Editoriales
JOSÉ SANTIAGO HEALY
vie 25 may 2018, 8:18am 6 de 7

AMLO no ha ganado la elección



Actitudes

Haya gustado o no, lo cierto es que el segundo debate de candidatos presidenciales acaparó esta semana la plena atención de ciudadanos y medios de comunicación del país.

Le llovieron críticas al evento y a los moderadores, pero en honor a la verdad quienes perdieron la oportunidad de lucirse y de atraer a más votantes fueron los cuatro protagonistas principales.

Según el Instituto Nacional Electoral, el debate realizado el pasado domingo en Tijuana registró una audiencia por televisión de 12.6 millones de televidentes, es decir 1.2 millones más al primer encuentro.

Es cierto, los moderadores se excedieron y las preguntas del público podrían haber sido mejores, pero por favor señores tampoco hay que ser tan criticones cuando estamos viendo por primera vez en la historia debates abiertos, interactivos y no acartonados.

En todo caso quienes por desidia no interactuaron con los electores seleccionados fueron los aspirantes a la Presidencia. Al menos dos de las preguntas venían acompañadas con vivencias personales que ni López Obrador, Anaya, Meade y tampoco Rodríguez, aprovecharon para acercarse a los ciudadanos.

En asuntos concretos como el comercio exterior, la seguridad fronteriza y los migrantes, esperábamos planes detallados y novedosos para resolver los graves problemas que afectan a la frontera norte de México.

En cambio buena parte de las respuestas se enfocaron en Donald Trump como si el presidente norteamericano fuera el culpable de los conflictos fronterizos.

Trump ha sido muy grosero con los mexicanos, además de racista y descortés, pero no es el responsable de que nuestro país haya expulsado millones de migrantes ni tampoco que no hemos logrado desarrollar una economía a la par de Canadá y Estados Unidos.

Buen número de connacionales se preguntan porqué el gobierno de Trump ha sido tan hostil contra México cuando los gobiernos se han entregado casi de cuerpo entero a los vecinos del norte.

Con el TLC permitimos que los norteamericanos invirtieran y desarrollaran libremente sus productos en suelo mexicano, además abrimos las puertas a empresas transnacionales, bancos y franquicias.

A pesar de tantas concesiones, nos pagan ahora con desprecios y agresiones. Seguro que muchos mexicanos simpatizan con AMLO en rechazo a las políticas pro estadounidense del PRI y el PAN de los años recientes.

Una vez pasado el segundo debate viene la recta final de las campañas presidenciales. Es difícil que el tercer debate programado para el martes 12 de junio en Mérida, Yucatán, logre cambiar las preferencias de los votantes.

Sin embargo, tampoco podemos afirmar que el resultado electoral ya está definido ante la ventaja amplia y hasta ahora sostenida por parte del representante de Morena, Andrés Manuel López Obrador.

En estos últimos cuarenta días pueden ocurrir asuntos inesperados que cambien el orden de las preferencias. O bien que uno de los candidatos emprenda acciones y propuestas espectaculares que modifiquen las simpatías del electorado.

Las encuestas no son infalibles, se equivocaron en Estados Unidos con el supuesto triunfo de Hillary Clinton, en Gran Bretaña con el aparente rechazo al Brexit, en Francia nadie imaginó que un político joven neoliberal formaría su propio partido para ganar un año después la elección presidencial.

Todo puede suceder en México el próximo primero de julio, es clave que se lleven a cabo comicios limpios, aseados y transparentes. Pero además que gane quien gane, tengamos en nuestro país un presidente de altura, acorde a los nuevos tiempos y a los grandes retos que se avecinan.

Al menos en el segundo debate no advertimos que alguno de los cuatro aspirantes tuviera los tamaños para ocupar la silla presidencial.

Esperemos que en las últimas semanas los candidatos crezcan en todos lo sentidos y que tengamos una lucha electoral de altura.

Ya basta de vagancias, agresiones y choteos. Los mexicanos queremos seriedad, preparación y calidad humana en el próximo presidente de la República.

En Veracruz es muy probable que en la elección a gobernador salga victorioso Cuitláhuac García de la coalición Morena-PT-PES sobre Miguel Ángel Yunes Márquez del PAN-PRD-Movimiento Ciudadano. Las razones: el efecto AMLO y el error del gobernador Yunes de imponer a su hijo como candidato.

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