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La credibilidad perdida de Esteban Villegas

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ARMANDO FUENTES AGUIRRE

La entrevista del empresario ganadero Manuel Núñez a un conocido medio nacional reavivó el debate sobre las extorsiones en Durango. El dueño de Pa'Lante aseguró que el problema persiste y que los llamados de auxilio son atendidos por la Guardia Nacional, no por las autoridades estatales. La respuesta del gobernador Esteban Villegas, lejos de generar confianza, vuelve a evidenciar la crisis de credibilidad que enfrenta su administración.

El mandatario pidió que los empresarios y comerciantes no hagan públicos los problemas de seguridad y que, si enfrentan una situación de riesgo, lo busquen directamente a él, al secretario general de Gobierno o a la fiscal general. Incluso llegó a decir que, si alguien tiene miedo de denunciar, basta con llamarlo a su teléfono personal para resolver el problema.

El planteamiento podría lucir bien -para él- en el discurso; sin embargo, choca de frente con la realidad de los últimos años. Y es que, precisamente, la falta de confianza en las instituciones explica por qué muchos afectados dejaron de acudir a ellas. La credibilidad no desapareció por generación espontánea; se fue erosionando con hechos muy concretos. Basta recordar lo ocurrido en la Comarca Lagunera en 2025.

Aquel año, el sector productivo denunció a nivel nacional las extorsiones que padecía sin obtener respuestas. Saúl López, dirigente de la HAMOTAC, declaró que, tras presentar denuncias ante la Fiscalía de Durango contra "El Limones", él y otros empresarios fueron amenazados y golpeados por integrantes del grupo criminal para obligarlos a desistirse.

No fue casualidad que, en protestas previas, aparecieran mantas con una frase que resultó demoledora para la imagen del Gobierno estatal: "Esteban es parte del problema". Tampoco fue producto de la casualidad que trece organismos empresariales exigieran públicamente la intervención de las autoridades federales, mientras dirigentes de Coparmex cuestionaban la ausencia del gobernador en las mesas de seguridad de La Laguna.

Los hechos posteriores tampoco ayudaron a reconstruir esa confianza. La captura de "El Limones" dejó un mensaje institucional que pocos quisieron analizar. Aunque el operativo ocurrió en Durango, la orden de aprehensión utilizada correspondía al estado de Coahuila y fue respaldada por el gobernador Manolo Jiménez. Después, tanto el secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, como la Fiscalía de Coahuila confirmaron la existencia de esa causa penal.

Semanas antes, Esteban dijo algo similar a lo que declaró hace unos días: "Que me digan y yo lo arreglo;para eso soy gobernador". Al final, la Federación resolvió el problema con el respaldo del gobernador de Coahuila. Hoy, el mandatario duranguense no está en posición de pedir confianza en las instituciones locales, menos aun cuando en Durango las denuncias se acumulan y continúan sin traducirse en acciones contundentes que garanticen seguridad.

Todo ello explica por qué hoy numerosos ciudadanos prefieren acudir directamente a las fuerzas especiales del Ejército Mexicano o a la Guardia Nacional antes que recurrir a las instituciones locales. Porque no se trata únicamente de una percepción de inseguridad, sino de una profunda desconfianza hacia quienes deberían garantizar justicia y protección.

Es en ese contexto donde la invitación del gobernador para que "le llamen directamente" difícilmente resolverá el problema de fondo, mientras las instituciones de Durango no protejan a las víctimas ni respondan antes de que las denuncias tengan que llegar a la Federación. Cuando un gobierno pierde credibilidad, deja de ser suficiente pedir confianza; primero tiene que demostrar que la merece.

EN LA BALANZA.- Dice el viejo refrán que el león cree que todos son de su condición. Resulta preocupante que, ante los cuestionamientos sobre Fermachem, el gobernador Esteban Villegas reduzca cualquier crítica a intereses políticos o económicos. Descalificar de entrada a quienes piensan distinto no despeja las dudas sobre el proyecto; por el contrario, las profundiza. En una democracia, la transparencia y el debate técnico fortalecen las grandes inversiones; la descalificación y la soberbia solo alimentan la desconfianza ciudadana.

X: @Vic_Montenegro

Soneto de la espera

¿Esperas que yo espere? Vana espera.

Por esperar estoy desesperado.

¿Cómo voy a esperar, aunque quisiera,

Si quien me pide espera es lo esperado?

Esperar es penar. Yo ya he penado.

Si esperar fuese amar yo espera fuera,

Mas no voy a esperar, esperanzado,

Que esperando mi amor el tuyo muera.

Inútil esperar. La espera es pera que mis olmos no dan. Esperar cansa.

El que espera, ya sabes, desespera.

Desespera. No esperes mi mudanza.

Esperar que yo espere es vana espera.

Ya no puedo esperar ni a la esperanza.

AFA.

¡Hasta mañana!...

Escrito en: gobernador, que,, instituciones, Esteban

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