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Expresión musical del fenómeno migratorio Desertificación y sequía De Política y Cosas Peores

Panorama

ARMANDO CAMORRA

Ndependientemente de sus causas económicas y su repercusión política, el fenómeno migratorio es típicamente un asunto sociológico. Desde nuestra lejana infancia, nos enterábamos de amigos, vecinos o conocidos que se iban "al otro lado", no como braceros o trabajadores temporales, sino con la idea de quedarse allá para realizar el llamado "sueño americano" y así mejorar sus condiciones de vida y las de sus familias, ante la falta de oportunidades en su México querido. Corría el rumor entre la gente del pueblo de que en Chicago, San Antonio y Los Ángeles había más mexicanos que en muchas ciudades de nuestro país, que se fueron quedando deshabitadas, convirtiéndose en pueblos fantasmas porque todos se habían ido a los "estaites naites" a ganar dólares. Los viejos decían, con algo de exageración, que, de cada diez habitantes de California, cinco eran de Santa Rosa, del Parralito o de "Trincheras", estas colonias y barrios de Gómez Palacio.

Surgió así una expresión cultural que a través de la música y el canto relataba el drama, las angustias, penalidades y peripecias de quienes se aventuraban a cruzar ilegalmente el río Bravo en heroico reto a las patrullas fronterizas para internarse en territorio "gabacho", desafiando a las autoridades migratorias estadounidenses con tal de hacer realidad su sueño, que en la mayoría de los casos no era un sueño, sino una terrible pesadilla por las condiciones de desigualdad, injusticia y explotación que allá encontraron. No era lo que habían imaginado, muchos se arrepintieron de haberse ido y quisieron regresar a su patria, pero ¿a qué?

Fue el canto, pues, un escape emocional, la forma sociológica en que los migrantes fuesen legales o indocumentados, , comunicaron al pueblo su dura y triste situación, pero fue también un canto festivo, alegre, optimista, que refleja la manera de ser del mexicano pues si le canta a la muerte, "en qué quedamos, pelona, ¿me llevas o no me llevas?", con más ganas le canta a su condición migratoria, para relatar cómo burla los cercos levantados que quieren impedirle el paso.

Sin la pretensión de un rigorismo histórico, referenciamos aquí algunas de las composiciones folklóricas y populares que más le han llegado al pueblo, no las mencionamos en estricto orden cronológico, pues no se trata de eso. Temas como el de la Canción Mixteca del dominio público, "que lejos estoy del suelo donde he nacido, inmensa nostalgia invade mi pensamiento, y al verme tan solo y triste, cual hoja al viento, quisiera llorar, quisiera morir de sentimiento", que igual puede reflejar la nostalgia y melancolía de un migrante en Estados Unidos, que la de cualquier mexicano que se halle en otro país.

Escucharíamos también "Paso del Norte", popularizado por Antonio Aguilar, canto que proyecta la tristeza de quien está por dejar la Patria para ir a probar fortuna en el vecino país: "Paso del norte, que lejos te vas quedando, tus divisiones de mi se están alejando; mis padres y mis hermanos de mi se están acordando, ¡ay que destino, para ponerse a llorar!".

Tal vez, el más expresivo, sentimental y rico en vivencias, sea "Canto del Brasero", que en los años de 1950 interpretaba el ídolo popular Pedro Infante y recientemente Eugenia León: "Cuando yo me fui p´al norte, me colé por California, yo no tenía cartilla ni pasaporte, ni amigos ni palancas en Migración, pero me colé con resolución".

"Recorrí varios estados de la Unión americana, por Arizona, Texas y por Loussianna, siempre sentí la falta de estimación, ques que dicen que es "descreminación". "¡Ay que triste es la vida, la vida triste la del brasero, lejos de la familia, de la novia y del compañero, dan ganas de llorar, de solo recordar"!

Vendría también Eulalio González "El Piporro" con un corrido alegre, ingenioso, festivo: "Chulas Fronteras" que describe en versos musicalizados la historia de quien, primero fue ilegal, y después documentado, que prefiere las ciudades fronterizas mexicanas para establecerse y gozar la vida, aconsejando a los migrantes que mejor se vengan a la frontera, donde disfrutarán con mayor libertad. "De Tijuana a Ciudad Juárez, de Ciudad Juárez Laredo, de Laredo a Matamoros, sin olvidar a Reynosa"... "Antes iba al otro lado, a escondidas de la gente, pues pasaba de mojado... ahora tengo mis papeles, ya estoy dentro de la ley, tomo el wisky o la tequila hasta en meio del haigh way... "Yo les digo a mis amigos, cuando vengan a las "pizcas", no se dejen engañar, con los güeros ganan mucha lana, pero no la han de gastar, vénganse pá la frontera donde sí van a gozar.

Vicente Fernández en "Los Mandados" narra en un corrido cómo la astucia, la habilidad, el arrojo y lo "aventado" del mexicano le permiten eludir la vigilancia migratoria y aunque lo deporten, reingresa con más bríos y determinación de meterse a suelo americano hasta lograr su propósito: "A mí la "migra" me echó, doscientas veces digamos, pero jamás me dobló, a mi me hizo los mandados, los golpes que a mi me dio, se los cobré a sus paisanos".

