
'No cocinar, no transitar'
El siglo de Durango
Alfonso Mendía García, licenciado en Derecho y perteneciente a la comunidad indígena O'dam, nació en la comunidad de Santa María de Ocotán, en el municipio de Mezquital, Durango. En entrevista para El Siglo de Durango, compartió cómo vivía las celebraciones de Semana Santa en su infancia y los cambios que ha observado con el paso de los años.
"A grandes rasgos, platicar un poco de lo que he tenido la oportunidad de vivir en comunidades como Santiago Teneraca y Santa María de Ocotán, que es a la comunidad a la que pertenezco. Primero, estos días deben ser sagrados para las comunidades indígenas, para guardar respeto desde el jueves hasta el sábado".
Recordó que, cuando aún vivían sus abuelos, estas fechas tenían ciertas particularidades. Existe un patio familiar o patio mayor, que representa la identidad indígena, y otra institución, la iglesia, que representa la vida espiritual.
"En este caso, hablo de dos instituciones que deberían ser independientes, pero a través de los años, o a través de la conquista, ahora van de la mano. Tan de la mano que celebramos la Semana Santa".
Aunque cada comunidad tiene sus autoridades tradicionales quienes marcan la pauta de estos días, se comparten similitudes en cuanto a lo que se puede o no hacer, así como en las actividades que se realizan.
"En días santos implicaba tiempos de guardar respeto y algunas cuestiones como no ir a traer leña, no ir por agua, no cocinar, porque eso era guardar cierta seriedad, respeto y luto, como luego se dice, estar en duelo. Por eso nos decían: no puedes cortar leña, no puedes traer agua, porque es una falta de respeto hacia el cuerpo de Jesucristo".
Añadió que también se prohibía cantar, ya que no se trata de un festejo o una fiesta, sino de un periodo de duelo, tampoco se permitía que estuvieran tomando alcohol.
Un instrumento que se elaboraba para estos días es una flauta de carrizo, que se utiliza como una forma de canto; una vez que pasa esta etapa, puede destruirse o guardarse como algo sagrado.
También se prohibía transitar, ya fuera a pie o en animales, y posteriormente se extendió al tránsito de vehículos. Para ello, se cerraban los caminos con obstáculos en las entradas y salidas de las comunidades.
En cuanto a la alimentación, al no poder lavar trastes ni encender leña, no se permitía preparar alimentos calientes.
HA CAMBIADO
Antes, las autoridades tradicionales designaban a personas para vigilar que se respetaran las tradiciones, como de no trabajar ni realizar actividades; incluso había castigos. Sin embargo, con el paso del tiempo muchas cosas han cambiado.
Por ejemplo, la restricción de no realizar actividades se ha debilitado, ya que quienes se dedican al comercio aprovechan la temporada para incrementar sus ventas ante la llegada de visitantes.
No consumir alcohol también era fundamental, y mucho menos venderlo; sin embargo, actualmente no todos lo respetan, aunque sí puede haber llamados de atención, pero ya no propiamente castigos, aunque depende también de cada comunidad.
Explica que es importante porque: "El respeto no nada más es hacia las personas o la comunidad, sino hacia uno mismo y hacia los dioses, pues de alguna manera se supone que estamos llevando a cabo este tipo de rituales y celebraciones".
En cuanto al tránsito, aún se implementan algunos obstáculos en los caminos para limitar la movilidad, al menos jueves y viernes, aunque también es una práctica que ha cambiado.
S?BADO DE GLORIA
De las actividades que más recuerda, son las que se llevan a cabo el Sábado de Gloria o Santo, cuando resucita Jesucristo y se rompe el duelo, por así decirlo.
Este día ya se puede transitar y la gente retoma sus actividades cotidianas. En el caso particular de Santa María de Ocotán, explicó que se saca la ropa de los santos que se encuentran en la iglesia para llevarla a lavar al río y la gente acude a ver esta acción, la población se concentra allá.
"Entonces, esos santos tienen a sus mayordomos, que son los encargados de lavar la ropa; que es una persona que debe estar bendita, porque eso implica una responsabilidad mayor a la de los demás".
Los mayordomos también se encargan de ofrecer bebidas tradicionales como mezcal.
"Todo es parte de nuestra identidad y creo que mucho se ha perdido. Siento, de manera personal, que muchas de estas actividades, si bien se rinden a un ente espiritual, deberían preocuparnos un poco, porque no son solo se pierde una celebración, sino parte de lo que se hacía antes en la cultura, que tenía que ver con inculcar el respeto hacia uno mismo y hacia los demás".
Sus abuelos les inculcaron las tradiciones
Recuerda como vivía la Semana Santa con su familia y los cambios que se han dado con el paso del tiempo.
Santa María de Ocotán
En días santos se limita la circulación de vehículos aunque ahora puede haber excepciones.
Acuden los habitantes
La mayoría de los habitantes siguen respetando la celebración y acuden a cada actividad.
EL SIGLO DE DURANGO