
Conservación. Fue hace casi dos semanas que llegaron los primeros cuatro ejemplares que serán liberados en la Sierra Madre Occidental, en el municipio de Santiago Papasquiaro.
CORTESÍA
DENICE RAMIREZ
El siglo de durango
La comunidad de Tarahumar y Bajíos de Tarahumar, del municipio de Santiago Papasquiaro, recibió a la segunda manada de lobos mexicanos con base en el proyecto de conservación de la especie que se trabaja en coordinación binacional México-Estados Unidos desde hace más de 20 años.
Fue el pasado 25 de marzo cuando llegaron a su nuevo hogar otros cuatro ejemplares: una hembra y un macho de seis años, en edad reproductiva, así como dos machos, que son sus hijos, de un año de edad, y que se suman a la primera manada que llegó semanas atrás para su reintroducción a la vida silvestre.
Durante su preliberación, que es un periodo de adaptación y cuarentena, se prepara a los lobos para vivir en libertad en el territorio de la Sierra Madre Occidental.
Las autoridades involucradas en el proyecto han destacado la relevancia del regreso del lobo mexicano a su hábitat natural, que son los bosques de Durango.
La titular de la Secretaría de Recursos Naturales y Medio Ambiente del Gobierno del Estado, Claudia Hernández Espino, ha declarado que la reintroducción de la especie es un paso fundamental en su conservación y, a la vez, en el equilibrio, la vida y el futuro de la biodiversidad.
Ahora, la comunidad de Tarahumar y Bajíos de Tarahumar se convierte en santuario del lobo mexicano y se suma a otros espacios donde hay ejemplares de esta especie, aunque estos se encuentran bajo el cuidado humano.
Los lobos que se encuentran en cautiverio están en la Reserva de la Biosfera La Michilía, el Parque Ecológico El Tecuán y el Zoológico Sahuatoba.