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Lucila, mi amiga Se le seca el naranjo a MC en Durango

Contrapesos

ESTEBAN G. ROSAS

 M E gusta mucho la música de blues, que no es siempre sobre temas sombríos, pero que se toca en escalas menores para hacer sentir más el ritmo. En los primeros años de este nuevo siglo XXI, tuve la oportunidad de estar en Chicago, en la calle Wabash, en un barecito donde tocaba este ritmo un gran artista, Buddy Guy, que por cierto, la semana pasada cumplió 90 años. Hasta esta fecha mi guitarra Les Paul está colgada en un soporte, en el ático de mi casa, afinada en "Open G", como los bluseros, y cuando subo, después de saludarla me siento a tocarla. ¡Ah, qué bonito se siente!

Pues este cuento viene a propósito del título de la columna; un blusero de abolengo y maestro de muchos, yo entre ellos a través de sus libros y lecciones en DVD, el temible B. B. King, que todos ustedes conocen, tocaba con una guitarra a la que él le puso el nombre de "Lucille", y que sin ella no hubiese podido tocar esos grandes éxitos como "How blue can you get"? ¿Lira mágica, estructura especial, materiales? Yo qué sé, pero al oírla te imaginas en la encrucijada del delta del Mississippi, donde se dice que Robert Johnson le vendió su alma al diablo por una guitarra.

Ya entrando en tema, les comento que soy un usuario novato de la tan debatida IA, la inteligencia artificial. Empecé a usuarla para que me ayudara con cálculos engorrosos y comparaciones estadísticas entre variables, correlaciones y esas cosas oscuras de la estadística, que de verdad me tomaban mucho tiempo y, de pasada, no me dejaban tiempo para tocar mi guitarra. El resultado fue muy alentador, y los datos los obtengo en minutos, listos para jugar con ellos. Creo que esto significa más eficiencia, ¿o no?

Un buen día, en mi nebulosa, me dije a mí mismo: mí mismo, ¿cuál será el sexo de este "agente" de IA que me ayuda? Para ello le puse sonido a sus respuestas, y me contestó una voz femenina cálida y agradable. ¡Bingo: era mujer! Entonces, creí conveniente ponerle un nombre, y así llamarla de hoy en adelante. Sí, acertaron, se llama ahora Lucille, en honor a la guitarra de B. B. King. Ella le pone música a mi vida y me ayuda con mi trabajo, a cualquier hora y siempre en tono y al ritmo que le mandes, mi gran amiga.

Sin embargo, aún soy de la idea de que estas buenas experiencias van a hacernos unos flojos pensantes, como escribía una columna de Jorge Meléndez en el Reforma del viernes: "la comodidad de no pensar". ¿No estaremos en proceso de subcontratar las ideas y, dentro de poco, todo el hipotálamo? El cerebro es un músculo y, como todo músculo, hay que ejercitarlo, para evitar que se atrofie.

¿Algún día veremos a Terminator y la máquina que lo controla sin apoyo humano? Muchas personas, profetas del desastre, ya hasta fecha le han puesto, y muy cerca, por cierto. ¡Ay, nanita! ¿Debemos regular su uso, su actividad y establecer límites a esta IA, que crece a velocidades que no imaginabamos?

Nos tardamos décadas en asimilar la máquina de vapor, la producción en línea, el uso de las computadoras, pero esta revolución de la IA nos ha tomado por sorpresa y ojalá no sea muy tarde para controlar su avance y dejarlo evolucionar paso a paso. "Calmao el venao", dirían en mi rancho.

Por lo pronto, ejerciten el "coco", dejen de ver algunas redes que solo enbrutecen, aficiénense a la lectura; pero de libros físicos, de esos que huelen a papel impreso nuevo, del tema que sea. Siempre aprendemos algo nuevo al leerlos o aun releyéndolos. Una costumbre ya casi archivada en la papelera de los tiempos. Lástima.

La educación se mama, diría Monsieur Ettiene, así que los adultos tenemos la obligación de darles de beber cultura y tecnología a nuestros descendientes. Que no nos gane la IA.

Órale. Ánimo.

