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Gildardo Contreras Palacios
dom 2 abr 2017, 3:00pm 3 de 3

Origen y ubicación de aquel primitivo Torreón

"…En mil ochocientos cincuenta, L. Zuloaga… en una de sus primeras providencias ordenó construir una cuadra, la cual se levantó en cuatro muros, de cien varas por lado, y una sola puerta de entrada por el lado Oriente. En la esquina sureste de la cuadra se construyó un Torreón, desde cuya altura se vigilaban los alrededores…".


Sobre la polémica que se ha suscitado recientemente en esta ciudad de Torreón, sobre el retiro del artístico monumento del Torreón, situado sobre la "que en vida llevó el nombre de Plaza Cívica", cuya construcción se realizó en el año de 1974, con el propósito de hacer remembranza de aquel primitivo Torreón que en dicho sector se edificó hacia principios de la década de los años cincuenta del siglo XIX, y del cual se originó el nombre de esta ciudad. Sobre el particular, deseamos hacer algunos comentarios.

Eduardo Guerra en su Historia de Torreón, y como fuente más confiable para situar la ubicación del Torreón, primitivo, nos dice al respecto: "… En la actualidad (1932), puede verse todavía algunos restos de los cimientos de piedra, sobre los cuales estuvieron los muros del antiguo Torreón, la casa primitiva y la cuadra, en la parte occidental de la Paloma Azul, que hoy forma el Barrio Nuevo, precisamente en la callejuela donde se encuentra una pequeña tienda llamada "El Cambio del Nazas", hasta aquí las palabras del señor Guerra.

El barrio al que hace mención el señor Guerra en 1932, se situaba en el sector comprendido hoy en día, de Norte a Sur, entre los Bulevares Independencia y Constitución, y de oriente a poniente, entre la calle Acuña y la Múzquiz, sector hoy conocido como la Colonia Ana. De acuerdo a la crónica del doctor Terán Lira, para 1937 todos los habitantes del barrio de "La Paloma Azul" (Barrio Nuevo, Colonia Ana), cuando traían agua los tajos, que eran lo que hoy son los bulevares Independencia y Constitución, quedaban hasta cierto punto aislados y para poder dirigirse a otros puntos de la población tenían que rodear y cruzar por los puentes de la Calle Múzquiz o hasta los de la Calle Rodríguez, por lo que el alcalde de ese tiempo, Manuel Mijares Valdés, ordenó construir pequeños puentes peatonales en algunas calles intermedias, los cuales se inauguraron el 16 de septiembre de ese año de 1937. La colonia Moderna, situada al norte del bulevar Constitución, fue de posterior creación.

Ahora bien una vez situados en el mapa de Torreón, de acuerdo a nuestras investigaciones, me remito al testimonio del señor Guerra, que es el más antiguo que sobre el particular existe, para conocer, el tipo de construcción primitiva que incluyó la construcción del Torreón primitivo que allí existió "…En mil ochocientos cincuenta, Leonardo Zuloaga empezó a planear e inició los trabajos preliminares de la presa primitiva… una de sus primeras providencias fue ordenar… construir una cuadra, la cual se levantó en cuatro muros, de cien varas por lado, y una sola puerta de entrada por el lado Oriente. En la esquina sureste de la cuadra se construyó un torreón, desde cuya altura se vigilaban los alrededores…". Con los datos anteriores, podemos fincar la hipótesis de que la citada construcción de cuyos cimientos vio el señor Guerra, debió estar situada en el sector que hoy es la contra esquina sureste de lo que fue la Plaza Cívica, recientísimamente destruida ante la inclemencia de la picota de la modernidad; cuadra comprendida entre el bulevar Constitución por el norte, la privada España por el sur, la calle J. Antonio de la Fuente por el Oriente y la calle Ramos Arizpe por el poniente, callecita Pedro de Gante de por medio. Es el punto que más se asemeja a la descripción del señor Guerra. La peculiar elevación de las viviendas allí existentes, respecto al nivel del terreno circundante, nos hace suponer que fueron edificadas sobre un terreno más alto en referencia a las cuadras anexas, y más notorio aún que la misma Plaza Cívica, la cual realmente estaba situada en lo que fue el lecho del canal del Coyote, incluyendo el Torreón Simbólico que allí existió. Por lo tanto la cuadra primitiva con su Torreón, por su cercanía con el cauce del río Nazas, claro que fue construida en una porción de terreno más elevada que el circundante para evitar los efectos de alguna posible inundación. Consideración que al final de cuentas no resultó suficiente para ello y su destrucción se dio por una gran avenida del río en el año de 1868.

Sin embargo, surge la interrogante de cómo pudo haber sido aquella primera construcción que Zuloaga levantó en aquel incipiente rancho y de la que Guerra solo conoció los cimientos. A principios de la década de los años noventa, del siglo pasado, cuando preparaba el material que utilizaría en mi trabajo "Antecedentes a la Fundación del Torreón", obra publicada en 1992, me avoqué a localizar algún lugar que se asemejara a la escueta descripción que Eduardo Guerra hizo de la finca que edificó Zuloaga. Y creo que la respuesta la encontré en la antigua ex hacienda de Santa Isabel, lugar situado a un lado de la carretera Parras-Paila, a una distancia de cuatro kilómetros hacia el norte de San Lorenzo de Parras. Dicho lugar fue el escenario de aquella memorable batalla del 1 de marzo de 1866, entre las fuerzas republicanas bajo el mando del general Andrés S. Viesca y las imperialistas franco-mexicanas del comandante De Brian.

