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Toque el botón de la llave, escuche un sonido y aléjese del coche; una rutina que millones de conductores realizan cada día. Pero es en ese momento cuando los delincuentes pueden aprovechar la situación para dejar el coche vulnerable y facilitar así su robo.
Es lo que se conoce como inhibición de señal, “remote jamming” o ataque con inhibidor. Se trata de emplear un aparato que produzca interferencias en la frecuencia que utiliza el mando a distancia del vehículo.
Si el propietario pulsa el botón de activación de los seguros, la señal puede ser bloqueada antes de que llegue al vehículo. El conductor piensa que ha cerrado las puertas, pero siguen abiertas.
Así, los delincuentes pueden entrar sin romper cristales, ni forzar chapas, ni activar aparentemente la alarma, lo que les permite actuar con menos ruido y llamar menos la atención.
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¿Realmente pueden robarse el automóvil de esta manera?
La técnica existe y ha sido registrada por las autoridades y especialistas en seguridad del automóvil. Aunque el inhibidor, por sí solo, generalmente sólo impide que las puertas se cierren, puede ser el primer paso para un robo mayor.
Los delincuentes, al encontrar el vehículo con las puertas abiertas, pueden entrar en él, revisar documentación, conseguir datos del dueño e incluso preparar el coche para robarlo después.
Los responsables de robar un vehículo suelen requerir un paso adicional para poder arrancarlo, ya sea forzando el encendido, desactivando el inmovilizador, manipulando sus sistemas electrónicos o clonando la señal de una llave inteligente.
En México han decomisado inhibidores de señal, en el marco de investigaciones relacionadas con hurtos de vehículos. Estos aparatos también sirven para bloquear los GPS y que no puedan rastrear las unidades robadas.
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¿Cómo detectar una posible inhibición?
La señal de alerta más importante es que, al pulsar el botón, el vehículo no realice la confirmación habitual.
Dependiendo del modelo, el auto puede hacer sonar una bocina, prender luces, plegar los espejos o activar una alarma en el tablero. Si no ocurre esto, no debe entenderse que está concluido.
También se debe desconfiar si:
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El control tarda en responder o funciona solamente después de varios intentos.
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Las luces o el sonido de confirmación no se activan.
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Varias personas presentan problemas similares en el mismo estacionamiento.
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Hay personas dentro de otro vehículo observando a quienes llegan o se retiran.
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El control funciona normalmente al alejarse del lugar.
Una falla también puede deberse a que la batería del control está agotada o a una interferencia accidental, pero lo recomendable es no dejar el vehículo en ese punto hasta comprobar qué sucede.

La comprobación que puede evitar el robo
Una vez activados los seguros, el conductor debe aproximarse de nuevo y probar la apertura manual de cualquiera de las puertas.
Escuchar el sonido del control no es suficiente: es necesario observar las luces, confirmar el cierre de los espejos cuando corresponda y verificar físicamente que las puertas quedaron aseguradas.
Evita dejar objetos que atraigan a los delincuentes
Aunque el objetivo final pueda ser el robo del vehículo, los delincuentes también aprovechan para sustraer pertenencias dejadas en el interior de los vehículos.
Por ello se recomienda no dejar a la vista:
- Mochilas, bolsas o maletas.
- Computadoras y tabletas.
- Teléfonos celulares.
- Dinero o tarjetas bancarias.
- Identificaciones y documentos del vehículo.
- Controles de acceso a viviendas o cocheras.
Los objetos deben llevarse encima o ponerse en el maletero antes de llegar al destino, ya que guardarlos después de aparcar puede delatar a una persona que esté observando dónde los han colocado.
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¿Cómo evitar ser víctima?
El método más sencillo, sin embargo, es observar el automóvil y comprobar que realmente se cerró. El robo puede empezar sin vidrios rotos ni alarmas activadas: basta que el conductor confíe en que la orden que emite por su mando ha llegado bien.