.

Al igual que en Estados Unidos, los ciudadanos duranguenses enfrentan una serie de problemas ante los cuales buena parte de la clase política parece mantenerse indiferente. ¿Podría el hartazgo ciudadano convertirse también en un factor determinante para las elecciones locales de 2027 y 2028?

Durango enfrenta desafíos económicos que no pueden ignorarse. De acuerdo con los indicadores de México, ¿cómo vamos?, durante el segundo trimestre de 2026 la entidad registró un crecimiento económico anual de apenas 0.3%. La pobreza laboral pasó de 29.6% a 31.9%, mientras que la informalidad laboral aumentó de 51.2% a 55.5%. Además, la productividad laboral se ubicó en 199 pesos por hora, por debajo de los 223 pesos del promedio nacional.

Estos números describen una realidad que merece atención: una economía con dificultades para generar condiciones de prosperidad, empleos formales y mejores ingresos para sus habitantes.

A este escenario se suma la presión fiscal. En el municipio de Durango, los impuestos locales han aumentado sin que la ciudadanía perciba beneficios tangibles que se reflejen en el desarrollo de la capital.

El problema no radica exclusivamente en cobrar impuestos. Los gobiernos necesitan ingresos para cumplir con sus obligaciones. La verdadera discusión consiste en determinar si la carga tributaria es proporcional, si existe capacidad económica para soportarla y, sobre todo, si los recursos recaudados se traducen en mejores servicios, infraestructura y calidad de vida.

Cuando una familia paga más, un comerciante enfrenta mayores costos y una empresa encuentra menos incentivos para invertir, mientras la ciudadanía no percibe mejoras en su entorno, comienza a cuestionarse el sentido de esa relación entre contribuyente y gobierno.

El riesgo político aparece cuando la inconformidad deja de ser individual y se convierte en una percepción colectiva de abandono, falta de oportunidades y ausencia de resultados.

Sin embargo, el hartazgo por sí solo no garantiza una alternancia. Para que se transforme en una decisión electoral necesita organización, información y alternativas ciudadanas creíbles.

Por ello, Durango necesita activar una participación social permanente, no solamente durante los procesos electorales. Lamentablemente, son pocos los organismos empresariales y profesionales que alzan la voz frente a los problemas que afectan a la sociedad. La participación de estos sectores es fundamental para construir una agenda pública que trascienda los intereses partidistas y coloque el desarrollo económico y el bienestar ciudadano en el centro de la discusión.

Las elecciones de 2027 y 2028 serán oportunidades para evaluar a quienes gobiernan y a quienes aspiran a hacerlo.

Al final, la ciudadanía no debería votar únicamente por colores o siglas partidistas, sino por resultados, propuestas y compromisos verificables.

Los gobiernos deben entender que los impuestos no son un cheque en blanco y que la paciencia ciudadana tampoco es ilimitada.

El voto es, finalmente, la herramienta más poderosa que tiene una sociedad para reconocer los resultados de un gobierno o cobrarle la factura por sus decisiones.

Uchos tomos de tomo y lomo podrían llenarse con las cosas que suceden en las noches de bodas. En la de Meñico Maldotado y su novia Pizpirela aconteció algo que no puedo dejar de poner aquí. Ya conocemos a Meñico. Es un varón con quien natura se mostró avarienta al repartir entre los hombres los dones de entrepierna. A él le dio una ración muy económica. En la ocasión nupcial Meñico se presentó por primera vez al natural ante su desposada. Lo vio ella y comentó: "Ahora entiendo por qué tu mamá siempre me decía que tienes cosas de niño". Doña Jodoncia, señora de carácter fiero, fue a cenar en una fonda con su abnegado esposo Martiriano.

Le dijo al mesero: "Tráigame una tostada de pollo, una memela de tinga poblana, una gordita de chicharrón, un tlacoyo de frijoles con queso y unos tacos al cabrón". Sonrió el mesero: "Querrá usted decir 'al carbón'". Doña Jodoncia se encrespó: "¡Usted no me va a enseñar cómo decirle a mi marido!". La corte celestial es abundante. En ella hay ángeles, arcángeles, serafines, querubines, virtudes, potestades, tronos y dominaciones. (Me disculpo si he omitido a alguien). Pues bien: doy gracias a toda la corte celestial por el resultado de las elecciones en Estados Unidos. El hotentote Trump sufrió un revés muy derecho que lo tendrá arrinconado durante el último tramo de su nefasta presidencia.

El enojo de sus conciudadanos por sus políticas -económica, migratoria, internacional-; la desastrada guerra que emprendió contra Irán: sus arrebatos y actitudes prepotentes; todo eso acabó por enajenarle el voto de muchos que antes fueron sus partidarios, y que se percataron finalmente de su ineptitud y de su maldad. Se atribuye a Churchill haber dicho: "La democracia es el peor sistema político que existe, pero no hay ningún otro mejo". Acertaba el viejo león inglés. Muchas equivocaciones se cometen en la democracia, pero esos errores se pueden corregir con la misma democracia. Los yerros de las dictaduras, en cambio, no tienen enmendadura, pues los dictadores a la manera de Castro, Chávez, Maduro, Ortega y otros de similar jaez nunca reconocen haberse equivocado. Cayeron en error los electores norteamericanos cuando eligieron como Presidente a Trump y le dieron plenos poderes. En la elección del martes corrigieron la plana, y sujetaron al amarilloso sujeto; lo pusieron en su lugar.

Una cosa me reocupa, a mí, que pocas preocupaciones tengo, no por mis buenas acciones sino porque he seguido la sabia recomendación que en forma de cuarteta dice: "Si quieres llegar a viejo / en forma reglamentaria / debes hacerte pendejo / por lo menos una hora diaria". Con frecuencia veo en la tele Animal Planet. Me refiero al canal que trata de las criaturas de la naturaleza, no a los canales oficialistas. En ese programa aprendí que un animal salvaje acorralado es muy peligroso.

Ya el despechado Trump mostró sus garras y colmillos cuando anunció que hará uso de su poder de veto para frenar las iniciativas de los legisladores demócratas en los casos en que le sean adversas. Arrinconado, el vencido autócrata seguramente lanzará coces y mordiscos. Cuidado, México: en el tiempo que le queda Trump será más Trump, (¡Uta!). La esposa de Babalucas se sorprendió al verlo bajo la ducha, pero cubriéndose con un paraguas. Le explicó el tontiloco: "Es que no hay toalla". (¿Surrealista o bobalicón es este cuento? Las dos cosas, quizá. Breton decía que entre el surrealismo y la mentecatez hay sólo un paso). Don Feblicio le comentó a su esposa: "El hombre de la tienda me dijo que este traje me quita 20 años de encima". Con acritud le sugirió ella: "Póntelo de piyama".

FIN.

Escrito en: elecciones, Trump, hartazgo, factor

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