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La súbita militarización de Durango

Contrapesos

V?CTOR MONTENEGRO

La repentina militarización de Durango y los señalamientos contra el gobernador Esteban Villegas son tendencia a nivel nacional. Ambas notas, por su impacto mediático, han eclipsado por completo la colocación de la primera piedra de la planta Fermachem en Lerdo, transformando la agenda pública del estado en cuestión de días.

Lo que estaba destinado a convertirse en uno de los anuncios más importantes del sexenio, con una inversión superior a los 28 mil millones de pesos, quedó sepultado en cuestión de días por los convoyes militares, los despliegues federales, los señalamientos de medios nacionales y un gobernador obligado a responder.

Hoy en Durango no se habla de otra cosa. En redes sociales, la conversación y debate entre usuarios de la entidad están dominados por la inédita presencia de las fuerzas federales en la capital del estado, así como por los escenarios políticamente adversos a los que sigue enfrentándose el mandatario duranguense.

La misma discusión se replica una y otra vez en mesas de análisis, corrillos políticos, reuniones sociales y cualquier espacio cotidiano donde, más allá de posturas o afinidades, el tema lleva ya varios días desplazando prácticamente cualquier otro asunto de la agenda pública local. Sin embargo, la respuesta del gobernador no resultó convincente.

Y es que el mensaje terminó siendo una burda maniobra de control de daños y contención política, más que un ejercicio efectivo de esclarecimiento. Rectificando términos lingüísticos, lo que para él antes eran "chismes", ahora son "rumores sin sustento"; obviamente, con la misma intención de desacreditar información periodística que le haga ruido.

La incertidumbre se ensancha entre la clase política local al no existir postura o mensaje alguno de solidaridad por parte del dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, quien hasta el cierre de este espacio editorial no había dado la cara por el gobernador, uno de los dos únicos mandatarios priistas del país.

El partido tampoco lo ha hecho de manera institucional. Hasta ahora, el CDE del PRI, ese que venía presumido a un Esteban Villegas como ejemplo de gobernante priista y como evidencia de un "partido sí sabe gobernar", no ha desplegado un solo comunicado ni una postura contundente frente a la crisis política que golpea a uno de sus activos más relevantes.

En comunicación política, existe la regla no escrita de saber que ningún discurso gubernamental sobrevive cuando la realidad impone una narrativa más poderosa. Eso parece estar ocurriendo en Durango. Y mientras el gobernador intenta recomponer el escenario, el PRI nacional parece medir el tamaño de la tormenta antes de decidir si entra o no al rescate. Esa distancia también comunica.

EN LA BALANZA.- De confirmarse que la FGR y el Gobierno de Estados Unidos investigan al gobernador de Durango por presuntos vínculos con la delincuencia organizada, inevitablemente se ampliaría el escrutinio hacia el panista y presidente municipal capitalino, Toño Ochoa. Como se recordará, el exalcalde Jorge Salum desde hace tiempo ha venido acusado públicamente a su sucesor, no solo de mantener presuntos vínculos con el CO, sino de permitir la infiltración de estos grupos en áreas de la administración municipal. El caso adquiriría una nueva dimensión de alta tensión política para la coalición PRI-PAN.

X: @Vic_Montenegro

Escrito en: gobernador, Durango, política, PRI,

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