E L encendido discurso de la Presidenta para celebrar el segundo aniversario de su victoria, apelando a la soberanía desde una posición de abierto desafío con las decisiones que ha tomado el Presidente Trump y su equipo más cercano respecto a la forma de combatir a los grupos del crimen organizado que han cobrado alrededor de medio millón de vidas en los últimos años mediante el trasiego de drogas sintéticas hacia los Estados Unidos.
El gobierno de Trump ha hecho varios cambios de fondo respecto a las acciones de las administraciones previas en los Estados Unidos en su lucha contra los cárteles de la droga. Ahora estos cárteles están definidos como "organizaciones terroristas" y el fentanilo, la principal droga sintética que trafican a los Estados Unidos, es considerado un "arma de destrucción masiva", lo que le permite a los Estados Unidos actuar no solamente con leyes internas que sancionan el contrabando de drogas, sino con las leyes que sancionan a organizaciones terroristas. Esto es un cambio de ciento ochenta grados ya que ahora, de acuerdo a su legislación, pueden actuar en territorio extranjero para evitar que las organizaciones terroristas amenacen la seguridad nacional de los Estados Unidos. Además, ahora tienen más herramientas legales para confiscar los activos financieros de estas organizaciones y de quienes colaboren con ellas.
Sin embargo, el cambio que más afecta a la nueva élite política de México, es que ahora el gobierno de los Estados Unidos está buscando castigar a quienes, desde su posición como gobernantes, deberían de evitar la producción y tráfico de drogas desde México y otros países en el hemisferio hacia los Estados Unidos.
Desde hace muchas décadas, en muchos sectores de los Estados Unidos, la élite política de nuestro país ha sido acusada de vincularse, de muchas maneras, a las organizaciones del crimen organizado. Si esto fue cierto durante esa época y desde los Estados Unidos se les había permitido continuar haciéndolo para, a manera de hipótesis, mantener la gobernabilidad en nuestro país, ya que somos su primer socio comercial y si no hay condiciones propicias para que empresarios norteamericanos inviertan en México y que aquí se produzcan los bienes que exportamos a los Estados Unidos a precios más competitivos, principalmente debido a los costos diferenciados de la mano de obra.
Si esta hipótesis o alguna otra fueron válidas en su momento, ahora ya no lo son. El escenario cambió durante la última década con la introducción a gran escala del fentanilo a los Estados Unidos por parte de las organizaciones criminales en México y, como acusa el gobierno de los Estados Unidos, de quienes están encargados de combatirlas pero no lo hacen, de acuerdo a la versión de los fiscales de los Estados Unidos, porque están coludidos con los líderes de las organizaciones criminales y eso los convierte, si esto fuera cierto, en co conspiradores de los cárteles de la droga, definidos ahora como organizaciones terroristas, para que el fentanilo, un arma de destrucción masiva, llegue a los Estados Unidos y provoque la muerte de cien mil norteamericanos al año por sobredosis.
¿Es conveniente para el gobierno mexicano doblar la apuesta con un discurso como el de hace unos días, con una carta como la que publicó el expresidente López Obrador, dirigiéndose al presidente de los Estados Unidos en términos que, por decir lo menos, no son diplomáticos? Creo que, en el lenguaje de Trump, nuestro país no tiene "las cartas" para jugar este juego de "vencidas" pero claramente esa no es la valoración de la élite que nos gobierna.
Tal vez desde el gobierno mexicano se sientan cómodos hablándole a su base, pero que pasará si el gobierno de los Estados Unidos, por instrucción de su Presidente, también dobla la apuesta presionando con aranceles la renegociación del tratado de libre comercio, o con una segunda acusación en contra de más altos funcionarios en México, o con un ataque de precisión, a distancia, sin personal norteamericano en el terreno, pero que termine con la muerte de un líder de alguna organización criminal en circunstancias sin aclarar a la opinión pública, o que equipos de caza recompensas, de mercenarios, traten de secuestrar en México y entregar en Estados Unidos a alguno de los miembros de la élite gobernante acusados de colaborar con los cárteles de la droga.
X: @jesusmenav