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El Mundial comenzó apagado en EUA

El reporte Oppenheimer

ANDR?S OPPENHEIMER

La Copa Mundial arrancó con poco entusiasmo en Estados Unidos, eclipsada por la final de básquet de la NBA y un polémico torneo de artes marciales mixtas organizado por el presidente Donald Trump en los jardines de la Casa Blanca.

Aunque el Mundial recién empieza y seguramente despertará más interés en las próximas semanas -especialmente si le va bien a la selección estadounidense- la atención mediática se concentró en la final de la NBA del sábado, y en el controvertido evento presidencial de la Ultimate Fighting Championship (UFC) del domingo.

El presidente, tras anunciar que no asistiría al debut de la selección de Estados Unidos en Los Ángeles, promocionó con entusiasmo el evento de la UFC. Trump organizó la velada para celebrar su cumpleaños número 80 y el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos.

Hasta hace pocos años, las peleas de la UFC -que combinan el boxeo, la lucha libre, y el jiu-jitsu dentro de una jaula octogonal - eran consideradas un deporte brutal y estaban prohibidas en varios estados. Muchos las consideraban "una riña de gallos entre humanos", por tener reglas menos estrictas que el boxeo.

Sin embargo, Trump viene promocionando a este deporte desde hace décadas. Suele asistir a los eventos de la UFC, donde es recibido con ovaciones.

Dentro de la base nacionalista y antiinmigrante MAGA de Trump, muchos ven las peleas de la UFC como un deporte viril y patriótico - y al fútbol "soccer" como un deporte del Tercer Mundo.

El presidente de la UFC, Dana White, ha sido un gran contribuyente a las campañas de Trump. El mandatario nombró a Linda McMahon, exalta ejecutiva de lucha libre, como secretaria de Educación, y a Steven Cheung, el ex vocero de la UFC, como director de comunicaciones de la Casa Blanca.

Según reportó la cadena CBS, el evento de la UFC en la Casa Blanca requirió "un esfuerzo monumental" de siete agencias del Gobierno, y costo 60 millones de dólares. La Casa Blanca replicó que todo el dinero provino de la UFC, y no de los contribuyentes.

Sin embargo, una demanda presentada por el Proyecto Público de Integridad, un grupo independiente, afirma que el torneo constituye un uso improcedente de la Casa Blanca con fines de lucro y viola las reglas que prohíben usar terrenos federales para espectáculos deportivos.

Muchos críticos del presidente dicen que evitó asistir al partido en Los Ángeles por miedo a ser abucheado, como le pasó en el reciente partido de la NBA entre los Knicks y los Spurs en Nueva York. Sus portavoces lo niegan y aseguran que estuvo enfocado en asuntos de Estado y en la organización del evento de la UFC.

Lo cierto es que el Mundial empezó con el pie izquierdo. Ya antes del pitazo inicial había caras largas en Estados Unidos por el temor a redadas migratorias, los precios estratosféricos de las entradas, y el ridículo 'Premio de la Paz de la FIFA' otorgado a Trump en diciembre.

En una columna anterior lo llamé "el mundial de la discordia", porque Estados Unidos, México y Canadá - los países sede- están más peleados que nunca en la historia reciente.

Trump ha dicho repetidamente que quiere anexar a Canadá para convertirlo en el estado 51 de Estados Unidos, y que México está en manos del narcotráfico. Hace apenas unos días, Trump reiteró que podría ordenar un ataque militar a los carteles, y que probablemente no renegociará el acuerdo de libre comercio con sus dos vecinos.

Lo lógico hubiera sido que los presidentes de los tres países se mostraran juntos en el partido inaugural en México, sonrientes y conversando en el palco oficial. Pero ni siquiera la mandataria mexicana acudió a la fiesta.

Cuando la FIFA anunció el 13 de junio de 2018 que la Copa Mundial del 2026 se realizaría en Estados Unidos, México y Canadá, la noticia se presentó como una celebración de la unidad de América del Norte. De hecho, la candidatura se titulaba 'Unidos 2026'.

Hoy, en cambio, el torneo se ha convertido en el símbolo de una enorme oportunidad perdida para acercar a los tres vecinos.

Seguramente, la fiebre mundialista en Estados Unidos aumentará en las próximas semanas. Pero, por ahora, lo que se ha visto fueron recriminaciones mutuas entre los tres presidentes y un entusiasmo tibio entre los estadounidenses.

Escrito en: Estados, Casa, Trump, Mundial

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