Foto: Rolling Stones
Este 7 de noviembre se cumplen 35 años de uno de los momentos más impactantes en la historia del deporte. En 1991, Earvin 'Magic' Johnson sorprendió al mundo al anunciar que había dado positivo al Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y que se retiraba de manera inmediata de la NBA, una noticia que trascendió las duelas y se convirtió en un parteaguas social.
La revelación llegó cuando Johnson seguía siendo una de las máximas figuras del baloncesto. Al momento de su retiro era líder histórico de asistencias de la NBA con 9,981, había conquistado cinco campeonatos con Los Angeles Lakers, ganado tres premios al Jugador Más Valioso y acumulado once selecciones al Juego de Estrellas. En la campaña 1990/91 promedió 19.4 puntos, 12.5 asistencias y 7 rebotes por encuentro.
El impacto durante la época
El impacto fue inmediato porque ocurrió en una época marcada por la desinformación y el miedo alrededor del VIH. Johnson anunció que no padecía sida, sino que era portador del virus, además de comprometerse a trabajar en campañas de concientización y educación sobre sexo seguro y prevención.
Su caso derribó prejuicios profundamente arraigados. En Estados Unidos persistía la idea de que el VIH afectaba únicamente a determinados grupos sociales, por lo que la declaración de una superestrella afroamericana, heterosexual y en plenitud física obligó a replantear la conversación pública sobre la enfermedad.
Johnson volvió más fuerte que nunca
Lejos de desaparecer del escenario deportivo, Johnson regresó para disputar el Juego de Estrellas de 1992, donde fue nombrado MVP, y posteriormente formó parte del legendario 'Dream Team' que conquistó la medalla de oro olímpica en Barcelona. Años después también protagonizó un breve retorno con los Lakers.
Tres décadas y media después, Magic continúa siendo un símbolo de resiliencia y de la evolución médica frente al VIH. Su decisión de hablar abiertamente ayudó a reducir el estigma, impulsó campañas de información y mostró que un diagnóstico ya no equivalía necesariamente a una sentencia de muerte. Lo que comenzó como una conferencia de prensa deportiva terminó convirtiéndose en uno de los mensajes de salud pública más influyentes del final del siglo XX.