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Trump: De promotor a freno de la democracia en Venezuela

El reporte Oppenheimer

ANDR?S OPPENHEIMER

Si quedaba alguna duda de que el presidente Donald Trump está postergando lo más posible el regreso de la democracia a Venezuela, ya no la hay. El propio mandatario acaba de decir que es "demasiado pronto" para ponerle fecha a unas elecciones libres allí.

¿Demasiado pronto? Ya pasaron diez meses desde la captura del exdictador Nicolás Maduro en Venezuela y ni siquiera hay una fecha para el nombramiento de nuevas autoridades electorales, renovar el Tribunal Supremo o levantar las proscripciones a líderes opositores.

Tal como lo viene haciendo desde el día en que cayó Maduro, cada vez que se le pregunta a Trump por la democracia en Venezuela, desvía la conversación hacia el petróleo.

En su entrevista con la revista Time del 28 de septiembre, Trump se ufanó repetidamente del petróleo que Estados Unidos está extrayendo de Venezuela, diciendo que "estamos sacando una tremenda cantidad de petróleo de allí".

Pero cuando en la entrevista le preguntaron cuándo habrá elecciones libres, tiró un balde de agua fría. Dijo que "eso está muy crudo" y que "la situación es demasiado reciente, creo que es demasiado pronto".

Y agregó: "Exxon, Chevron y todas las grandes petroleras están entrando en escena. Nosotros estamos ganando mucho dinero, pero Venezuela también". Lo cierto es que ni la Casa Blanca ni el régimen de Rodríguez han dado a conocer datos precisos sobre cuánto dinero ha regresado a Venezuela ni a dónde han ido a parar esos fondos.

Para ser justos, Trump tenía razón al decir, tras la captura de Maduro, que Venezuela no estaba en condiciones de ir a las urnas de la noche a la mañana. Pero eso suena como un argumento cada vez más hueco cuando ni siquiera hay un calendario escalonado con una fecha fija para las elecciones.

El gobierno de Trump diseñó un plan de tres pasos para la reconstrucción de Venezuela: primero, restablecer la seguridad; segundo, levantar la economía; y recién al final, realizar elecciones.

Brian Naranjo, un exfuncionario del Departamento de Estado que pasó varios años en Venezuela y escribe un reporte diario sobre el país, me dijo que el gobierno de Trump "está haciendo las cosas al revés".

"Primero hay que fijar una fecha para las elecciones, y después crear una hoja de ruta para llegar allí", me explicó Naranjo. "En ese trayecto, Estados Unidos podría usar sus inversiones y el levantamiento de sanciones como palancas para exigir cambios democráticos".

El riesgo de abrir la llave a las inversiones y quitar sanciones sin haber fijado una fecha para los comicios es que le permitirá al régimen de Rodríguez atornillarse en el poder, me dijo Naranjo.

En la Casa Blanca responden que Venezuela ya ha puesto en marcha el camino a la democracia, al abrir un diálogo con la expresidenta de la Asamblea Nacional, Dinorah Figueras, para entre otras cosas cambiar el Tribunal Supremo de Justicia y levantar la censura a los medios digitales.

Pero ese diálogo respaldado por Trump dejó por fuera a María Corina Machado, que según todas las encuestas es la figura política más popular en Venezuela y cuyo movimiento ganó las elecciones que Maduro robó en 2024.

Además de excluir a la principal fuerza opositora, el "diálogo" apoyado por Washington está avanzando a cuentagotas. Recién ahora un comité de juristas está comenzando a revisar las credenciales de los candidatos al Tribunal Supremo.

"El riesgo de seguir postergando las elecciones es que Rodríguez se va a consolidar en el poder", me dijo Naranjo. "Los chavistas son expertos en entrar en procesos de diálogo para ganar tiempo, y después no cumplir absolutamente nada".

Así es. El régimen venezolano está apostando a patear las elecciones para el 2028, 2029 o 2030. Para entonces, Trump ya no estará en la Casa Blanca, la economía venezolana se habrá recuperado, y el régimen de Rodríguez podrá armar una elección a su medida para quedarse en el poder indefinidamente.

El gran peligro es que Washington, con la excusa de estabilizar a Venezuela, termine estabilizado a un "Madurismo sin Maduro". La verdadera pregunta que hay que hacerse hoy no es si es "demasiado pronto" para fijar una fecha electoral en Venezuela, sino si ya no es demasiado tarde.

Escrito en: Trump, Venezuela, fecha, elecciones

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