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Desde fallas hasta acoso laboral: esto se sabe sobre las bibliotecas municipales

El Siglo de Durango documentó carencias de servicios, falta de mantenimiento, materiales insuficientes y denuncias laborales en las bibliotecas municipales.

Desde fallas hasta acoso laboral: esto se sabe sobre las bibliotecas municipales

Desde fallas hasta acoso laboral: esto se sabe sobre las bibliotecas municipales

DANIELA ALMAGUER

El posible cierre de bibliotecas municipales de Durango mantiene en incertidumbre a sus trabajadores, luego de que Giovanni Rosso Güereca, director del Instituto Municipal para el Desarrollo Humano y Valores (INDEHVAL), informara sobre la medida sin que, hasta ahora, exista claridad sobre el destino de los espacios involucrados.

Durante recorridos por las bibliotecas y entrevistas con usuarios, El Siglo de Durango documentó condiciones de operación que contrastan con el argumento de los gastos que representa mantenerlas abiertas.

Los testimonios dan cuenta de inmuebles sin mantenimiento suficiente, carencias de servicios, materiales adquiridos con recursos del propio personal y actividades que continúan pese a la falta de apoyos.

A ello se suman denuncias de presiones laborales y el antecedente de un intento de cierre que, de acuerdo con trabajadores, se planteó desde el año pasado y se detuvo después de que manifestaran su inconformidad ante el Cabildo.

Bibliotecas en la mira

Las bibliotecas municipales en riesgo son la Biblioteca Bicentenario de la Independencia (Col. PRI / Fracc.), Biblioteca Francisco Montoya de la Cruz (poblado El Nayar, Dgo.), Biblioteca Adolfo López Mateos (Col. Adolfo López Mateos), Biblioteca Rosas del Tepeyac (Col. Rosas del Tepeyac), Biblioteca Anáhuac (Col. Anáhuac), Biblioteca José Vasconcelos (acervo fundacional e histórico de la red), Biblioteca Centenario de la Revolución (Col. San Carlos – Centro Hábitat), Biblioteca Héctor Palencia Alonso (Fracc. El Ciprés – Centro Comunitario) y Biblioteca Chapultepec (Col. Chapultepec)

Ya han cerrado dos

Aunque inicialmente se habló del cierre de tres bibliotecas, El Siglo de Durango corroboró que la Biblioteca Bicentenario de la Independencia, ubicada en la colonia PRI, volvió a instalar su acervo y permanece abierta después de que se preparara una visita de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas. Por ello, los cierres confirmados corresponden a dos espacios, la biblioteca del poblado Navacoyán y la de la colonia Gobernadores.

Inmuebles que no son propiedad municipal

Uno de los puntos identificados durante la investigación es que los inmuebles donde operan estas bibliotecas se encuentran bajo esquemas de comodato o corresponden a espacios donados por la comunidad. Por ello, no son necesariamente propiedades del municipio y su eventual cierre no implicaría que los edificios pasaran automáticamente a disposición de ellos.

Esta condición también abre preguntas sobre la justificación económica de la medida, particularmente en los casos donde no se pagan rentas y los gastos de operación son limitados o se cubren por otras vías.

Servicios: pagos y carencias

El mantenimiento, los sueldos, las rentas y los servicios forman parte de los gastos relacionados con la operación de una biblioteca. Sin embargo, los recorridos de este medio permitieron identificar diferencias entre los espacios.

En algunas bibliotecas, los servicios de agua y electricidad son absorbidos por el DIF, incluso llevan meses sin electricidad, situación que también les impide aprovechar una conexión gratuita a internet proporcionada por Bienestar. En ese mismo espacio, el suministro de agua se limita a aproximadamente dos horas durante la mañana.

Las condiciones evidencian que, antes de plantear el cierre como una solución económica, también resulta pertinente conocer cuánto cuesta realmente operar cada biblioteca, qué dependencias cubren sus servicios y qué recursos recibe cada una.

Mantenimiento con recursos del personal

La falta de mantenimiento es una de las coincidencias comunes de las bibliotecas. Las labores de limpieza y conservación recaen con frecuencia en el propio personal, que recibe cantidades limitadas de productos para mantener los espacios, especificamente tres productos de limpieza cada tres o hasta seis meses.

