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Que se aclare la atrocidad

Contraluz

FERNANDO RAM?REZ GUZM?N

 E Ntre los días 1 y 19 de septiembre, la sombra de la tragedia se volvió a posar sobre esta callada y tranquila ciudad colonial. Durante ese periodo, la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN), del Hospital General de la Zona 1 del IMSS, atendió a 11 recién nacidos en "condiciones graves". De ese total, seis fueron dados de alta y, lamentablemente, cinco perdieron la vida. Al día de hoy siguen sin conocerse las causas que originaron los decesos y el enlutamiento y dolor de cinco familias que siguen esperando respuestas ante lo sucedido.

Dentro de los resultados dados a conocer por Adriana Toriz, coordinadora de Vigilancia Epidemiológica del IMSS, los bebés fallecidos dieron positivo a una bacteria asociada al brote; sin embargo, hasta el momento no se ha establecido que el microorganismo haya sido la causa de los decesos. Por otro lado, la doctora Alva Santos, directora de Prestaciones Médicas del IMSS, reveló que la bacteria en cuestión es la Klebsiella pneumoniae.

Existen antecedentes documentados de que en Culiacán, Sinaloa, entre los años 2014 y 2015, se presentó un brote de esta bacteria en el área de cuneros del Hospital General del IMSS de aquella ciudad que provocó la muerte de al menos 23 recién nacidos. La Cofepris detectó suciedad en áreas hospitalarias y ropa de camas, así como deficiencias en preparación de alimentos. De igual forma, la recomendación 61/2018 de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos reportó, entre otras cosas, una omisión de reporte de sepsis. En julio del 2022 el IMSS reconoció negligencia médica en ese caso en particular por la muerte de 23 infantes. En el periodo comprendido entre los años 2018 y 2019 se registró otro brote de Klebsiella pneumoniae en un hospital del IMSS en Tlalnepantla, en el Estado de México, que infectó a 11 recién nacidos, de los cuales dos perdieron la vida. Finalmente, en octubre del 2025 se detectó un brote de ese mismo patógeno en el Hospital General de Lerdo en donde se infectaron 3 bebés, de los cuales falleció uno.

Es de esperar que las autoridades generen reportes completos y den a conocer las causas que provocaron la muerte de estos 5 recién nacidos. Que se compruebe si el microorganismo en cuestión fue el causante, los hallazgos registrados en las inspecciones y determinar si se debió a una mala higiene, a una negligencia médica o algún otro factor y, sobre todo, que sirva de base para que se apliquen medidas y no se vuelva a presentar una situación de este tipo en cualquier región del país.

Si bien es cierto que los hechos se presentaron en instalaciones del IMSS y que corresponde a ese Instituto y a la Secretaría de Salud federal el esclarecer las causas de lo sucedido, el Gobierno del Estado, al ser una entidad no adherida y ser responsable de los servicios de salud, deberá de apoyar en todo el proceso, y no ser solo espectador. Debería, por ejemplo, brindar acompañamiento y apoyo a los padres de las víctimas.

Resulta lamentable que, lejos de intervenir para ponerse a la orden de las familias que sufrieron tan irreparable pérdida, algunos personajes traten de hacer raja político electorera con la tragedia, como fue el caso de la senadora morenista por Durango, Margarita Valdez, quien atribuyó a "prácticas neoliberales" relacionadas con la subcontratación de limpieza una posible causa de la muerte de los recién nacidos. Solo le faltó agregar que fue orquestado por García Luna. Mejor ya siéntese, señora.

Uno de los padres de los bebés fallecidos, Diego Tobalín, desde su dolor supo editorializar la magnitud de lo sucedido: "Yo quiero dejar en claro que estamos frente a algo sin precedentes, una atrocidad en todas sus letras".

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