Editoriales
MAR GRECIA OLIVA GUERRERO
lun 28 sep 2015, 1:49pm 4 de 7

Cinco años de una UJED sin autonomía

@mar_grecia


Ágora Ciudadana

"En memoria del maestro Alberto Terrones, la maestra Guadalupe Flores y el abogado Eduardo Bravo Campos".

Hoy se cumplen 5 años del nefasto día en que el entonces Diputado Benítez Ojeda

encabezara la estocada que todos los legisladores locales del PRI, del Verde y del PANAL

emprendieran contra la Universidad Juárez del Estado de Durango al violar desde el

congreso flagrantemente su autonomía universitaria.

Es preciso recordar que al tiempo que se presentaba la iniciativa para cambiar la Ley

Orgánica de mi Alma Mater EN PLENO PROCESO ELECTORAL, un grupo de la FEUD

perfectamente identificado llegó encapuchado al estilo del Ku klux klan al edificio central,

fortalecidos por granaderos y policías vestidos de civil a tomar las instalaciones y a

desalojarlas, sacando a empujones y bajo la intimidación de las armas a las entonces

autoridades universitarias.

Comandados por el mal ejemplo de Jesús Cabrales, – ahora premiado con el cargo director

de los COBAED en el estado- los de la FEUD se dirigieron más tarde al congreso local

desencadenando una trifulca contra sus propios catedráticos y compañeros, tan sólo porque

el mal líder universitario los condujo con desinformación y promesas que la gran mayoría

de ellos jamás vieron cumplirse. Existe una imagen elocuente del momento donde el

pseudo dirigente de la FEUD fue amagado por un administrativo de la universidad en el

momento que lanzaba manotazos contra sus profesores en la máxima tribuna del Estado.

Ésta imagen dio la vuelta al país y exhibió a nuestra UJED por lo peor que teníamos

mostrándonos como universidad de quinto patio cuando no lo éramos; cuando en ese

entonces nos encontrábamos entre las mejores 10 universidades públicas del país y cuando

la comunidad de la UJED gozaba del 98% de la aprobación de la sociedad civil.

Una rectora ilegítima fue nombrada por el congreso con el visto bueno del gobernador en

medio de la madrugada, puesto que el cochinero que esto implicaba no les permitió hacerlo

en ningún recinto universitario a la luz del día. Posteriormente, el gobierno reconoció que

había existido una clara violación a la autonomía y fingió restituirla concediendo a un

consejo universitario amañado la posibilidad de nombrar un nuevo rector. En aquel día, se

propuso una terna para ser votada frente a un consejo sin quórum integrado más por

estudiantes acarreados que por consejeros y más por oficinistas enviados exprofeso que por

verdaderos universitarios (incluso se solicitó al IFAI la lista de asistentes a esa sesión de

consejo reiteradamente y las autoridades ilegítimas de la UJED prefirieron pagar multas

antes que transparentar dicha información), en una tarde negra donde la ilegalidad se

consumó a puerta cerrada, al mismo tiempo que, por otro lado, en la plaza IV Centenario

se congregaban más de 5,000 universitarios que exigían que el proceso electoral en curso

continuara y que la autonomía fuera respetada. Así, mientras un grupo de universitarios

presenciaban la faramalla en que dos de los integrantes de la terna declinaban

anodinamente a favor de Luis Tomás Castro en el consejo de la encerrona resguardada por

granaderos dentro del edificio central – que más tarde transformaran los golpistas en una

borrachera y comilona que le costó la mano y parte del brazo a la escultura de Francisco

Zarco que resguarda el auditorio universitario- afuera otro grupo de universitarios

protestaba pacífica pero intensamente por un derecho de raigambre constitucional que tiene

su justificación en la importancia social, científica y cultural de la universidad.

El resto es historia: La saña de un grupo político en el poder contra el Rector Calderón

Luján pudo más que el sostenimiento de la legalidad y que el amor que los participantes en

el golpe dijeron sentir por nuestra máxima casa de estudios. Muchos compañeros

estudiantes que participaron en el bando de la FEUD hoy se muestran públicamente

arrepentidos de haber solapado sin saberlo lo que hoy padece nuestra universidad. También

muchos catedráticos y universitarios que arrastrados por la ambición o la amistad con los

cabecillas del movimiento de violación hoy se sienten utilizados y la gran mayoría fue

‘sacada de la jugada’, así mismo, el diputado que fue utilizado para promover el ilegal

cambio a la ley orgánica.

El resto trata de no pronunciarse al respecto y muchos de ellos – hay que decirlo- tratan de

‘echarle ganas’ para que la universidad salga adelante a pesar de que la autonomía en la

UJED resplandece por su ausencia y se refleja en cada maestro improvisado que entra por

recomendación y no por concurso; en cada porrito de aquel entonces que hoy simula dar

clases y cobra como catedrático. La falta de autonomía se nota cuando de estar entre las 10

mejores, hoy seguimos estando entre las 3 peores universidades del país. No ser autónomos

se refleja cuándo hay profesores y alumnos que promueven año con año desde la

universidad, con los autobuses de la misma, viajes al cerro del cubilete para asistir a

ceremonias confesionales y se resiente cuando se busca suprimir los programas en vivo de

radio UJED por miedo a que se digan cosas ‘incómodas’ al aire o cuando te censuran las

entrevistas en el canal de TV universitario. Nos falta la autonomía cuando los maestros

tienen miedo de hablar mal del PRI o del gobierno o de controvertir la existencia o

inexistencia de una u otra fe en el aula dónde debería de existir sí o sí la libertad de cátedra.

A 5 años de no tener autonomía, muchas heridas han cicatrizado para bien, pero el mal

sigue latente. La cepa universitaria se renueva y es momento de sembrar en esos nuevos

defensores de la UJED la noción histórica de que nuestra Alma Mater ha pasado por

muchas convulsiones cuyas consecuencias sólo podrán revertirse con el trabajo de todos.

Urge que se restituya la autonomía, permitiendo que más allá de los credos, las

convicciones políticas o los intereses personales, la Universidad pueda volver a ser la

fuente de la que emanen los mejores profesionales éticos de nuestro estado y de nuestro

país, con la conciencia crítica que les impida permanecer en las aulas para tan sólo obtener

un título universitario, sino que los conmueva a contribuir al bienestar progresista de los

duranguenses, con humanismo y responsabilidad de cara al futuro. Nuestra amada

universidad no puede permitirse seguir imprimiendo estudiantes reciclados, sin conciencia

propia de la realidad que enfrentarán inexorablemente al concluir sus estudios. LA UJED

necesita volver a ser una de las 10 mejores universidades del país y para eso se necesitan

mejores administrativos, mejores estudiantes y mejores maestros y para todo ello, es

imprescindible la autonomía.

A DEBATE.- ¿Hasta cuándo sobrevivirá la UJED pública y laica sin ella?

CONVOCATORIA.- El 2 de octubre el Frente Universitario en Defensa de la Autonomía

organizará una protesta cultural muy oportuna. Los esperamos a las 11 am en el auditorio

de la Librería Ochoa en Dolores del Río esq. con 5 de Febrero.

Twitter: @mar_grecia

@mar_grecia
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