En algunos casos, los trabajadores recurren a sus propios recursos para resolver problemas que deberían atenderse mediante apoyos institucionales. Una de ellas, por ejemplo, enfrentó una plaga de roedores que fue atendida con dinero de sus propios sueldos.

El sueldo y los materiales

Los salarios constituyen uno de los principales gastos directos señalados, quienes perciben entre 300 y 350 pesos diarios. Según sus testimonios, anteriormente se desempeñaban como bibliotecarios y posteriormente fueron cambiados de categoría a auxiliares de bibliotecario.

A la par, las actividades cotidianas requieren materiales para tareas escolares, talleres y ejercicios de lectura. Los trabajadores afirman que, ante la falta de suministros institucionales, compran estos recursos con su propio dinero.

La operación de las bibliotecas, por tanto, no depende únicamente de mantener abierto un inmueble, también requiere personal, materiales y condiciones adecuadas para atender a sus usuarios.

Actividades que siguen en marcha

Pese a las carencias, las bibliotecas continúan recibiendo a niñas, niños, adolescentes y adultos. Las listas de visitas revisadas por El Siglo de Durango y los testimonios recabados dan cuenta de usuarios que acuden principalmente para realizar tareas escolares, recibir orientación y participar en talleres de manualidades.

También hay personas que mantienen una relación de años con estos espacios, a los que acudieron desde la infancia y que ahora forman parte de sus actividades cotidianas.

En una de estas bibliotecas, por ejemplo, una joven de alrededor de 20 años confirmó a este medio la asistencia de menores a quienes ella misma ayuda con sus tareas. Su experiencia también refleja el vínculo que puede construirse con una biblioteca más allá de la consulta de libros.

Estas actividades se sostienen, según los trabajadores, sin recibir suficientes materiales y después de años sin capacitación. Además, señalaron que los funcionarios municipales responsables del área no han acudido a algunos de estos espacios desde la administración anterior, por lo que cuestionan el conocimiento que tienen sobre sus condiciones cotidianas.

Denuncian presiones y acoso laboral

A la incertidumbre por los posibles cierres se suman señalamientos de amenazas y represalias contra trabajadores que proporcionen información sobre la situación de las bibliotecas. Los testimonios recabados refieren advertencias sobre posibles despidos, bajo el argumento de que el personal no estaría facultado para ofrecer información.

Los trabajadores sostienen que cuentan con experiencia, cursos y conocimientos adquiridos durante sus labores, pero temen que hablar públicamente sobre las condiciones de los espacios afecte su empleo. Por ese motivo, varias de las quejas fueron compartidas de manera anónima.

También denunciaron prácticas que consideran acoso laboral, como restricciones para acudir al baño y solicitudes constantes de informes fotográficos y evidencias de sus actividades. Algunos aseguraron que se les ha exigido enviar fotografías incluso durante hospitalizaciones.

Las visitas a escuelas cercanas, que forman parte de las acciones de fomento a la lectura, también deben documentarse mediante reportes sobre el tiempo dedicado a estas actividades.

En este contexto, los trabajadores señalaron que el sindicato al que pertenecen algunos de ellos no ha intervenido públicamente para respaldar sus demandas, como una muestra de respaldo al municipio.

Futuro todavía sin claridad

La situación de las bibliotecas municipales permanece sin una definición pública suficiente. Mientras los trabajadores continúan con sus actividades, persisten las dudas sobre cuáles espacios podrían cerrar, qué ocurrirá con el personal y cómo se sustenta económicamente la decisión.

De acuerdo con los testimonios, el tema ya se había planteado un año antes y se detuvo después de las protestas ante el Cabildo. Ahora, la posibilidad vuelve a generar preocupación entre quienes trabajan en estos espacios y entre los usuarios que encuentran ahí apoyo escolar, actividades culturales y acceso a la lectura.

Se esperaba una reunión entre Giovanni Rosso Güereca y los bibliotecarios, anunciada como una capacitación, pese a que los trabajadores aseguran llevar años sin recibir formación de este tipo.

Escrito en: FALLAS BIBLIOTECA DURANGO bibliotecas municipales capital Biblioteca, bibliotecas, trabajadores, espacios

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