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Katia Itzel García firmó ayer una de las páginas más relevantes del arbitraje mexicano al convertirse en la primera mujer del país en dirigir como árbitra central un partido de una Copa del Mundo varonil, un salto histórico que la coloca en un grupo mínimo de silbantes que han alcanzado ese nivel. Su designación para el Túnez vs Países Bajos, disputado en Kansas City, marcó el punto más alto de una trayectoria que ha crecido de forma sostenida en el ámbito nacional e internacional.
La mexicana, de 33 años, llegó a este partido después de haber participado ya en tres encuentros del torneo como cuarta árbitra: Países Bajos vs Japón, Inglaterra vs Croacia y Estados Unidos vs Australia, acumulando experiencia en la operación arbitral del Mundial 2026. Ese recorrido previo le permitió llegar con ritmo, solvencia y reconocimiento interno dentro del cuerpo arbitral.
Directo a los libros de historia
Su actuación como juez principal se desarrolló sin sobresaltos. García condujo el partido con orden, mantuvo control en las áreas sensibles y administró el ritmo competitivo con la firmeza que exige un duelo de fase de grupos. Además, llamó la atención su uniforme negro con detalles en verde, blanco y rojo, permitido por la FIFA para árbitros de países anfitriones, un guiño simbólico que se volvió tema de conversación entre aficionados.
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La designación también la colocó en un espacio reservado para muy pocas mujeres en la historia del torneo. Antes de ella, solo Stéphanie Frappart, Salima Mukasanga y Yoshimi Yamashita habían dirigido como centrales en un Mundial varonil, todas en Qatar 2022. En 2026, la estadounidense Tori Penso se sumó a esa lista, y ahora García se convierte en la primera latinoamericana en hacerlo.
Un arduo camino hasta el reconocimiento
Su camino no es improvisado. Egresada de la UNAM, inició en el arbitraje en 2015 y escaló rápidamente hasta consolidarse en Liga MX y torneos internacionales, incluyendo la Copa Oro masculina, el Mundial Femenil 2023 y los Juegos Olímpicos de París 2024. Ese historial fue clave para que la FIFA la considerara lista para un rol central en la máxima competencia.
Ayer, con el silbatazo inicial en Kansas City, Katia Itzel García no solo dirigió un partido: rompió una frontera histórica para el arbitraje mexicano y latinoamericano, abriendo un espacio que hasta ahora ninguna mujer de la región había ocupado. Un logro que trasciende y que quedará como referencia obligada en la evolución del arbitraje mundial.
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