E N Lerdo, la discusión ambiental se ha tornado en una agenda pública permanente, donde el debate no puede reducirse a discursos sobre inversión y una supuesta reforestación. En un municipio que presume el título de 'Ciudad Jardín', la pregunta es qué está haciendo verdaderamente el gobierno para proteger lo que ya existe.
Primero fue la llegada de Fermachem, un proyecto industrial que se instala cerca del Cañón de Fernández, área natural protegida y sitio Ramsar. Ambientalistas y ciudadanos han advertido sobre el irregular consumo de agua y los riesgos asociados a la producción de amoníaco y urea, mientras el Gobierno del Estado y la administración de Susy Torrecillas han defendido la inversión.
Después vino el retiro de árboles maduros a un costado de la Presidencia Municipal. En abril, la remoción generó cuestionamientos sociales y políticos en contra de una administración municipal que se ha mostrado indiferente al medio ambiente y a la propia imagen de Lerdo como uno de los pulmones más importantes de la Comarca Lagunera.
Hoy la controversia se centra en el Parque Las Auras, uno de los espacios verdes más emblemáticos de Lerdo. Ciudadanos y ambientalistas han denunciado la poda y el retiro de ejemplares de gran tamaño, además de una disminución de la cobertura vegetal, mientras el Ayuntamiento rechaza que exista un ecocidio.
Y es que un ejemplar maduro no se sustituye con una cifra de mil 200 árboles prometidos para un nuevo Bosque Urbano de 17 mil metros cuadrados. De acuerdo con ambientalistas, un solo árbol recién plantado tardaría años en ofrecer los servicios ambientales de uno que fue eliminado. La obligación de la autoridad es mantenerlos vivos.
En ese contexto, aparece una contradicción que difícilmente se puede ignorar. Mientras se anuncia un segundo Bosque Urbano con la retórica de convertir a Lerdo en un referente ambiental, que ya lo es, Las Auras se está viendo afectado por la poda de árboles y la falta de mantenimiento. Sin embargo, plantar es la parte vistosa; conservar es la que exige presupuesto, agua, vigilancia y una política ambiental permanente.
Tampoco puede pasar inadvertido el papel del Cabildo de Lerdo. La Comisión de Ecología y Medio Ambiente existe para revisar proyectos y solicitar información. Si una obra genera dudas sobre el retiro de vegetación, lo mínimo es una postura pública, documentada y técnica. El silencio institucional también comunica.
Lerdo no necesita confrontaciones entre gobierno y ciudadanos por cuestiones ambientales. Necesita saber bajo qué criterios se hizo la tala en Las Auras, con qué dictámenes, qué especies serán reubicadas o sustituidas, quién supervisará la obra y quién garantizará que los nuevos árboles sobrevivan.
La 'Ciudad Jardín' no se conservará con discursos, sino protegiendo su patrimonio ecológico, manteniendo sus parques, cuidando el agua y haciendo públicos los estudios que justifican cada intervención. Si Las Auras pierde cobertura vegetal mientras el Ayuntamiento desestima el problema, la señal es que las autoridades de Lerdo no han aprendido a gobernar para conservar.
EN LA BALANZA.- La seguridad comienza a convertirse en un frente político cada vez más incómodo para el gobernador Esteban Villegas, quien hoy tiene abiertas controversias con dos gobiernos estatales vecinos. Por un lado, Zacatecas sostiene que los operativos contra grupos criminales están provocando desplazamientos hacia Durango y reporta que esta entidad encabeza el origen de personas detenidas en su territorio; por otro, desde Coahuila, Manolo Jiménez dejó claro que las incursiones de grupos armados provenientes de otras entidades "no son ni bien vistas ni bien recibidas". Más allá de quién tenga la razón en cada señalamiento, el mensaje para el gobierno duranguense es evidente: la narrativa de que Durango vive en tranquilidad comienza a chocar con la percepción de sus homólogos.
X: @Vic_Montenegro
Soneto con reloj de arena
Polvo es el hombre, y siéndolo regresa
Al polvo, su principio y su retorno.
Éste, señores, es viaje redondo:
En polvo empieza el hombre,
En polvo queda.
El tiempo es polvo que sepulta todo.
Las cosas que ahora son, las venideras
Y las que fueron, todas están muertas,
Y cae polvo de tiempo en sus despojos.
Si hombre y tiempo son polvos de
Algún lodo,
Y si todo es de tierra (hasta la Tierra),
Tengo, pues, mi final bien aprendido:
Cuando a mi polvo se le acabe el polvo
Yo iré dentro de ti, reloj de arena,
Marcando el polvo en polvo convertido.
¡Hasta mañana!...