
¿Qué es el sarampión y cómo cuidarte ante un posible contagio?
Durante años se pensó que el sarampión era una enfermedad prácticamente erradicada. Sin embargo, en los últimos meses ha vuelto a encender alertas sanitarias en distintas regiones del país, incluido Durango, principalmente por el rezago en los esquemas de vacunación y la disminución de medidas preventivas.
Aunque suele asociarse con la infancia, el sarampión también puede afectar a adolescentes y adultos que no cuentan con protección, y en algunos casos puede derivar en complicaciones graves si no se atiende a tiempo.
¿Qué es el sarampión?
El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que se transmite a través del aire. Basta con que una persona infectada tosa, estornude o incluso hable para que el virus permanezca suspendido en espacios cerrados durante varias horas. Por esta razón, se propaga con rapidez en lugares como escuelas, guarderías, transporte público y reuniones familiares.
Aunque en un inicio puede parecer una gripe fuerte, el sarampión no es una enfermedad leve y requiere atención médica oportuna.
Síntomas que no deben ignorarse
El cuadro suele comenzar con fiebre alta, acompañada de tos seca, escurrimiento nasal y ojos enrojecidos. Días después aparece el signo más característico: un sarpullido de manchas rojizas que inicia generalmente en el rostro y se extiende al resto del cuerpo.
Ante estos síntomas, especialistas recomiendan no minimizar la situación ni esperar a que desaparezcan por sí solos.
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¿Por qué es importante hablar de sarampión en Durango?
En Durango, como en otras entidades del país, autoridades de salud han reconocido rezagos en los esquemas de vacunación, particularmente después de la pandemia. Esta situación ha incrementado el riesgo de reaparición de enfermedades prevenibles.
La movilidad constante, el regreso a clases presenciales y la convivencia en espacios cerrados pueden facilitar la propagación del virus si no se refuerzan las medidas de prevención, por lo que la detección oportuna resulta clave para evitar brotes.
Cómo prevenir el contagio
La principal herramienta para prevenir el sarampión es la vacunación. Revisar que niñas, niños y adultos cuenten con su esquema completo es fundamental para reducir riesgos.
También se recomienda evitar el contacto cercano con personas que presenten síntomas respiratorios, mantener ventilados los espacios cerrados y reforzar hábitos básicos de higiene. En caso de sospecha, el uso de cubrebocas puede ayudar a disminuir la transmisión.
¿Qué hacer si hay sospecha de contagio?
Si una persona presenta síntomas compatibles con sarampión, lo más importante es no automedicarse ni acudir a lugares concurridos. Se recomienda aislarse de inmediato y buscar atención médica para confirmar el diagnóstico.
Asimismo, es importante informar a las personas con las que se tuvo contacto cercano en días previos, para que estén atentas a cualquier síntoma y puedan tomar precauciones.
Grupos con mayor riesgo
El sarampión puede ser especialmente peligroso en niñas y niños pequeños que no han sido vacunados, adultos sin esquema completo y personas con defensas bajas. En estos grupos, las complicaciones pueden ir desde infecciones respiratorias hasta cuadros más severos.
No bajar la guardia
El regreso del sarampión es un recordatorio de que las enfermedades prevenibles no desaparecen por completo. Mantener la vacunación al día, informarse y actuar con responsabilidad ante cualquier síntoma sigue siendo la mejor forma de protegerse y cuidar a la comunidad.