Editoriales
JULIO FAESLER
vie 5 ene 2018, 9:08am 3 de 7

Las primeras oteadas



El que 2017 haya terminado con una inflación considerablemente superior a la planeada sitúa a la actividad económica nacional en la necesidad de apretar el paso para vencer sus efectos. Si bien suele decir que la inflación estimula la economía ya que aviva la producción por la expectativa de mayor al consumo previsor de más alzas continuadas, puede ser, otra parte, un retardante de aquella al aplazar ventas a un mercado sobrevaluado ya fuera del alcance de los consumidores.

La inflación no ayuda al ahorro ni a la inversión por lo que no es, en último término un buen promotor de la economía. En el curso de la administración, que está por terminar su mandato, la inflación alcanzó casi el 7%. Resulta cuestionable si continuarla beneficiaría a la comunidad mexicana solo para favorecer a los productores que exportan. Otra posibilidad de aumentar las ventas al exterior está em la devaluación.

La interrogante sobre si México habrá de seguir contando con el TLCAN para colocar sus productos libres de impuestos de importación depende de las decisiones que se tomen en las tres capitales involucradas. Las posibles respuestas originan más especulación que la que realmente merecen. Desconectarnos de ese acuerdo regional implica un proceso complicado y largo en el curso del cual bien podría diseñarse una fórmula de efectos menos drásticos. De una manera u otra nuestro país podría seguir siendo miembro de alguna integración regional.

Las dudas que existen en México relativas a la desaparición del TLCAN son semejantes a las que a destiempo brotaron después de la curiosa decisión del BREXI. En el Reino Unido ya existan grupos que buscan rescatar algunas de las ventajas de las que gozaban bajo las preferencias establecidas en el mercado de la Comunidad Europea para las exportaciones británicas.

Hay, pues, relativa seguridad en México de que las exportaciones sigan gozando de preferencias dentro del mercado norteamericano ya sea por continuarse el TLVCAN peses a la oposivió ersonal del presidente Trump. Las alternativas son, al lado de continuar con el TLCAN, la de suscribir el TPP, ampliar la Alianza del Pacífico de la que somos miembros fundadores con Chile, Perú y Colombia y que está explorando posibilidades de extenderse a Asia. Nuestro país, si lo desea, será miembro de alguna asociación que le ofrezca facilidades de entrada. Serán sumamente útiles los numerosos tratados comerciales que lo largo de los últimos años hemos firmado sin haberlos aprovechado. En el más modesto de los casos sujetaríamos nuestro comercio exterior a las reglas de la OMC.

Si nuestro comercio exterior está relativamente bien protegido siendo o no parte de alguna organización regional, nada de lo anterior resuelve la debilidad que padece nuestro comercio exterior que nos genera un problemático déficit.

El remedio a la insuficiencia de nuestros intercambios que debieran ser el poderoso motor de desarrollo ha sido dicho y repetido tantas veces desde hace varias décadas.

Es urgente lograr el mayor contenido nacional posible con componentes que sean producidos por manos mexicanas. El que los componentes extranjeros sigan aportado altos porcentajes de lo que producimos y luego exportamos deja sin trabajo a millones de mexicanos que, pudiendo estar en las agroindustrias y fábricas, hoy siguen sin perspectivas reales para ganarse una vida digna.

El comentada baja de ventas de automóviles en el curso de 2017 señala otra faceta de lo que hay que atender de inmediato. La preeminente posición que ya tenemos entre los fabricantes de vehículos hace más urgente que nunca el que las decisiones en esa área sean tomadas por mexicanos atendiendo a intereses de la economía mexicana. Lo contrario es continuar con el esquema actual de total propiedad y decisión extranjera que no tiene porqué darle prioridad a los intereses de México.

Las primeras oteadas que damos al año 2018 nos confirman que está repleto de retos a los que aspiran a ocupar la silla presidencial de la República tendrán que resolver muchas veces en entrevistas relámpago. No podrán responder superficialmente. El tono y el texto de cada una de las respuestas serán anotados y procesados por analistas nacionales y observadores profesionales en el extranjero.

Las respuestas de los candidatos han de ser claras, realistas y practicables. De ellas dependerá a su vez el tono y seriedad de las respuestas que han de depositarse en las urnas a mediados de año.

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