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Acueducto divide a Sonora

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EL SIGLO DE DURANGO, 🕚
Acueducto divide a Sonora

En Sonora se vive desde hace dos años un áspero enfrentamiento entre dos sectores poderosos: los agricultores del Valle del Yaqui y el Gobierno Estatal que encabeza el panista Guillermo Padrés Elías.

El conflicto se originó con la construcción de un acueducto de 135 kilómetros de longitud que derivará anualmente unos 75 millones de metros cúbicos desde la majestuosa presa Plutarco Elías Calles, mejor conocida como "El Novillo", hasta la ciudad de Hermosillo.

La obra hidráulica resolverá la escasez crónica de agua potable que sufren los hermosillenses desde hace más de veinte años, pero los productores del sur están furiosos porque aseguran que tendrán que reducir el área de siembras y por ende sus ingresos se reducirán sustancialmente.

La construcción la encabeza el Gobierno Estatal bajo la supervisión de la Comisión Nacional del Agua, cuyos técnicos rechazan tajantemente dichas versiones porque aseguran que los flujos que llevarán a Hermosillo corresponden a derechos de agua comprados a productores de Granados y otras poblaciones del noreste de la entidad.

Esta semana el presidente Felipe Calderón viajó a Hermosillo para supervisar las obras del acueducto lo que encendió los ánimos en plena campaña electoral luego de lanzar un inusual espaldarazo para el gobernador Guillermo Padrés que a querer o no ayudará a los candidatos de Acción Nacional.

"El acueducto es de vida o muerte para el futuro de Hermosillo", sentenció Calderón al tiempo de precisar que "dejar a una ciudad de casi un millón de habitantes es verdaderamente, no solo un absurdo, sino una irresponsabilidad".

Calderón dejó en claro que quiere concluir esta obra antes que el posible triunfo de Enrique Peña Nieto detenga o alargue la terminación del proyecto. Obviamente la medalla se la quiere colgar el actual presidente previo a su salida de Los Pinos, el próximo primero de diciembre.

Pero todavía la obra tendrá que pasar algunos obstáculos legales incluyendo un posible fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre la demanda interpuesta por los productores del Valle del Yaqui, quienes han formado un grupo compacto en donde destacan apellidos de mucho peso político y económico.

El meollo del asunto estriba en su negativa terca e inflexible compartir una presa que se construyó para albergar una hidroeléctrica y para almacenar agua para riego agrícola y no consumo humano. Las partes en pugna han cometido muchos errores y excesos. Los productores del Yaqui mantienen una postura insensible mientras que el gobierno de Sonora ha impuesto su ley sin hacer mucho caso a sus protestas.

Pareciera que el síndrome del 76 se repite aunque en circunstancias distintas. En aquel entonces los agricultores se negaron a negociar y terminaron perdiendo todas sus tierras. Ahora se les pide juicio y sensatez, pero responden con petulancia y soberbia.

Al estilo México, la obra del acueducto no ha se ha llevado a la perfección, ha habido deficiencias y anomalías que han quedado consignadas en el estudio que realizó la Auditoría Superior de la Federación y en una investigación que llevó a cabo el Grupo Plural de senadores.

Pero se trata de un proyecto técnico viable que vendrá a dar nueva vida a una importante ciudad del noroeste de México. El acueducto se contempló desde los gobiernos de Rodolfo Félix Valdés y Manlio Fabio Beltrones, pero no pudo concretarse por falta de recursos.

Por todo lo anterior resulta meritorio que el presidente Calderón respalde al gobernador Padrés y a los hermosillenses en esta obra apremiante y de alto valor humano.

El mandatario no se anduvo con medias tintas al puntualizar que "quien no pueda comprender esta realidad elemental está fuera de cualquier sentido lógico y ético".

En medio de tanta tibieza y perversidad entre los políticos, vale la pena reconocer el arrojo de un presidente mexicano que no escatima en sacar adelante un proyecto de beneficio ciudadano con todo y las reacciones que acarreará su postura entre los grupos de poder del Valle del Yaqui y sus testaferros.

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