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La mochila lista, el uniforme recién estrenado y una fotografía antes de salir de casa forman parte de los recuerdos del regreso a clases. Para muchas familias, compartir ese momento es una manera de celebrar una nueva etapa; sin embargo, antes de publicarlo, conviene mirar con atención lo que aparece en la imagen.
Además de la sonrisa del estudiante, una fotografía puede mostrar información que los adultos no tenían intención de difundir. Un gafete, el escudo del uniforme o un letrero al fondo pueden dar pistas sobre su identidad y el lugar al que acude diariamente.
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En recomendaciones difundidas en agosto de 2025, la Secretaría de Seguridad Pública de Chihuahua advirtió sobre la exposición de datos mediante fotografías escolares y aconsejó evitar publicaciones que revelen escuelas, horarios, ubicaciones o rutinas familiares.
¿Qué revisar antes de publicar?
Conviene observar tanto al estudiante como el fondo de la fotografía y el texto que la acompañará. Entre los datos que es preferible ocultar están:
- Nombre completo: puede aparecer en gafetes, etiquetas de útiles o identificadores de la mochila.
- Escuela: revisar escudos, bordados, letreros y fachadas que permitan reconocer el plantel.
- Horarios y rutinas: evitar indicar a qué hora entra, sale o dónde espera que lo recojan.
- Ubicación: no agregar la localización del colegio ni referencias del recorrido habitual.
La dependencia también recomienda ajustar la privacidad de las cuentas y utilizar herramientas para ocultar información visible. Cubrir el rostro deja otros elementos por revisar: el uniforme, el gafete y el entorno también pueden aportar datos.
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Un recuerdo que puede salir del círculo familiar
Compartir fotografías, videos o información de los hijos en internet se conoce como sharenting. UNICEF señala que esta práctica suele responder al deseo de hacer partícipes a familiares y amigos de momentos importantes, pero invita a considerar la privacidad de los menores antes de publicar.
Entre los riesgos está que una imagen sea reutilizada de forma malintencionada o se convierta en contenido que perjudique al niño. Por ello, también importa pensar cómo podría sentirse con esa publicación, tanto ahora como cuando sea mayor.
La fotografía puede conservarse como un recuerdo familiar sin publicarse.