
Estados Unidos de cara a la historia
A la distancia se comprenden mejor las cosas. Una serie de impuestos y aranceles encendieron la mecha de la independencia que se plasmó un 4 de julio de 1776. Hace 250 años un conjunto de acontecimientos prepararon las condiciones para la emancipación de los colonos americanos. Sin duda, lo que más caló fue el aumento de impuestos a la monarquía de Gran Bretaña. Un punto material impuesto desde el otro lado del Atlántico. Los ingleses se enfrascaron en una guerra contra sus vecinos de Francia. Para financiar el conflicto bélico, el rey Jorge III incrementó la deuda y los gastos por todos lados, así que recurrió a la conocida fórmula de aumentar impuestos para financiar sus desmesuras. Sin límites ni contrapesos la palabra del rey es ley. De esa manera cargó la mano a los colonos norteamericanos con la Ley del Timbre (Stamp Act). Por si eso no fuera poco, la omnipresente Compañía de las Indias Orientales estaba en crisis económica, casi en quiebra, y para compensar la pérdida, la corona impulsó ventas monopólicas de té con los colonos americanos. ¿Dónde hemos visto esta historia, cuando un político pretende salvar a una empresa privada con fondos públicos? ¡Qué raro!
Ante el abuso, el grupo de colonos rebeldes decidió sabotear los cargamentos de té e irrumpió en los barcos de la compañía para tirar 41 toneladas de producto al mar en el puerto de Boston, todo por el malestar de los aranceles. Aquel hecho se le conoció como el motín del té en 1773. Como dato curioso, los rebeldes se vistieron como guerreros mohawk en un afán de reivindicar su estatus de americanos originarios, no obstante que al tiempo los mismos colonos perpetraron un genocidio contra los pueblos nativos americanos.
Aunque destacados personajes como George Washington y Benjamín Franklin condenaron el sabotaje, muchos colonos vieron aquellos actos de protesta como acciones legítimas e inspiradoras contra las políticas de la corona inglesa. No sólo había que quejarse, sino hacer algo. Por entonces cobró fuerza el lema: No taxation without representation. “Sin representación, no hay impuestos”. Sin voz ni voto, los colonos exigieron representación, pero como tantas veces sucede con el poder, no fueron escuchados. De manera brillante el escritor y filósofo Thomas Paine resumió el espíritu de la época ante la imposición de la monarquía inglesa. Llamó “Sentido común” a las demandas americanas. Sin duda, los estadounidenses en la actualidad podrían sacar provecho y lucidez con las ideas de Paine. Aunque pesa más la ausencia de la edad de la razón. Entre hombres de acción como Washington e intelectuales de la talla de Alexander Hamilton, surgieron liderazgos como John Adams, Thomas Jefferson, James Madison, John Jay y otros más que se les conoce como los padres fundadores. Con justicia más reciente se reconocen a las madres fundadoras, entre ellas Martha Washington, Abigail Adams, Mercy Otis Warren, Judith Sargent Murray, Phillis Wheatley y otras tantas más.
En contraste con el puritanismo, los llamados “hijos de la libertad” fraguaron las ideas de independencia con abundante cerveza en las tabernas. Luego vino la intención de promover la unión en el Primer y Segundo Congreso Continental en Filadelfia (1774, 1775). Las ideas de libertad, independencia, soberanía, democracia, federalismo y la Carta de derechos fueron materializadas tras una larga lucha y batallas violentas contra la fuerza militar de Gran Bretaña, hasta que en 1783 se firmó el Tratado de París, donde la corona reconoció la independencia de su antigua y próspera colonia.
En un acto de grandeza, Washington, cabeza militar de los americanos, entregó el poder y se retiró a su antigua residencia y plantación bien atendida por cientos de esclavos en Mount Vernon, Virginia. Para nadie es un secreto que el principal padre fundador, como tantos otros, fue esclavista.
El 4 de julio se cumplieron 250 años de la Declaración de Independencia. En varios sentidos, la democracia estadounidense sucumbe y es sometida a prueba por un presidente que quisiera ser rey. La división de poderes y los contrapesos están severamente vulnerados, lo mismo sucede con la prensa cuando llega a cuestionar y ni que decir de los ciudadanos de origen latino y mexicano que constantemente son vilipendiados por los agentes encapuchados que dicen representar la “ley”. Vaya manera de festejar el histórico aniversario: no pueden arreglar una piscina monumental y de paso pierden una guerra ante Irán.
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