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La educación mexicana hoy

No hagas cosas buenas...

ENRIQUE IRAZOQUI MORALES

La publicación de los resultados de PISA 2025, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), reavivó el debate sobre el estado de la educación en México. Mientras el exsecretario de Educación Pública Aurelio Nuño sostiene que los resultados evidencian el fracaso de la política educativa de la 4T, el gobierno argumenta que la caída debe analizarse en un contexto internacional, pues numerosos países también registraron retrocesos.

La OCDE es una organización internacional integrada por 38 países que genera estadísticas y recomendaciones para mejorar las políticas públicas. PISA (Programme for International Student Assessment) evalúa a estudiantes de aproximadamente 15 años y mide su capacidad para aplicar conocimientos en situaciones reales, principalmente en matemáticas, lectura y ciencias.

En el caso específico de México, los resultados en 2025 muestran un panorama preocupante. En matemáticas el puntaje obtenido fue de 388, mientras que el promedio de la OCDE fue de 463; en lectura de compresión el resultado mexicano fue 408 puntos contra 461 de promedio genera y en ciencias el fenómeno fue similar: México sacó 414 y el promedio de la OCDE 482. En nada estamos siquiera en promedio.

Pero el problema es más profundo si se desglosan las cifras. En matemáticas, únicamente 30% de los estudiantes mexicanos alcanzó el nivel básico de competencia, frente a 65% en la OCDE. En lectura y ciencias lo hizo aproximadamente la mitad, frente a 69% y 74%, respectivamente, en la OCDE.

La comparación con 2018 también es desfavorable. México pasó de 409 a 388 puntos en matemáticas, una pérdida de 21 puntos; en lectura pasó de 420 a 408, y en ciencias, de 419 a 414.

Las principales críticas de Nuño están la desaparición de las Escuelas de Tiempo Completo, los cambios en el sistema de becas, los nuevos libros de texto y planes de estudio, y el regreso de una mayor influencia sindical en la carrera docente. Todas estas medidas tomadas en los últimos 8 años. Su argumento central es que el gobierno abandonó políticas orientadas a elevar el tiempo efectivo de aprendizaje, fortalecer la evaluación docente y concentrar los apoyos en los estudiantes más vulnerables. Aunque hay que puntualizar que México no es el único país que retrocedió.

Entre 2022 y 2025, el promedio de la OCDE cayó aproximadamente nueve puntos en matemáticas y 14 en lectura. Países tradicionalmente considerados exitosos, como Finlandia, Suecia, Dinamarca, Francia, España y Canadá, también registraron retrocesos.

Esto demuestra que existe una crisis educativa internacional que comenzó incluso antes de la pandemia. La Covid-19 agravó el problema, pero no parece ser su única causa.

La OCDE señala además otros factores: mayor uso recreativo de dispositivos digitales, menor lectura profunda, menor participación familiar y problemas estructurales de los sistemas educativos.

Por ello, el argumento gubernamental de que "México no es el único que cayó" aunque cierto no exime a los mexicanos de la regresión. "Mal de muchos, consuelo de tontos", reza el refrán. Aplicable a esta aseveración, sin duda.

Ahora que México ha ampliado la participación educativa de jóvenes pertenecientes a sectores históricamente marginados podría ser causa también de la disminución del promedio de PISA, porque ahora son evaluados jóvenes que anteriormente probablemente estaban excluidos de la escuela.

Además, los estudiantes mexicanos no parecen particularmente desinteresados en aprender. Una proporción elevada afirma sentir curiosidad, interés por conocer cosas nuevas y recibir apoyo de sus profesores. Esto sugiere que el problema está menos en la actitud individual de los jóvenes y más en la capacidad del sistema para transformar ese interés en aprendizaje efectivo.

Por lo tanto, la evidencia obliga a rechazar dos explicaciones extremas. Nuño tiene razón al señalar que México presenta un deterioro grave en matemáticas y lectura y que la política educativa de los últimos años merece ser evaluada críticamente. Pero exagera al atribuir directamente esos resultados a decisiones específicas de la 4T sin evidencia causal suficiente. Además, la caída de los niveles en otros países más avanzados sugiere que elementos que rebasan las fronteras de México también han incidido en el retroceso. Sin embargo, aunque México ha ampliado la cobertura educativa, no es suficiente para minimizar que México continúa muy por debajo del promedio de la OCDE.

Así entonces, aunque México está avanzando en cobertura e inclusión, retrocede en aprendizajes fundamentales. Sin embargo, esos factores no eximen al gobierno de su responsabilidad. Una política educativa debe ser capaz precisamente de enfrentar esas circunstancias.

Por ello, afirmar que "la 4T destruyó la educación mexicana" parece una conclusión excesiva que los datos de PISA no permiten demostrar a totalidad. Pero afirmar que "la 4T está transformando exitosamente la educación" tampoco encuentra respaldo suficiente en los resultados de aprendizaje. Un intento de balance más objetivo puede ser: hay avances en acceso, pero no en calidad del aprendizaje. Matemáticas se encuentra en una situación particularmente grave, lectura continúa deteriorándose y ciencias permanece prácticamente estancada.

En última instancia, el éxito de la política educativa actual no debería medirse solamente por becas, matrícula o nuevos libros de texto, sino por una pregunta mucho más sencilla: ¿los jóvenes están aprendiendo más? A juzgar por PISA 2025, la respuesta es no.

Escrito en: México, lectura, educativa, promedio

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