
Cortesía: Alonso Salazar.
El cantante Kalimba convirtió la Plaza IV Centenario en una gran celebración musical este sábado, concierto que inauguró el Festival Revueltas 2026 y puso punto final a su gira “K20”, un recorrido por sus dos décadas como solista que se extendió durante más de dos años.
Ante una plaza llena, con público que también ocupó los alrededores del recinto, el intérprete regresó a Durango para despedirse de una etapa importante de su carrera. El espectáculo reunió algunos de los temas más reconocidos de su trayectoria, además de versiones renovadas, fusiones de géneros y sorpresas preparadas especialmente para celebrar sus 20 años de camino en solitario.
“Este es mi último concierto de ‘K20’, lo cual les agradezco tremendamente, fue mi gira de 20 años de solista que cierra hoy”, compartió el cantante en entrevista previa a su presentación, en la que expresó su entusiasmo por concluir el recorrido en tierras duranguenses.
El artista explicó que la gira, que normalmente habría durado alrededor de 18 meses, se prolongó hasta aproximadamente dos años y siete meses, un tiempo que consideró una señal positiva de la respuesta del público.
UN RECORRIDO POR SUS 20 AÑOS COMO SOLISTA
El repertorio de “K20” fue concebido para recuperar las canciones que el público ha acompañado a lo largo de los años, pero también para llevarlas a terrenos sonoros distintos. Entre las sorpresas figuraron dos temas de OV7, así como mezclas con canciones de Dua Lipa, Ed Sheeran y otros artistas.
La intención, explicó, fue conservar la esencia de cada composición, pero potenciar sus arreglos para darles una dimensión más cercana a la música cinematográfica.
“Yo pensé como si cada canción fuera el final de una gran película, como en su momento con ‘Armageddon’ o como alguna de esas películas que termina en grande. Quise que se mantuviera la esencia de las canciones, la estructura como tal para que el público las conozca, pero maximisándolas, dije, llevémoslas a este lugar de soundtrack de película de Hollywood”, detalló.
El resultado fue un espectáculo que, durante la gira, también llegó al Auditorio Nacional en una versión más extensa. Para su despedida en Durango, Kalimba presentó el formato que había acompañado el recorrido por distintos escenarios, con una duración prevista de más de una hora y 40 minutos.

REINVENTARSE SIN PERDER LA ESENCIA
Además de repasar sus éxitos, “K20” representó una oportunidad para que el cantante explorara sonidos que había querido incorporar desde hace tiempo. El pop se mantuvo como eje del concierto, pero convivió con elementos de funk, rock psicodélico, country, mambo y salsa, entre otros ritmos.
Kalimba reconoció que la idea surgió de una conversación con su representante, quien también es una de sus mejores amigas desde hace 24 años. Cuando él se preguntaba qué quería escuchar el público para celebrar sus dos décadas como solista, ella le planteó una pregunta distinta, qué quería hacer él.
“Siempre he querido hacer algo como Prince, algo con mucho funk, algo con mucho country, algo con mucho rock psicodélico. Y luego las canciones que sean baladas. O sea, yo lo que quiero es que las canciones estén como me las imaginé algún día en mi cabeza. Me dijo, “Pues preséntalas así’”, recordó.
El intérprete explicó que, aunque las nuevas versiones conservaron la naturaleza pop del espectáculo, los arreglos recuperaron elementos de las raíces rítmicas de cada canción. Como ejemplo mencionó “Shabadabada”, cuya base original tiene influencias de mambo y que, para esta gira, incorporó también una capa de salsa.
“La gente lo ha disfrutado porque a veces explotar bien el ritmo raíz que tiene cada canción es algo que el público disfruta. O sea, yo me he reinventado este concierto totalmente”, señaló.
Para el cantante, el valor de estas reinterpretaciones no reside únicamente en sorprender al público, sino en permitir que las canciones sigan encontrando nuevos significados en quienes las escuchan.
“Lo que verdaderamente se atesora en mi industria es cuando tus canciones le sirven a otro como una catarsis, cuando le sirven a otro para decidir cómo y a quién se las quiere cantar”, expresó.
En ese sentido, relató que una de sus composiciones, “Antes de ti”, a la que él ha dado un significado espiritual y personal, adquirió un sentido completamente distinto para una joven que le contó que se la dedicaba a su perro.
“Dije, ‘Ok, adelante’. A final del día, la idea es hacer algo con mucho amor que cualquier persona pueda representar en su vida, convertirlo en el soundtrack de su vida y disfrutarlo”, comentó.
NUEVOS SONIDOS Y POSIBLES COLABORACIONES
Sobre la manera de mantenerse vigente frente a distintas generaciones y en un entorno marcado por las redes sociales, Kalimba aseguró que no existe una fórmula detrás de su trayectoria. En lugar de perseguir tendencias, explicó que procura mantener una relación honesta con su trabajo y con las personas que escuchan su música.
“Nunca ha sido una fórmula. No nos sentamos realmente en la oficina a preguntarnos cómo poder mantenernos vigentes, nos sentamos a preguntarnos cómo podía seguir haciendo algo con honestidad, con disciplina, con talento, con calidad, con armonía y cómo poderle seguir sirviendo al público”, afirmó.
El cantante consideró que observar los intereses de la audiencia no significa abandonar la identidad musical propia, sino encontrar nuevas maneras de conectar con quienes acompañan su carrera.
Esa apertura también se refleja en los géneros que le gustaría explorar en el futuro. Aunque aclaró que no tiene previsto cambiar definitivamente de rumbo ni dedicarse por completo a la música regional mexicana, reconoció que en los últimos años ha prestado mayor atención a sus composiciones.
“Me gustaría hacer algo en la regional. No estoy diciendo que me voy a mover a regional, no voy a hacer un disco regional, no lo sé, pero el regional me ha gustado mucho últimamente. Le he puesto mucha atención a las letras”, explicó.
Al hablar de las canciones de figuras como Pedro Infante, Vicente Fernández y Marco Antonio Solís, destacó la riqueza melódica y lírica que encuentra en ese repertorio, al que considera una fuente de inspiración para experimentar con nuevos sonidos.
En cuanto a las colaboraciones que le gustaría concretar, mencionó primero a Prince, con quien habría deseado compartir una canción. Entre los artistas actuales, destacó a Leonel García, a quien admira por su capacidad interpretativa, vocal y como compositor.
“Creo que él y yo juntos podríamos hacer algo grandioso”, señaló. También expresó su interés en volver a trabajar con Natalia Lafourcade, con quien colaboró en su primer disco como solista en el tema “Día de suerte”.
Con su presentación en la Plaza IV Centenario, Kalimba no solo abrió la programación musical del Festival Revueltas 2026, sino que eligió a Durango como escenario para despedir “K20”, una gira que celebró sus dos décadas como solista y que le permitió revisitar sus canciones desde nuevas perspectivas.
