L A operación militar en Venezuela con la que se detuvo y trasladó al presidente Nicolás Maduro a Estados Unidos ha despertado la inquietud entre nuestra clase política nacional, ante una probable invasión de fuerzas armadas norteamericanas ya sea para desmantelar a los cárteles de la droga o para detener a referentes del oficialismo mexicano. Sin embargo, se antoja poco probable. Ya sea por la estrategia del círculo cercano a la presidenta Sheinbaum, por las inminentes elecciones intermedias en la Unión Americana y por ser México un importante socio comercial de su vecino del norte.
El pasado martes, Claudia Sheinbaum informó que sostuvo una charla, vía telefónica, con Donald Trump, la número 15 en total. A grandes rasgos, dijo que la llamada, sugerida por ella, duró 15 minutos y que se había centrado en dejar clara la postura de México sobre la no intervención de Estados Unidos para combatir a los cárteles de la droga y que acordaron seguir trabajando en conjunto y que siga existiendo cooperación. Asimismo, la presidenta dio a conocer que su homólogo norteamericano la consultó sobre su postura ante la invasión a Venezuela, ante lo que respondió que nuestra Constitución establece el estar en contra de las intervenciones.
La verdad es que no son pocos quienes ponen en duda los dichos de la mandataria, pero lo cierto es que, hasta el día de hoy, no ha habido ningún desmentido ni de la embajada de Estados Unidos en nuestro país, ni de la Casa Blanca a los dichos de Sheinbaum, por lo que hay que darle el beneficio de la duda.
El gobierno de México se ha esmerado en el tema de seguridad, en la estrategia encabezada por Omar García Harfuch por complacer las exigencias del gobierno de Trump. Además de enviar a Estados Unidos a varios presos considerados como de los principales generadores de violencia en México, han logrado reducir hasta en un 50 por ciento el cruce de fentanilo en la frontera. De igual forma se han reducido también las muertes por fentanilo en el vecino país del norte en un 43 por ciento.
Por otro lado su agresiva política antiinmigrante y las continuas redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). Una de estas redadas realizada en Minneapolis trajo como resultado que un agente del ICE quitara la vida de una activista, Rene Good, de 37 años, lo que ha generado una campaña de protesta y repudio en contra de Trump y su política antiinmigrante, restándole puntos en sus niveles de popularidad y aceptación. A esto hay que agregar que un grupo de legisladores del partido Demócrata presentó formalmente ante la Cámara de Representantes un proyecto de ley titulado "Ley de NO a una guerra NO autorizada en México" que establece la prohibición del uso de fondos públicos para acciones bélicas que no cuenten con el aval explícito del Poder Legislativo. Es verdad, la mayoría la ostenta el partido Republicano por lo que no prosperaría, sin embargo el tema se pondrá en la agenda pública y se generará el debate público en donde no saldría bien librado el mandatario.
Las elecciones intermedias en Estados Unidos están a la vuelta de la esquina y Trump sabe que si lleva a cabo sus intenciones injerencistas sobre México, sus electores se lo harán pagar en las urnas. A pesar de ser un tipo más de ocurrencias que de ideas difícilmente querrá darse él solo un tiro al pie. Aunque claro, con él nunca se sabe.