
Lo mejor del 'street style' en la New York Fashion Week
Nada se compara con el “street style" de Nueva York, la capital donde la moda dialoga con el asfalto, donde lo urbano no es tendencia sino identidad. Ahí, la calle no copia la pasarela, la desafía. Y en temporada de desfiles, la ciudad se convierte en un laboratorio abierto donde cada esquina funciona como escenario improvisado.
Justo a tiempo para la New York Fashion Week, el frío ártico que había cubierto la ciudad comenzó a disiparse. Sin embargo, las invitadas no renunciaron a las capas, las texturas y las siluetas envolventes.
El abrigo, más que necesidad térmica, se convirtió en pieza protagónica, maxi abrigos estructurados, piel sintética, cuero pulido y sastrería amplia dominaron las aceras frente a los desfiles de Ralph Lauren, Tory Burch, Michael Kors y Khaite.
La calle como manifiesto
A diferencia de otras capitales de la moda, más contenidas o más conceptuales, Nueva York apuesta por la mezcla audaz. Aquí conviven el minimalismo ejecutivo con el maximalismo excéntrico; los trajes de raya diplomática se combinan con tenis técnicos, las faldas lápiz dialogan con sudaderas oversize. La ciudad privilegia la actitud sobre la etiqueta.
Las propuestas vistas durante la semana confirman que el “street style” neoyorquino se distingue por su pragmatismo sofisticado. No se trata solo de impacto visual, sino de funcionalidad elevada: capas pensadas para moverse entre barrios, accesorios que resisten el ritmo acelerado y estilismos que transitan sin esfuerzo del día a la noche.
Capas, contrastes y carácter
Las colecciones prêt-à-porter de Otoño-Invierno 2026 encontraron eco inmediato en la calle. Las asistentes reinterpretaron tendencias con una mirada personal: tonos tierra mezclados con acentos vibrantes, botas altas combinadas con medias visibles, bolsos estructurados contrastando con tejidos suaves. La silueta se amplía, pero siempre conserva definición.
Como cada temporada, el lente de Phil Oh capturó a las mejor vestidas fuera de los desfiles. Sus imágenes documentan algo más que atuendos, registran la energía de una ciudad que entiende la moda como lenguaje cotidiano.
En Nueva York, el “street style” no imita, interpreta. Y en esa interpretación reside su fuerza, creativa, arriesgada e inconfundible.