
Muere Marco Tolama, voz histórica del automovilismo mexicano y referente de varias generaciones
Marco Tolama, figura esencial del automovilismo mexicano, falleció este jueves tras varias semanas hospitalizado por un severo cuadro respiratorio que lo mantuvo en terapia intensiva e intubado. Su familia confirmó el deceso a través de un mensaje difundido en su cuenta oficial, donde destacaron su pasión inagotable por el deporte motor y el cariño que generó durante más de cuatro décadas entre aficionados, colegas y amigos.
Tolama fue primero piloto profesional en los años setenta, compitiendo en Estados Unidos, Canadá y Europa, donde se ganó el apodo de El Charro volador. Aunque las limitaciones económicas le impidieron llegar a las máximas categorías, siempre expresó satisfacción por su trayectoria en las pistas, convencido de haber corrido lo suficiente y con dignidad.
Legado, dentro y fuera del paddock
Su salto a los medios ocurrió gracias a José Ramón Fernández, quien lo invitó a Canal 13 (en eso entonces Imevisión) para aportar análisis técnico en las transmisiones de Fórmula 1. Desde entonces, Tolama se convirtió en una de las voces más respetadas del automovilismo en México, pieza clave en programas como DeporTV y Los Protagonistas, donde su estilo didáctico y generoso ayudó a formar a generaciones de aficionados.
Durante más de 40 años, su narración marcó momentos históricos, incluido el trágico accidente de Ayrton Senna en 1994, episodio que relató con la mezcla de rigor y sensibilidad que lo caracterizaba. Su presencia en televisión abierta contribuyó a democratizar la Fórmula 1 en el país, acercando un deporte complejo a miles de hogares.
Huella imborrable
En semanas recientes, su familia había solicitado apoyo económico para cubrir los crecientes gastos hospitalarios, pues Tolama no contaba con seguro médico. A pesar de algunos signos de mejoría, su estado se complicó hasta derivar en su fallecimiento, noticia que conmocionó al gremio deportivo y a la comunidad del automovilismo.
El legado de Marco Tolama trasciende su voz: deja una escuela de análisis técnico claro, pasión auténtica y respeto absoluto por las pistas. Su muerte representa el fin de una era, pero también la permanencia de una figura que enseñó a mirar el automovilismo con profundidad, emoción y conocimiento.