
Paradoja del reclutamiento: empresas usan IA para buscar candidatos; postulantes la usan y burlan filtros
Pese a que más del 90 por ciento de las organizaciones emplean inteligencia artificial en sus procesos de selección de personal, menos del cinco por ciento afirma obtener resultados verdaderamente efectivos en sus estrategias de reclutamiento.
Así lo revela el estudio The New Talent Equation: Building Better Talent Decisions, elaborado ManpowerGroup con base en una encuesta a 80 directivos de Recursos Humanos.
El informe destaca que la tecnología se ha desplegado en la búsqueda de candidatos, la preselección de currículums y el contacto inicial con postulantes.
Sin embargo, la mayoría de las empresas se han limitado a incorporar estas herramientas en esquemas preexistentes, en lugar de rediseñar sus modelos de contratación a partir de las nuevas capacidades digitales.
Esta situación genera una paradoja, toda vez que las organizaciones ejecutan más rápido el mismo proceso tradicional en lugar de replantear la toma de decisiones en un mercado donde las habilidades cambian con rapidez, advirtió Tania Arita, directora de reclutamiento de Talent Solutions de ManpowerGroup.
A la par, surge un nuevo desafío para los reclutadores: casi el 54 por ciento sostiene que el uso de la propia tecnología por parte de los aspirantes dificulta la evaluación precisa de sus habilidades.
Dado que los postulantes recurren a herramientas digitales para perfeccionar sus currículums y evaluaciones, para los especialistas resulta cada vez más complejo diferenciar entre una presentación mejorada por software y las capacidades reales del profesional.
Frente a este escenario, la autoridad final sobre las contrataciones se mantiene en el criterio humano, quedando la tecnología acotada al procesamiento de información y a la detección de patrones.
Aspectos clave como evaluar el potencial de una persona, cuidar la reputación como empleador y planificar las capacidades futuras del personal continúan dependiendo del contexto y entendimiento del negocio que aporta el profesional de talento.
Frente a este escenario, la autoridad final sobre las contrataciones se mantiene en el criterio humano, quedando la tecnología acotada al procesamiento de información y a la detección de patrones.