En dicho sitio Manuel Ybarra, propietario de la hacienda de San Lorenzo de Parras, que incluía la también hacienda de Santa Isabel, a la que hemos hecho referencia, siguiendo el diseño de construcción de los antiguos presidios del México norteño, mandó levantar en el primer tercio del siglo XIX, un cuadro con medidas similares al mencionado por el señor Guerra, con una puerta hacia el oriente y en este caso dos torreones vigías, situados uno en la esquina sureste y el otro en la noroeste. En el tiempo que realicé la investigación de campo en Santa Isabel ya sólo existía el de la esquina noroeste y era conocido por los lugareños como "el torreón". Era una construcción en ruinas, cuya destrucción hoy en día se ha agravado y se ha hecho más notoria. Con base en aquella construcción y de lo que pudimos captar de ella, tratamos de reconstruir el sitio que debió ser muy semejante al que Zuloaga levantó en lo que sería el Torreón.

Para empezar, el cuadro era totalmente de adobe a no ser por sus cimientos que eran de "piedra de rostro", obtenida de los cerros cercanos, la barda circundante del cuadro era de cuatro a cinco metros de altura con un torreón situado en la esquina sureste, cuya orientación estaba dirigida hacia el gran llano por donde solían merodear los "barbaros" por el rumbo de Matamoros y Viesca. El cubo que ocupaba el torreón era de aproximadamente tres metros por lado por seis de alto, sobresalía hacia afuera como dos metros y medio y hacia arriba como un metro del nivel que guardaba el resto de la barda; esto para tener mayor visibilidad sobre la misma construcción. La parte superior del torreón, sólo era accesible por el interior del cuadro y se hacía por medio de escalas de palo, que se levantaban cuando los defensores habían alcanzado la parte superior del mismo. La torre, tenía troneras en sus cuatro costados (3 por lado), por donde sacaban las armas los defensores. No tenía ni almenas ni adornos que se le pareciesen, era una simple construcción "de adobe pelón, sin enjarrar" en forma de cubo. La base del torreón se utilizaba para guardar las armas con las que contaban los lugareños para su defensa.

En el interior de la finca estaban situadas las habitaciones del administrador y de algunos de los trabajadores; había otros cuartos que se utilizaban como bodegas para guardar las semillas que servirían para la siembra y los granos y el algodón cosechados. Existía un área habilitada como caballeriza y cochera y para el resguardo de los utensilios de labranza y no podía faltar también una pequeña capilla. En el centro había un amplio patio que se dedicaba para amonar el maíz, los manojos de trigo cosechados, para secar las vainas del frijol o bien para juntar el algodón cosechado. La puerta toral de la construcción estaba situada en su parte oriental y estaba provista con una puerta de madera muy gruesa, de dos hojas que se cerraban en su interior por grandes aldabas y resistentes trancas. En la parte exterior y pegadas a la parte sur de la construcción había una hilera de viviendas de uno o dos cuartos, en las que vivían el grueso de los trabajadores; y adjunto a ellas había corrales para guardar los hatos y ganado de cabras, borregos, caballos, y mulas principalmente. En caso de que existiese el peligro de un posible ataque de los bárbaros, todos los pobladores del rancho se refugiaban en el interior de la casa principal y de ser posible los animales también eran introducidos allí.

Después de la destrucción del primer Torreón en el año de 1868, la viuda de Zuloaga consideró necesario contar con un espacio similar al anterior y mandó construir una nueva edificación, con un torreón, ahora más al poniente y en lugar más seguro, cercano al cerrito de la Cruz, que constituyó el casco del rancho del Torreón, una porción en el extenso terreno de la hacienda del Coyote, lugar enclavado en el sector Alianza y que hoy conocemos como el museo del Torreoncito, sin que éste, conserve nada de su apariencia original, tal vez solo la forma. Se le retiraron el o los faroles que la adornaban y las placas que colocó allí Eduardo Guerra, en el año de 1932, en las que se mencionaba el nombre de los primeros compradores de lotes del primitivo fraccionamiento de Torreón, y al parecer solo existe una de ellas en el interior de la construcción, la otra simplemente "se la robaron". Se ha dicho mucho que de este segundo torreón, la ciudad tomó su nombre, pero, en realidad, Torreón tomó su nombre del primero de ellos, hecho por Zuloaga en 1850-51, y esta segunda construcción se hizo porque el lugar ameritaba tener un torreón, por su nombre mismo. Hasta aquí este breve comentario.

www.parrasylalaguna.com.

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FUENTES: Eduardo Guerra. Torreón su Origen y sus Fundadores. México. 1932.

Manuel Terán Lira. Historia de Torreón. Editorial Macondo. Tercera Edición. 1969.

Contreras Palacios Gildardo. Antecedentes a la Historia de Torreón. ENORME. 1992.

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