Más cerca todavía, Los Tigres del Norte hicieron popular "La Jaula de Oro". Este corrido relata otro tipo de situación de los migrantes mexicanos: el desarraigo y la transculturación de los que se quedan allá. De algún modo, llegan, se establecen y logran cierta estabilidad y comodidades dentro del "american way of life":

"Aquí estoy establecido en los Estados Unidos, diez años pasaron ya, en que pasé de mojado, y papeles no he arreglado, sigo siendo un ilegal. . . tengo mi esposa y mis hijos, que me los traje muy chicos y se han olvidado ya de mi México querido, del que yo nunca me olvido, y no puedo regresar. . .Mis hijos no hablan conmigo, otro idioma han aprendido y olvidado el español, piensan como americanos, niegan que son mexicanos aunque tengan mi color".

Vendría luego la que tuvo mucha proyección en las radiodifusoras con un tema polémico y controversial: Mojado... Indocumentado de Ricardo Arjona y el Grupo Intocable, canción de protesta con mensaje subliminal. Es otro modo de ver el fenómeno, pero igualmente descriptivo y aleccionador..." el mojado tiene ganas de secarse, el mojado está mojado por las lágrimas que bota de nostalgia. El mojado, el indocumentado, carga el bulto que legal no cargaría, ni obligado. El suplicio de un papel lo ha convertido en fugitivo, y no es de aquí porque su nombre no aparece en los archivos..."

Los temas musicales aquí referidos no son todos ni los más destacados, pero han servido al propósito que nos planteamos: la migración y su canto o el Canto de los Migrantes.

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Ué de cosas suceden en las noches de bodas! El relato de esos sucedidos llenaría más tomos que los de la Enciclopedia Espasa (102, sin contar los apéndices). Al empezar la ocasión nupcial el novio le preguntó a su desposada: "¿Soy el primer hombre con el que haces esto?". Acotó ella: "Antes de responderte necesito saber qué es lo que vas a hacer". El notario leyó a la parentela el testamento del difunto. Riquísimo señor fue éste, y no tuvo esposa ni hijos. Así, sus primos, sobrinos, cuñados, tíos, etcétera, esperaban con ansiedad saber qué les había dejado. Dio a conocer el fedatario la voluntad del testador: "En el momento de hacer mi testamento me hallo en plena posesión de mis facultades físicas y mentales, como lo prueba el hecho de que me gasté todo mi dinero en vino, viajes y mujeres". (Los parientes se quedaron con un palmo de narices. El tío Naso con palmo y medio, pues de por sí ya era narizón). "Anoche hice el amor con Antonino, Eudelio, Irino. Ordalio y Uremio. No con todos al mismo tiempo, claro: soy una mujer decente. Un hombre después de otro". Eso le dijo Pirulina al padre Arsilio en el confesonario. "Hija mía -la amonestó paternalmente el sacerdote-. ¿Qué ganas con eso?". "Nada, padre -respondió ella-. No cobro". (Lo hacía Ars gratia artis, el arte por el arte, como proclama el lema de la Metro Goldwin Mayer. Por cierto, dicho sea de paso, el rugido del león que aparece al principio de las películas de la Metro no es rugido de león: es de tigre, pues los de león no daban el sonido que deseaban los directivos de la empresa. Los productores, entonces, grabaron un par de rugidos de tigre y los adaptaron a los movimientos de Leo, que así se llamaba el león que aparece en la pantalla. Rarezas del cine, que tantas rarezas tiene, aunque no tantas como la vida). "Pronto seremos tres" -le anunció la recién casada a su marido. "¡Amor mío!" -exclamó él lleno de emoción al tiempo que abrazaba con ternura a su mujercita y le daba un beso en la frente. Completó la muchacha: "Mi mamá viene a vivir con nosotros". (Dice un barbárico dicho con el cual no estoy de acuerdo: "Familia nomás la Sagrada, y eso en la pared colgada"). Don Ultimiano vivía los instantes finales de su vida. Con feble voz le pidió a su esposa: "Ahora que me vaya cásate otra vez". "¿Por qué?" -preguntó ella, sorprendida. Explicó el señor: "Quiero que alguien sienta mi muerte". Afrodisio Pitongo, hombre proclive a la concupiscencia de la carne, le hizo una proposición indecorosa a la guapa mujer a quien conoció en una fiesta. Ella se indignó: "¿Cómo se atreve usted a proponerme eso? ¡Soy una dama!". "Precisamente -replicó el salaz sujeto-. No se lo iba a proponer a un caballero". Don Atrilio les hizo un confidencia a sus amigos en el Bar Ahúnda: "Mi esposa y yo discutimos acerca de todos los temas: política, dinero, religión, deportes. Sólo hay una cosa sobre la cual no discutimos nunca". Preguntó uno: "¿Qué cosa es ésa?". Respondió don Atrilio: "El colchón". "No, don Languidio -le aclaró el farmacéutico al provecto señor-. Las pastillas sirven sólo para levantar el ánimo". Habitación número 210 del Motel Kamawa. Cama redonda con sábanas de seda negra y colcha de terciopelo rojo; espejo en el techo; preservativo cortesía de la casa; TV porno: jacuzzi y servicio de cocina y bar. Dulcibella le dijo a su galán: "Dale más aprisa, Libidiano. Le prometí a mi papá estar en la casa antes de las 11 de la noche". Un individuo abordó en la calle a una linda joven: "¿Me permite un segundo?". "Con todo gusto -accedió ella-. Pero primero recuérdeme cuándo le permití un primero".

FIN.

Escrito en: otro, pues, canto, ganas

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