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Durante la temporada de calor, los aparatos de aire acondicionado pueden producir varios litros de agua mientras mantienen frescas las habitaciones. Este líquido normalmente termina en el drenaje, la banqueta o el patio, pero puede recolectarse para realizar algunas tareas domésticas y reducir el consumo de agua potable.
Se trata del agua de condensación que se forma cuando el aire cálido y húmedo entra en contacto con el serpentín frío del equipo. Las gotas se acumulan en una bandeja y posteriormente salen por la manguera de desagüe.
La cantidad generada no es igual en todos los hogares. Depende de la humedad ambiental, temperatura, capacidad del aparato, horas de funcionamiento y condiciones de mantenimiento. En lugares húmedos o durante jornadas especialmente calurosas, un equipo puede llenar varios recipientes a lo largo del día.
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¿Cómo recolectarla correctamente?
Para aprovecharla, coloca debajo de la manguera un recipiente limpio, estable y con capacidad suficiente. Procura mantenerlo tapado o protegido para evitar la entrada de polvo, basura, insectos y mosquitos.
Vacía el recipiente con frecuencia y utiliza el agua preferentemente el mismo día. Si presenta mal olor, cambio de color, espuma, residuos visibles o una apariencia aceitosa, lo mejor es desecharla y solicitar una revisión o limpieza del aire acondicionado.
También es importante mantener limpios los filtros, la bandeja de condensación y el conducto de desagüe, pues allí pueden acumularse polvo, hongos y bacterias.
¿En qué tareas puede utilizarse?
El agua del aire acondicionado no es potable, pero puede aprovecharse en actividades que no requieren agua apta para consumo humano, entre ellas:
- Descargar el inodoro.
- Trapear pisos.
- Lavar patios y banquetas.
- Enjuagar herramientas o muebles de exterior.
- Realizar una primera limpieza del automóvil.
- Regar plantas ornamentales.
Para el riego, se recomienda aplicarla directamente sobre la tierra, no sobre hojas, flores o frutos. También conviene alternarla con agua común, pues contiene pocos minerales y no sustituye los nutrientes que necesitan las plantas.
Por precaución, evita utilizarla en hortalizas, hierbas aromáticas u otros cultivos destinados al consumo, especialmente si no conoces las condiciones internas del equipo.
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No debe beberse ni colocarse en peceras
Aunque suele ser transparente y contiene pocos minerales, el agua pasa por superficies donde puede recoger polvo, moho, microorganismos, residuos metálicos y otras partículas. Por ello, no debe utilizarse para beber, cocinar, preparar hielo, lavar alimentos o llenar bebederos de mascotas.
Tampoco es recomendable ponerla en peceras o estanques. Dejarla reposar no elimina posibles bacterias, metales o contaminantes, mientras que los peces necesitan agua con parámetros controlados de pH, dureza y minerales.
Colocar un recipiente con este líquido dentro de la habitación para elevar la humedad tampoco es una buena opción. Además de tener un efecto limitado, mantener agua estancada puede favorecer la aparición de microorganismos.
Aprovechar el agua del aire acondicionado puede representar un pequeño ahorro diario durante la ola de calor. La clave está en recolectarla en condiciones higiénicas, emplearla pronto y reservarla exclusivamente para labores en las que no se requiera agua potable.