Durango

OLINIA

Olinia promete movilidad barata, pero en Durango tendría que pasar la prueba de las calles

El Olinia podría beneficiar a familias duranguenses, pero su verdadero examen estaría en el uso diario: calor, encharcamientos, carga y desgaste.

Olinia promete movilidad barata, pero en Durango tendría que pasar la prueba de las calles

Olinia promete movilidad barata, pero en Durango tendría que pasar la prueba de las calles

JORGE LUIS CANDELAS

El vehículo eléctrico Olinia ha sido presentado como una alternativa de movilidad accesible, limpia y desarrollada por manos mexicanas. En Durango, el coordinador de regidores de Morena, Luis Iván Gurrola Vega, aseguró que este proyecto podría beneficiar a familias duranguenses por su bajo costo, su tecnología y su aportación al cuidado del medio ambiente.

Sin embargo, más allá del entusiasmo por un auto eléctrico que podría costar entre 90 mil y 150 mil pesos, la pregunta para una ciudad como Durango es otra: ¿qué tan práctico sería usarlo en la vida diaria, con una infraestructura de carga todavía limitada, temporadas de calor, lluvias con encharcamientos severos, calles deterioradas y la posibilidad de que algunos usuarios busquen emplearlo incluso como taxi o vehículo de trabajo?

La promesa suena atractiva: un vehículo eléctrico mexicano, más barato que un auto convencional y pensado para trayectos urbanos. Pero en una ciudad donde muchas vialidades sufren baches, inundaciones temporales durante la temporada de lluvias y problemas de movilidad en horas pico, el Olinia tendría que demostrar que no solo es económico, sino también funcional para la vida real.

También puede interesarte: ¿Cómo es el Olinia y cuánto cuesta? Características del primer auto mexicano eléctrico compacto

Un auto pensado para trayectos cortos

De acuerdo con la información que se ha dado a conocer sobre el proyecto, Olinia está pensado como un minivehículo eléctrico de uso urbano, con una velocidad máxima estimada de 50 kilómetros por hora y un costo que rondaría entre los 90 mil y 150 mil pesos.

Ese diseño podría funcionar para recorridos cortos dentro de la ciudad: ir al trabajo, llevar a los hijos a la escuela, acudir al mercado, hacer mandados o desplazarse entre colonias cercanas. En ese escenario, el vehículo tendría sentido para quienes no necesitan salir a carretera ni recorrer grandes distancias todos los días.

Pero Durango no siempre se mueve en distancias pequeñas. Para algunas familias, los trayectos diarios pueden incluir traslados desde zonas alejadas hacia el Centro, áreas industriales, hospitales, escuelas o comercios ubicados en distintos puntos de la ciudad. Si a eso se suma el uso del aire acondicionado durante la temporada de calor, el rendimiento real de la batería podría convertirse en una de las principales dudas.

El problema no sería solo cargarlo

Uno de los puntos que se han destacado del Olinia es que podría conectarse a cualquier enchufe, lo que reduciría la dependencia de estaciones de carga especializadas.

Eso ayudaría a quienes cuentan con cochera, instalación eléctrica segura y la posibilidad de dejarlo cargando durante la noche. Pero no todas las familias tienen esas condiciones. En muchas zonas urbanas, los vehículos duermen en la calle, en espacios compartidos o lejos de una toma de corriente confiable.

Por eso, en Durango la pregunta no sería únicamente cuántas estaciones de carga existen, sino cuántos usuarios realmente podrían cargar un auto eléctrico de forma segura en casa.

Lluvias, baches y calles encharcadas

Otro factor que no puede quedar fuera es la temporada de lluvias. En distintos puntos de la ciudad, los aguaceros suelen provocar encharcamientos severos, vialidades anegadas y baches ocultos bajo el agua.

