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La muerte de Alberto Israel Jasso Cruz, profesor del Instituto de Educación Media Superior de la Ciudad de México (IEMS), reabrió una discusión compleja: ¿cómo debe actuar una persona señalada por presunto acoso o abuso mientras las autoridades investigan?
El docente, quien contaba con 25 años de trayectoria, fue denunciado por una estudiante el pasado 14 de julio. Antes de morir, difundió un video en el que negó categóricamente las acusaciones y cuestionó el procedimiento seguido en su contra.
Hasta el momento, ninguna autoridad ha determinado públicamente que la denuncia fuera falsa. Por ello, el caso debe abordarse respetando el derecho de la estudiante a denunciar y recibir protección, pero también la presunción de inocencia del profesor.
Una acusación puede generar consecuencias laborales, familiares y emocionales incluso antes de que exista una resolución. Además, la exposición en redes sociales puede convertir un señalamiento en una condena pública anticipada.
Aunque cada situación requiere atención especializada, existen medidas preventivas y acciones que pueden ayudar a mantener un registro de los hechos y enfrentar adecuadamente un procedimiento.
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Evita encuentros individuales en espacios cerrados
En profesiones que implican una relación de autoridad, como maestros, médicos, entrenadores, jefes o tutores, es recomendable evitar encuentros individuales en lugares cerrados, especialmente cuando intervienen menores de edad.
Las reuniones pueden realizarse con la puerta abierta, en espacios visibles o con otra persona presente, siempre conforme a los protocolos institucionales.
También deben mantenerse límites profesionales claros. Los comentarios, bromas, mensajes o contactos físicos que pudieran resultar inapropiados deben evitarse, incluso cuando aparentemente exista confianza entre las personas involucradas.
Estas medidas no tienen como finalidad desconfiar de los demás, sino brindar seguridad y transparencia para ambas partes.
Conserva mensajes y documentos completos
Las comunicaciones laborales o académicas deben realizarse preferentemente mediante correos institucionales o canales autorizados.
No se recomienda borrar conversaciones, aunque su contenido resulte incómodo. Los mensajes deben conservarse completos, con fechas y archivos originales, ya que una captura aislada puede omitir el contexto.
Después de reuniones importantes, pueden elaborarse minutas, reportes o correos de seguimiento donde queden registrados los acuerdos, el lugar, la fecha y las personas presentes.
¿Es recomendable grabar?
Instalar una cámara o grabar una conversación no garantiza automáticamente protección legal. Las imágenes y voces constituyen datos personales y su tratamiento está sujeto a reglas de privacidad.
En escuelas, consultorios, negocios o vehículos de plataforma deben revisarse las políticas internas y colocarse los avisos de privacidad correspondientes. Una calcomanía que únicamente indique que existe una cámara puede resultar insuficiente.
Las grabaciones tampoco deben editarse ni publicarse en redes. Si pudieran ser relevantes para una investigación, deberán conservarse en su formato original y entregarse al abogado o a la autoridad competente.
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Si te acusan, no improvises tu defensa
Ante un señalamiento, no se debe buscar, confrontar, amenazar o presionar a la persona denunciante. Tampoco es conveniente publicar conversaciones, documentos o explicaciones en internet.
La primera acción debe ser consultar a un abogado, conocer con precisión la acusación y solicitar por escrito información sobre el procedimiento. También deben resguardarse citatorios, mensajes, registros de asistencia, correos y cualquier elemento relacionado con los hechos.
La persona señalada tiene derecho a presentar pruebas y contar con una defensa adecuada; quien denuncia, por su parte, debe recibir protección y ser escuchado sin ser revictimizado.
Finalmente, el apoyo psicológico resulta fundamental. Una acusación puede provocar ansiedad, aislamiento, pérdida del empleo y una intensa presión social. Mantener contacto con familiares o personas de confianza puede evitar que la crisis sea enfrentada en soledad.
El caso de Alberto Jasso no permite determinar públicamente qué ocurrió entre el profesor y la estudiante. Sí exhibe la necesidad de que las denuncias sean investigadas con confidencialidad, imparcialidad y oportunidad, sin que las redes sociales sustituyan a las autoridades ni dicten una sentencia anticipada.