(Canva, archivo)
Después del operativo del 22 de febrero de 2026, en el que el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) falleció tras ser herido de gravedad, las Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano se han visto bajo el ojo público una vez más; tanto fue el revuelo del caso que The Associated Press obtuvo acceso a la rutina de entrenamiento brutal de uno de los equipos de élite de las fuerzas armadas.
Los murciélagos
Este equipo de élite conformado por 2 mil cuerpos tiene como nombre “Los Murciélagos”, debido a que el escudo del grupo consiste en un par de alas de murciélago encima de un mapa de México en tonos negros y dorados, encerrados en un círculo con la leyenda “Fuerza Especial de Reacción”.
La característica más notoria es su sistema de anonimato, ya que, a diferencia de otras agrupaciones de las fuerzas armadas, ellos no cuentan con insignias en las que revelan su rango y apellidos; en cambio, usan un esquema propio donde eligen un nombre y un número de identificación interno, cuyos protocolos son estrictamente respetados siempre que se encuentren en servicio de la unidad.
El propósito de este sistema es el de proteger a los integrantes y a sus familias, debido a los riesgos a los que se exponen en operativos contra grupos del crimen organizado.
Otro motivo del apodo que obtuvieron dentro del ejército se debe a que su entrenamiento y sus funciones se llevan a cabo en la noche, donde las operaciones de rescate de rehenes, infiltraciones, misiones de reconocimiento táctico y ataques directos contra grupos criminales son más fáciles de realizar debido a la oscuridad y su carácter discreto.
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Rutinas de entrenamiento
Antes de comenzar con el entrenamiento, el equipo acostumbra a realizar un ritual en la cima de Iztaccíhuatl, en un pequeño nicho de rocas llamado “La Joya”.En dicho lugar, el sargento enuncia en voz alta una oración en honor a “La mujer dormida”, para que el resto del equipo la repita a todo pulmón.
Una vez concluido el ritual, se realiza un listado en piedra, en el que se anuncia a los 35 soldados que participarán en la caminata diaria, junto al escudo del equipo, el lema “Todo por México” y más oraciones tradicionales de la agrupación.
Antes de comenzar, se instalan en un campamento improvisado, donde se verán provistos de tiendas de campaña con sus sacos para dormir, agua, mochilas con cargamento de hasta 25 kilogramos de peso y alimentos, para después formarse en una línea y recibir sus raciones.
Mientras comen, un integrante carga un banderín de la formación, cuya asta porta un cráneo de cabra en la punta, cuya posición en alto representa la moral del equipo, su espíritu y mística.
Tras finalizar la ingesta de alimentos, se da inicio al entrenamiento, con caminatas de aproximadamente 12 kilómetros que pueden ascender a más de 30 kilómetros en climas tempestuosos, rodeados de nieve y bajo temperaturas inferiores a 0 °C.
De acuerdo a un instructor anónimo del equipo, el fin de este entrenamiento tan extremo es el de preparar a los soldados para combatir y desenvolverse en lugares donde el clima no sea el ideal, además de fortalecer las piernas y espalda para evitar accidentes en plena operación en zonas accidentadas.