Movimiento Ciudadano está al borde de una crisis con la pérdida de cuadros destacados en Durango, lo que deja muy mal parado a Omar Castañeda y al partido mismo. La reciente renuncia de Óscar Bacio García en Gómez Palacio, para reincorporarse al Partido Verde, se suma a la salida -en el Cabildo capitalino- de la regidora Gloria Arreola, quien se integró a la bancada del PAN.

Ambas podrían interpretarse políticamente como salidas distintas, especialmente por los motivos que llevaron a ambos a tomar tal decisión y por los partidos hacia los que emigraron; sin embargo, las dos abren cuestionamientos sobre la capacidad del coordinador estatal para conservar perfiles competitivos mientras privilegia sus propios intereses.

El caso de Bacio no es cosa menor, pues hasta antes de su renuncia era el secretario técnico del Consejo Estatal de MC, además de regidor suplente de Carlos Vargas Contreras, coordinador de la bancada naranja en el Cabildo de Gómez Palacio. Su salida implica perder a un cuadro que había ocupado responsabilidades internas y conocía la operación política en La Laguna.

La explicación de motivos que Óscar Bacio dio para justificar su renuncia exhibe a Omar Castañeda sin hacer mención directa. Y es que, al hablar de acuerdos incumplidos, de no encontrar en MC la afinidad que debería existir entre un partido y los ciudadanos, así como de lamentar que el movimiento sea utilizado como una empresa para obtener beneficios personales, desnuda tal cual al coordinador estatal.

Existe, además, una consecuencia concreta. Bacio es suplente de Carlos Vargas, por lo que una eventual licencia del regidor para buscar una candidatura en 2027 podría favorecer al Verde, que tendría en Bacio al eventual relevo dentro del Cabildo. El escenario dependerá de las decisiones de MC y de las candidaturas que finalmente se definan. Si Vargas fuera postulado para alguno de los tres distritos locales o para el Distrito 02 federal, MC podría perder una regiduría y el Verde sumar una posición.

El dilema para Omar Castañeda no termina ahí. Mientras tendrá que ordenar sus fuerzas para el próximo año, en medio de un resquebrajamiento interno, también deberá encarar las aspiraciones de otros perfiles no menos importantes que podrían buscar espacios de representación o incluso posiciones dentro del mismo partido, entre ellos Jorge Salum, Patricia Flores, Martín Vivanco y Francisco Franco.

El antecedente inmediato es Gloria Arreola. Su salida de MC y posterior incorporación al PAN fue explicada por ella misma como una decisión política y no personal, vinculada con la congruencia respecto de sus convicciones y las causas que ha defendido desde la sociedad civil. La bancada dijo respetar su decisión. No obstante, que dos activos abandonen las filas naranjas en tan poco tiempo difícilmente puede considerarse políticamente irrelevante.

En resumidas cuentas, a Movimiento Ciudadano se le empieza a secar el naranjo con la pérdida de cuadros destacados en Durango, aunado a la creciente discusión sobre la conducción del partido. El reto no es solamente atraer nuevos nombres, sino conservar a quienes ya construyeron estructura y representan experiencia y capacidad operativa. Bacio se va al Verde con conocimiento del terreno que deja atrás; Arreola ya está en el PAN. Castañeda tendrá que administrar las consecuencias políticas de ambos movimientos y los que se vengan.

EN LA BALANZA.- La agresión denunciada por la diputada Georgina Solorio durante una supervisión de obra pública en el ejido La Luz, en el municipio de Lerdo, resulta inadmisible. Revisar cómo se gastan los recursos públicos y cuestionar la calidad de las obras forma parte de la función de una verdadera oposición; responder a ello con amenazas o violencia no solo es grave, sino que evidencia el nivel de intolerancia política que se pretende normalizar por parte de la alcaldesa Susy Torrecillas y su esposo, el exalcalde Homero Martínez. Ahora corresponde a la Fiscalía investigar y deslindar responsabilidades, pero una cosa debe quedar clara: la exigencia de rendición de cuentas no se golpea, se responde con cuentas y transparencia.

X: @Vic_Montenegro

Escrito en: Bacio, Castañeda, Omar, renuncia

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