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¿Por qué amamos a los bebés con locura?

¿Por qué amamos a los bebés con locura?

¿Por qué amamos a los bebés con locura?

VANESSA BARDÁN PUENTE

Hay algo casi inexplicable que ocurre cuando vemos a un bebé, básicamente son pequeños diseñados estratégicamente para ser irresistibles. No saben hacer nada y aun así eso los hace fascinantes. Se sorprenden con un globo, se ríen de una cara tonta y lloran sin control porque mamá se metió al baño. Tienen una habilidad sobrenatural para no dejarte dormir, ensuciarte la ropa y aun así tu decir: “Ay qué cosa tan hermosa”  Mira esto:. No importa si es nuestro hijo, nuestro nieto o el bebé de alguien más. Algo se activa, algo nos derrite, algo nos cambia... Amamos a los bebés con una intensidad que a veces roza lo irracional. Y no es casualidad. Huelen rico sin usar perfume y te agarran el dedo como si fueras su único salvavidas. No tienen ego.No tienen filtros, y si te sonríen, es real, porque ellos son completamente auténticos No tienen historia, no tienen culpa, no tienen máscaras ni pecados como unos dicen. Ellos nos muestran la posibilidad abierta. Cuando miramos a un bebé, vemos futuro, vemos esperanza, vemos la continuidad de la vida. Un bebé es comienzo puro, representan el inicio de la vida. No es solo emocional. Es biología, despiertan nuestro instinto biológico. Los bebés tienen características que activan nuestros circuitos de cuidado: Ojos grandes. Piel suave. Llanto agudo. Movimientos torpes. y… el olor de un bebé, es casi mágico… y también profundamente biológico, ese aroma ligeramente dulce y cálido que solo tienen los recién nacidos los hace más irresistibles, nos conecta con la ternura absoluta, la inocencia, la vulnerabilidad,  nos suaviza el corazón. Por eso oler a un bebé, cargarlo o mirarlo dormir produce una sensación casi adictiva de ternura. A veces al amar a un bebé estamos también intentando cuidar al niño que fuimos. Por eso muchas personas dicen que ser abuelos o padres repara partes del corazón que no sabían que estaban heridas. Estas adorables criaturas dependen absolutamente de nosotros, literalmente llegan al mundo como diciendo: “Hola. No sé hablar, no sé caminar, no sé sostener mi cabeza… pero tú te encargas.” Y uno dice: “Sí, claro, majestad”No saben comer solos… pero comen cada 2-3 horas como si estuvieran en un Resort all-inclusive. No saben regular su temperatura… pero lloran indignados si la cobija no está perfecta. No controlan esfínteres, hacen un desastre y tú con todo y todo te tienes que hacer cargo de la situación que requiere miles de toallitas, y cambio completo de outfi y ellos solo te miran fijamente como si estuvieran evaluando tu desempeño. No distinguen día y noche… pero tú sí, y eso es tu problema, el excelente servicio 5 estrellas 24 hrs. Y lo más gracioso: Son completamente indefensos, pero controlan la casa entera. La rutina gira alrededor de ellos. El volumen baja por ellos, las visitas se organizan por ellos, las vacaciones se planean pensando en ellos y hasta el tono de voz cambia por ellos ¿Por qué, los queremos tanto si por todo hacen drama? Si tienen hambre, lloran.Si tienen sueño, lloran. Si tienen frío, lloran. Si están aburridos, lloran. Si están demasiado estimulados, también lloran. Y aun así… cuando se quedan dormidos sobre tu pecho, todo se perdona… Ellos no saben que existen separados de nosotros. Creen que el mundo somos nosotros. Así que sí… son totalmente dependientes. Totalmente demandantes.Totalmente absorbentes. Y completamente irresistibles Los bebés son adorables porque si no lo fueran… la humanidad no sobreviviría. La naturaleza sabia dijo: “Les voy a dar noches sin dormir… pero los haré tan tiernos que nadie se queje.” Y funcionó, porque la palabra “adorable” se queda corta cuando tengo a mi bebé en mis brazos. Quizá amamos a los bebés con locura porque nos recuerdan lo esencial: Que la vida empieza frágil. Que el cuidado es sagrado, no es una obligación, es un acto de amor profundo. Es casi una oración sin palabras. Todos, alguna vez, fuimos pequeños, todos necesitábamos brazos que nos contuvieran cuando el mundo era demasiado grande, si… alguna vez, fuimos pequeños y hubo alguien que nos sostuvo…

Escrito en: CARIÑOTERAPIA Durango tienen, bebés, casi, saben

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