Para un vehículo pequeño, de bajo costo y presumiblemente bajo de altura, esta condición podría representar un reto importante. No se trata de suponer que un auto eléctrico sea inseguro bajo la lluvia, sino de conocer detalles técnicos que todavía serán clave: altura respecto al piso, protección de la batería, sellado de componentes, profundidad máxima de cruce en agua y resistencia ante calles encharcadas.

En otras palabras, el Olinia no solo tendría que pasar la prueba del precio, sino también la de las calles reales de Durango.

El calor también cuenta

Otro punto a considerar es el clima. En Durango, las altas temperaturas durante la temporada de calor pueden influir en el rendimiento real de cualquier vehículo eléctrico, especialmente si el conductor utiliza el aire acondicionado durante buena parte del trayecto.

Aunque el Olinia esté pensado para recorridos urbanos, la autonomía anunciada o estimada no siempre se comportaría igual en condiciones reales. El calor, el peso de los pasajeros, el tráfico, las pendientes y el uso constante del clima podrían reducir el rendimiento de la batería.

Por eso, para una ciudad como Durango, no bastaría con conocer cuántos kilómetros promete recorrer por carga. También sería importante saber cuántos kilómetros podría ofrecer en un día normal de calor, con pasajeros, aire acondicionado encendido y traslados entre zonas alejadas de la ciudad.

El precio lo haría atractivo para muchas familias

El rango estimado de precio, entre 90 mil y 150 mil pesos, es uno de los principales puntos de interés del proyecto. Para muchas familias, podría representar la posibilidad de acceder a un vehículo nuevo con menor gasto de operación que un auto de gasolina.

Pero ese mismo atractivo abre otra discusión. Un auto económico suele tener mayor demanda entre personas que buscan resolver una necesidad básica de movilidad, no entre quienes ya cuentan con varios vehículos o cochera equipada. Y en muchos casos, esas familias viven en zonas donde las condiciones urbanas pueden ser más complicadas: calles dañadas, drenaje insuficiente, encharcamientos recurrentes o falta de espacios seguros para cargarlo.

Ahí aparece una paradoja: el vehículo más accesible podría terminar enfrentando los entornos urbanos más exigentes.

También puede interesarte: ¿Cuáles serían los precios y modelos de los autos eléctricos mexicanos Olinia?

¿Y si lo usan como taxi?

Otro escenario posible es que algunos usuarios vean en el Olinia una oportunidad de trabajo. Su bajo precio y su costo operativo podrían hacerlo atractivo para transporte de pasajeros, servicios locales o incluso plataformas digitales.

Pero una cosa es usarlo para viajes personales cortos y otra muy distinta someterlo a jornadas intensivas. Como taxi, habría que considerar autonomía real con pasajeros, desgaste diario, tiempos de carga, seguridad, regulación, espacio interior y desempeño en vialidades rápidas.

Si su velocidad máxima ronda los 50 kilómetros por hora, también habría que analizar si sería conveniente para bulevares, avenidas de alta circulación o trayectos donde el flujo vehicular exige mayor capacidad de respuesta.

Una promesa que todavía debe aterrizarse

El Olinia podría ser una buena noticia si logra ofrecer movilidad económica, limpia y accesible para quienes hoy no pueden comprar un auto nuevo convencional. En una ciudad como Durango, podría funcionar para usuarios con trayectos cortos, rutina estable y posibilidad de cargarlo en casa.

Pero su verdadero reto no estará únicamente en el discurso de innovación ni en el precio final. Estará en demostrar si puede adaptarse a las condiciones de una ciudad con calor intenso, lluvias problemáticas, calles irregulares, infraestructura de carga limitada y necesidades de movilidad que muchas veces van más allá de un recorrido corto.

Por ahora, el Olinia promete movilidad barata. En Durango, todavía tendría que demostrar si también puede con las calles reales.

Escrito en: Olinia Autos Eléctricos Vialidad podría, Olinia, auto, vehículo

Noticias relacionadas

EL SIGLO RECIENTES

+ Más leídas de Durango

TE PUEDE INTERESAR

LECTURAS ANTERIORES

Fotografías más vistas