Movimiento Ciudadano se desmorona en Durango y avanza hacia el colapso de su estructura bajo la dirigencia de Omar Castañeda. De cara a las elecciones de 2027 y 2028, la disidencia crece dentro del llamado Movimiento Naranja y, aunque muchos inconformes aún no se han manifestado públicamente, podrían estar considerando abandonar las filas emecistas para incorporarse a otras fuerzas políticas.
Ya lo advertíamos en una pasada entrega de este espacio editorial: la salida de Alejandro Bacio era una señal de alerta. A inicios de semana, once militantes más decidieron hacer lo propio para incorporarse al Partido Verde, elevando el costo político y poniendo bajo escrutinio el liderazgo de Omar Castañeda, a quien responsabilizan de provocar una desbandada.
En esta ocasión se fueron Antonio Castro, exsecretario de Asuntos Municipales, además de excandidatos, una regidora y representantes de municipios como Santa Clara, Topia, Tamazula, Canelas, Poanas y San Bernardo. Es decir, no se trata de una baja aislada ni de un fenómeno limitado a Gómez Palacio. Esta salida permite al Partido Verde ampliar su presencia, mientras los ahora exemecistas evidencian el desgaste de MC en territorio.
Entre las quejas están la falta de apoyo al trabajo en los municipios, los acuerdos incumplidos y la distancia entre la esencia ciudadana del movimiento y su funcionamiento interno como partido. También hay serios señalamientos contra el coordinador estatal, a quien acusan de utilizar a MC como una empresa familiar y de aprovecharlo para obtener beneficios personales y favorecer a sus allegados.
Señalamientos de esta naturaleza no son nuevos para Omar Castañeda. Además de los cuestionamientos que enfrenta actualmente al frente de Movimiento Ciudadano, está el antecedente de 2020, cuando militaba en Morena y era síndico municipal de Gómez Palacio, y fue acusado de nepotismo. Incluso se presentó una denuncia formal ante la Fiscalía Anticorrupción por ese motivo.
El problema es que Omar no solo desestima las desavenencias, sino que también está convencido de que el partido registra hoy los mejores resultados de su historia en Durango, atribuyéndose el mérito y minimizando el trabajo de muchos que contribuyeron a los avances electorales de MC en los pasados comicios municipales. Esto resulta particularmente contradictorio si se considera que él mismo perdió la contienda por la alcaldía de Gómez Palacio.
El Movimiento Ciudadano que defiende Castañeda en Durango parece no ser el mismo que percibe la militancia. Las últimas once renuncias y el anuncio de que habrá más representan apenas el preludio del derrumbe; sin embargo, sumadas a las críticas por la falta de respaldo a la militancia y los presuntos malos manejos del partido, constituyen también una advertencia.
El coordinador estatal de MC puede minimizar la alerta o corregir el rumbo. Él decide. Lo que definitivamente no puede seguir haciendo es exigir lealtades mientras incumple acuerdos, no reconoce méritos y no abre espacios. Antes de 2027, debe entender por qué quienes se han puesto la camiseta naranja están pensando hoy en darse a la fuga.
EN LA BALANZA.- En otras sátiras de la vida pública de Durango, en el Ayuntamiento capitalino ahora se indignan por el "predialazo" de la nueva Ley del Catastro y advierte que golpeará el bolsillo de las familias mexicanas. ¡Qué sensibilidad fiscal la del Alcalde!, que parece descubrir el problema justo cuando ocurre lejos de su oficina, porque en Durango fue su administración la que aplicó un aumento al predial que, según reportes, llegó hasta el 150 por ciento. Entonces lo llamó "actualización necesaria" de las claves catastrales; ahora, cuando el "predialazo" viene de otro lado, ya es un atentado contra la economía familiar. Al parecer, el impuesto no es abusivo cuando lo cobran ellos, sino cuando amenaza con cobrarlo alguien más.
X: @Vic_Montenegro