
Foto: AP
Las selecciones de Suiza y Colombia se enfrentaron este 7 de julio en el estadio BC Place de Vancouver por los octavos de final del Mundial 2026. El conjunto europeo llegó tras derrotar 2-0 a Argelia en la ronda previa, mientras que la escuadra sudamericana selló su boleto con una ajustada victoria de 1-0 ante Ghana.
Un encuentro de táctica defensiva
El inicio desató una batalla táctica donde los helvéticos buscaron dañar con balones largos hacia Breel Embolo. Sin embargo, el combinado de Néstor Lorenzo equilibró las acciones mediante la velocidad de Luis Díaz y James Rodríguez. La opción más clara del primer tiempo llegó al minuto 31, cuando Fabian Rieder sacó un potente disparo cruzado que el arquero Camilo Vargas atajó magistralmente.
En el complemento, el drama aumentó con múltiples amonestaciones, incluidas las amarillas para Granit Xhaka al minuto 51 y Luis Suárez al 60. Lorenzo refrescó su ataque enviando a Juan Fernando Quintero y Jaminton Campaz por James y Jhon Arias. Los cafeteros generaron peligro, pero el guardameta suizo Gregor Kobel contuvo con solidez un disparo de media vuelta ensayado por Díaz.
El cierre reglamentario fue frenético, destacando un fuerte choque físico entre Vargas y Embolo. Al minuto 86, Suiza retiró a Embolo y Denis Zakaria para dar ingreso a Cedric Itten y Silvan Widmer. La última oportunidad llegó al 90' con un derechazo de Dan Ndoye que pasó rozando el poste, decretando el empate sin goles.
En los penales, resuelve el Rossocrociati
La prórroga mantuvo la tensión absoluta. La zaga colombiana se exigió al máximo, provocando la amonestación de Davinson Sánchez. Al minuto 98, Jhon Lucumí hizo vibrar el travesaño con un imponente remate de cabeza, quedando a centímetros del gol. Suiza respondió ingresando a Zeki Amdouni, sosteniendo un bloque impecable ante los intentos de Richard Ríos y El Cucho Hernández.
La tanda de penales consagró a Suiza como cuartofinalista con un dramático 4-3. Por Colombia marcaron Quintero, Campaz y Díaz, pero los fallos de Sánchez y Hernández costaron caro. Pese al error de Manuel Akanji, los europeos anotaron mediante Xhaka, Amdouni, Itten y, finalmente, Rubén Vargas, quien ejecutó con maestría el cobro definitivo para desatar la euforia de su selección.