
San José III: entre escombros y silencio, así luce una semana después del desalojo
Se cumple una semana en Durango del desalojo coordinado entre distintas dependencias en los predios federales del San José III, donde hasta la madrugada del pasado 12 de julio habitaban al menos 100 familias. A la fecha, aún se pueden observar algunas personas, pocos muebles y basura.
La zona se encuentra despejada en su mayoría, pero todavía hay rastros de que fue un espacio habitado. También son visibles las huellas de los incendios, principalmente en un árbol que permanece de pie.
La basura que aún queda se concentra en una zanja que divide los terrenos federales de los fraccionamientos privados de la zona, con cuyos habitantes se generaban conflictos por la basura, inseguridad y desechos. Durante la temporada de lluvias, el agua arrastraba el agua junto con desechos provenientes de los terrenos invadidos.
Al parecer, con las lluvias registradas durante la semana ya no se presentaron esos conflictos para los vecinos, relacionados con el escurrimiento de aguas negras.
Aunque a un lado de la zona continúa el tránsito de vehículos y personas que habitan en los fraccionamientos aledaños, a algunos les resulta extraña la sensación de no ver las viviendas improvisadas, ni a la gente, los niños y las mascotas que antes permanecían en el lugar.
Lo que ahora queda son las marcas de la maquinaria que realizó las labores de limpieza y demolición, dejando una superficie prácticamente uniforme.
Luego del desalojo surgieron nuevas quejas, sobre todo a través de las redes sociales, que ahora denunciaban que las familias desalojadas se habían instalado en terrenos cercanos al Bulevar Francisco Villa y por el fraccionamiento Versalles.
Por su parte, algunas personas que habitaban esos predios federales se manifestaron casi al inicio de la semana pidiendo reubicación, para el cierre de la semana ya no se habían pronunciado.