P Or las noches los sueños me despiertan. Por las mañanas los ensueños me adormecen. Anoche soñé que yo era yo, y eso me causó tal sobresalto que me desperté. La noche estaba oscura, sin asomos de luna ni de estrellas, y se había ido la luz, no sé a dónde.
Me levanté entonces, y a tientas fui en busca de una vela. Cuando la encendí pensé que estaba ante un espejo. No. Estaba ante alguien que era yo. No me dijo nada. No me dije nada. Cuando la luz de la mañana disipó la oscuridad -mi oscuridad- entendí que lo que había visto era mi fantasma. Un fantasma prematuro, ciertamente, pues todavía no he llegado al estado fantasmal, pero fantasma al fin y al cabo.
No me reconocí en él. Tampoco él me reconoció. Le pregunté:
-¿Quién eres?
No respondió a mi pregunta. Me preguntó el:
-¿Quién eres?
No supe qué contestar.
¡Hasta mañana!..